La revolución Opencon

Una vez en un curso, para definir mí estado de ánimo de ese momento me preguntaron: ¿si fueras un clima como serías? En aquella ocasión contesté lo mismo que siento ahora. Sería un clima típicamente gallego. Llevo dos días con bruma por la mañana, ayer no se levantó la niebla hasta la tarde y sentí pesadez, el día no estaba gris por fuera pero si por dentro.

El viernes emprendimos el camino hacia una aventura, sin expectativas, sin prejuicios, con muchos miedos, pero con ganas. Yo quería vivir y ver a otras personas que son como yo. Quería encontrar una “comunidad” donde sentirme integrada, comprendida, donde intercambiar experiencias, nutrirme de ideas, compartir momentos, en fin, quería sentirme menos sola.

Es curioso porque el viernes cuando llegué sentí precisamente eso, mas soledad. Aunque me había preparado los días anteriores para ir con una mente abierta y cerebro tipo esponja la diversidad me pudo. Ver un grupo tan grande y tan diverso se me hizo inabarcable. ¿Cómo encontrar entre tanta gente diferente mi propio sitio? Así que recuperé mi esencia gallega y me replegué cual conchita hacia adentro para que tanta energía no me superase.

La primera sorpresa vino con la asamblea. Yo sentada allí pensando como facilitadora que un grupo de 70 personas creando una agenda abierta entre todos era una utopía. Claro que confiaba plenamente en los organizadores, pero tanta diversidad junta… y surgió, de manera natural, de manera espontánea, 70 extraños que acaban de encontrarse creando algo juntos ¿Cómo es posible? Mi cabeza bullía, y entonces lo entendí. Es gente diferente, es gente que “quiere”. El respeto se podía sentir en cada partícula del espacio, pero sobre todo la CONFIANZA en la inteligencia colectiva y en el grupo, en crear algo entre todos.

Nunca había visto tantos corazones abiertos juntos y eso me descolocó. Toda la noche sin dormir pensando en cómo abrir mi corazón y mi mente y no verme arrastrada a un mar de emociones sin control. En medio de todo este comecocos estaba la preocupación por cuidar a mi pareja, intentar que toda esa energía no nos afectase y nos arrastrase al abismo. Esa presión también me pudo. Parece todo un sufrimiento pero no lo es, fue un momento de una intensidad dolorosa de aprendizaje y decidí que tendría que vivirlo, sin escudos, sin barreras, sin límites y mostrándome como era.

Empecé a relajarme en cuanto me dejé en manos de otros. Conectar con la esencia más primaria y “primate” fue divertido, tocarnos, acariciarnos para empezar a conocernos empezó a darme pistas de cómo vivir mi Opencon. Despacio, lento, disfrutando cada caricia y cada momento.

Me empecé a sentir más cómoda con encuentros individuales, en las comidas, en los tiempos muertos entre talleres, ese es mi modelo de relación, de tú a tú. Es ahí donde me siento cómoda con el contacto visual, con toda mi atención en la persona con la que estoy y pudiendo tocarla si lo necesito. El “grupo” se me escapa, me aíslo para protegerme de manera inconsciente.

He estado compartiendo momentos mágicos con poliamorosos consagrados, con monógamos con “expectativas”, con gente con “terror anal”, con personas que buscan su lugar en el mundo y se acercan a observar este modelo de amar y vivir, con parejas fuertes que regalan su experiencia a otros, con gente que hace su camino sola amando a varios, con gente padeciendo la espiral de la ENR, madres y padres poliamorosos protegiendo sus familias… en definitiva con gente que se muestra tal cual es. Y es mostrarse así lo que permite CONECTAR.

Tanta gente conectando es poderoso, mágico, intenso y real.

Me llevo eso, saber que estoy en mi camino y ahora mucho menos sola, que solo depende de mí abrir mi corazón y mi alma a otros, que mostrarse tal cual soy me acerca a seres mágicos con el poder de los genuinos, seres que viven amando, siendo auténticos y sin miedo.

Gracias a todos.

La revolución Opencon

El miedo

Mañana nos vamos al Opencon.

Hoy me desperté a media noche con sensación de angustia y me costó volver a dormir.

Tengo una sensación extraña, como si este fin de semana se decidiese “todo” en mi vida. Cuando decidimos ir a este encuentro estaba feliz, eufórica, deseosa de aprender, compartir y sobre todo encontrarme con gente como yo. Tenía ansia por sentir la “comunidad”, por escuchar historias y empaparme de una energía vital que hace que este camino tan duro valga la pena.

Hace una semana que le dije a mi pareja que empezásemos a trabajar sobre este encuentro. Hablar de acuerdos, de nuestros miedos, comentar posibles situaciones y alternativas de resolución. Flexibilidad e improvisación, pero con límites claros marcados. Me parecía muy importante para llevar un margen de seguridad y proteger a la pareja.

Creo que no quiso o no pudo, o no le apeteció. Lo único que me dijo el domingo fue: “yo ya me preparé. Voy a pasarlo fatal y a sufrir. Tú te integrarás sin problema y yo me quedaré con mi guitarra en una esquina”. Sentí TERROR, así de claro.

Primero me pareció injusto que proyectase en mí sus inseguridades. Así que lo primero que hice fue marcarle un límite diciendo que hablase de él no de mí, ni de mi actitud, ni de cómo me voy a sentir yo. Y lo hice cabreada, siempre hablo cabreada cuando las cosas me parecen injustas. Segundo, toda la presión me pasó a mí. Sentí como que mi forma de ser y mis habilidades sociales le incomodan, y en el fondo sé que no es así, es un tema de “envidia” y esto siempre me cuesta gestionarlo. Es un sentimiento que yo casi nunca tengo y no empatizo. Le dije, hazte cargo de tus sentimientos y emociones, cabreada otra vez, aquí ya se me había olvidado que soy facilitadora. Al final de la conversación me sentía impotente, impotente del todo, porque lo único que conseguí fue que se quedase callado y yo cabreada, y toda mi ilusión por el Opencon se fue a la mierda y entró el miedo.

Antes de ayer por la mañana le comenté la posibilidad de no ir. Le hablé de mi miedo a que la pareja se vaya a la mierda, cuando mi idea desde un principio era ir a este encuentro para reforzarla todavía más y poder compartir nuestra experiencia. Nadie quiere sentir que es la causa de la desgracia de alguien al que ama, nadie.

Hay un tema de inseguridad, él tiene que trabajar ese tema, es consciente y por eso al hacerle mi propuesta dijo que “necesitaba” ir al Opencon. Ayer me dijo que necesitaba alguien con quien hablar y no sentirse solo. Le entendí porque yo me sentía así antes de encontrar a Hermano Mayor.

Hoy cuando abrí el Facebook había puesto en el grupo del evento sus preocupaciones e inseguridades, sus miedos y necesidades, y tuvo un feedback maravilloso. Así que estoy empezando a relajarme, no mucho la verdad, pero confío, confío en la inteligencia colectiva, en la experiencia de otros, en la generosidad, pero sobre todo en el amor.

Voy a permitirme disfrutar, mente de aprendiz, el aquí y ahora, y seguir el flujo de la naturaleza.

El miedo

Arriba los “cuerpos”

¿Qué narices me pasa a mí con los uniformes? Tengo que mirarme este tema urgentemente.
En todos estos meses he desarrollado una extraña habilidad para acabar dando con bomberos, protección civil, policía, vigilantes, y me faltaba el guardia civil (este último todavía opositando pero como la saque ya me parto de risa).

Me sé, todos los turnos de trabajo de estas interesantes profesiones, como acceder, que pruebas físicas hacer, enfermedades típicas laborales, por supuesto colores del uniforme, parque móvil que utilizan, algunas interesantes herramientas de trabajo, palabrejas como “escarcelar”,”como atrapar una avispa asiatica “,”que es una motobomba”,…era todo tan ajeno a mi mundo que al principio flipaba pero al cabo de un tiempo estaba tan familiarizada que ya me partía de la risa.

El primer bombero que conocí tardó en decírmelo mogollón de tiempo, tanto que llegué a pensar que era un delincuente o algo así, porque todo era súper misterioso y como trabajaba a turnos de 24 horas y desaparecía me tenía mosca. Pero me dio la sorpresa mandándome la foto del calendario del 2010 para darme a conocer su profesión. Cuando vi un cacho hombre desnudo con una manguera enrollada a su cuerpo tapando sus partes pudendas, flipé.

Una vez recuperada de la sorpresa y en cuanto pude volver a articular palabra, le pregunté porque me había mandado esa foto y el pobre no sabía dónde meterse, de repente se sintió ridículo por la osadía y yo me enternecí ,jijijijijiji ni se imagina lo bien guardadita que la tengo. Por supuesto superó el corte y con el tiempo, porque esta relación sigue aunque de manera esporádica, he conseguido hacerme con una interesante colección de fotos de todos los componentes del uniforme. La de solo con el casco y las botas es….

El siguiente en conocer por sus fotos de perfil no parecía tener nada que ver con el mundo del fuego. Me equivoqué. Casi me cuela, porque este tenía otra profesión por la cual le conocí y su trabajo de apagafuegos fue una sorpresa. Ayyyy! ¿Alguien ha visto la peli “Llamaradas”? ¿Concretamente la escena donde el bombero y la chica se lían encima de las mangueras sobre el camión? Pues eso no lo hice yo pero casi.

Una vez que le visité en su trabajo y después de enseñarme los millones de kilómetros de mangueras y demás utensilios, me metió en el gimnasio. Empecé a quitar walkie talkies, cinturones con mogollón de cosas que no sé cómo se llaman ni para qué sirven, y lo mejor, tienen unas botas que no se tienen que atar y se ponen y se quitan súper rápido, pantalones reforzados y demás. Cuando ya estaba sobre un banco de abdominales con un calentón que te cagas, me doy cuenta de que con los nervios, me había dejado los condones en el coche y ya no podía salir a por ellos sin que todos sus compañeros nos viesen. Esto sí que me quedó pena de no haberlo terminado.

A partir de aquí no es que preguntase la profesión a la tercera frase pero ya estaba mosca y me dispuse a analizar. ¿Qué tienen estos hombres que me atraen tanto? Tienen en común un buen físico, estética de “macho alfa”, morenos, con barba (no todos) desde luego no se me ha colado ni un rubio, miradas penetrantes, pero destaca una cosa: los bomberos tienen una fortaleza mental de la leche. Supongo que como todas las profesiones es una cuestión de acostumbrarse, pero los que yo he conocido tienen una combinación de valor y compasión que me parece muy interesante. Y no sé, pero son de los pocos que no han tenido miedo a probar y no se asustan ante la palabra poliamor. Tienen facilidad para adaptarse a mi horario porque trabajan por turnos y tienen cierta libertad, y son hábiles, muy hábiles.

Claro que he conocido gente de profesiones “normales”, unos cuantos comerciales, algún abogado, algún artista, la mayoría de ellos súper interesantes pero los del “cuerpo” está claro que son mi debilidad.

Analizando más profundamente ahora entiendo porque siempre quería quedarme a ver la cabalgata de Reyes hasta el final,jijijiji.:P

Arriba los “cuerpos”

Un encuentro y zas.

Una vez pasada la Semana fantástica como dicen en el Corte Inglés, vuelve el lunes.

Ayer sufrí una regresión. Ya me creía yo curada de todos los bucles, enganches emocionales, idas y venidas, desapariciones, cierres unilaterales e inseguridades y pasa una casualidad y todo a la mierda. Que vulnerable soy!

Último día de playa. Me voy con toda mi familia a la playa que voy siempre. No voy a mentir, existían altas posibilidades de que me encontrase a Margarito allí, pero como últimamente no manteníamos contacto, no lo sabía.

Comenzamos a bajar la cuesta y mi pareja me mira y me dice: está. Las niñas empiezan a decir: mamá, está Lola. Yo me pongo el chip de “nena tu esto ya lo has superado “y comienzo a bajar esa cuesta interminable súper segura de mi misma sabiendo cómo están las cosas, y que puedo tener un encuentro con mi “colega” sin ningún problema.

Así que pongo mi mejor sonrisa y mi pareja se baja a la playa con las niñas mientras yo me quedo saludando. Fue súper bien, más que bien. Allí estaba yo con todo mi trabajo personal hecho, gastando coñas sobre como habíamos acabado y la suerte que teníamos de ser colegas. Un poquillo de tonteo sí, pero de lo más inocente. Me despido hinchada como un pavo real en plan “prueba superada” y me bajo a la playa.

Mi pareja me pregunta que tal todo, y le confieso que estoy contenta de que nos hayamos reencontrado y haya sido todo tan maduro y natural, y me dispongo a pasar una tarde de playa fantástica.

Cuando recogemos decidimos tomarnos una caña. No era la primera vez que mi marido y Margarito se veían. De hecho allá por Julio cuando todavía había historia, tanto uno como otro me habían comentado la posibilidad de conocerse. Mi pareja porque veía necesario ponerle cara a la persona con la que compartía momentos especiales y le resultaba más fácil para trabajar los celos. Para Margarito, pues supongo que para que pudiésemos coincidir sin que la cosa fuese violenta. Pero ese encuentro no se produjo hasta ayer.

Bien, ¿Cómo lo resumo? Primero hubo un acercamiento por parte de Margarito, lo cual me sorprendió, porque de repente mi pareja y él estaban juntos intentando cerrar una sombrilla. Yo en medio flipando. En cuanto acabamos y vi que Margarito se había alejado allá fui corriendo para hacer la salida lo más discreta posible y evitar el encuentro. Pero no. Se acercó a nosotros para decirme un:”¿ya os vais?”. Y yo en medio, físicamente, de los dos. Se miran y como la cosa MAS NATURAL del mundo se dan la mano, mi pareja le dice que ya tenía ganas de conocerle, yo hago glups! pero meto mi coña de turno en plan: bueno, al final del verano je,je. En mi mente queda el al final, al final, al final… Un poco de charla intrascendente de buen rollo y nos vamos.

Cuando nos metemos en el coche mi pareja me comenta que está contento de haberlo conocido que es una pena que no fuese antes cuando teníamos una historia, que le hubiese gustado decirle: ”gracias por cuidármela y hacerla feliz”. Yo estoy a niveles estratosféricos de flipamiento porque el nivel de COMPERSIÓN (de esto ya hablaré otro día) de mi pareja simplemente me hace admirarle aún más de lo que lo hago.

Pero es que por la otra parte sucede algo parecido. Chateo con Margarito para agradecerle que me haya hecho fácil el momento del encuentro, y me responde que se sintió cómodo, que se iría con mi marido a tomarse una copa, que la forma de darle la mano y la sonrisa le dio buen rollo.

A estas alturas yo entro en catarsis. Ese momento, ese preciso momento, es lo que había soñado, era mi fantasía. Poder tenerlos a los dos, una relación cordial, mis hijas que se llevan bien con Margarito, sintiéndose cómodas. Este era mi sueño del poliamor. Y llega ahora, cuando no hay historia, cuando la he cerrado un montón de veces, cuando me he trabajado el bucle, los abandonos, las incertidumbres, los bailes del me quiere no me quiere, la inexistencia de claridad por su parte, intentando adaptarme a su estilo de vida.

He dejado tanta ENERGIA intentando tener algo con él que no sé si me queda más. Me dejé llevar por la ENR, descubrir y conocer a una persona, mostrarme “desnuda” totalmente a él, no solo físicamente sino también mostrándole como soy y todo mi mundo, mis ideas, mis emociones, mis sentimientos. Y cuando llegaron mis sentimientos y salió corriendo me tuve que trabajar el “no necesitarle porque no podía tenerle”.

Ayer después de sentirse cómodo empezó otra vez el baile. Me sentí vulnerable, como una hoja que el viento traslada de un lado al otro de forma caprichosa. La cabeza dice que no entre en este juego, que ya sé cómo me hace sentir, un barquito a la deriva, y creo que él sabe que me tiene y no creo que lo haga a propósito sino que su propio movimiento me arrastra a mí. Las hormonas, me dicen que me deje, que lo viva, que viva los instantes de placer, que no piense, que viva aquello que me dé y cuando me lo dé. Pero la verdad es que aunque yo sea una experta en saltarme las “normas” ahora tengo que poner un LÍMITE o me quemaré.

Yo ya hice todo, me mostré tal cual era, sin estrategias, así es como soy. Ahora le toca a él. No voy a hacer nada, nada. Le he pedido solo una cosa, una sola, y si no puede dármela, el jueves saldrá de mi vida para siempre.

Un encuentro y zas.

Beautiful tango

Hoy estoy súper contenta. Septiembre me ha regalado un encuentro maravilloso.

Hace mas o menos un mes que conocí a “Stranger”. Es curioso pero normalmente no suelo fijarme en hombres que salen haciendo millones de deportes variados, me da una pereza… En este caso había fotos de maniático del deporte pero tenía una foto con su perra que me conquistó.

Que contar de “Stranger”, que fue un chateo muy tranquilo, sin grandes pasiones y sin contarse nada profundo. Él estaba de vacaciones y simplemente me relataba las cosas que hacía y me mandaba unas fotos preciosas. Un hombre tranquilo, y eso fue lo que más me llamó la atención. Normalmente cuando ya coges un poco de confianza conversando empiezan a salir los traumas, las frases inacabadas, las rayadas, las inseguridades, internet crea esa confianza extraña donde puedes contarle toda tu vida y tus secretos a un extraño como la cosa mas natural del mundo.

Cuando le conté “lo mio” le pareció curioso, en todo momento fue respetuoso y súper sincero con su situación. No me apetece contarla, pero estuve pensando que hacer durante un mes, para adelante para atrás, valorando la posibilidad de conocerle. El primer encuentro no fue posible porque mis energías estaban todas en recuperar a Margarito y no podía pensar en meter un ingrediente nuevo en mi vida.

Cuando empezó el curso volvimos a retomar contacto, sin presiones, sin complicaciones, y me propuso quedar para conocernos, y pensé ¿Por qué no?, bueno creo que no pensé , simplemente me dejé llevar por una sensación nueva de probar por probar.

Ver a una persona temblar, pero temblar de verdad me pareció la cosa mas maravillosa del mundo. Un hombre diciéndome que estaba tan nervioso que temblaba, pero que no dejaba de sonreir, me sorprendió. Esa sonrisa, no se me olvida. Había una mezcla de curiosidad, picardía e incluso ingenuidad. Y le besé.

Con el tuve la conversación que toda poliamorosa desea. Hablar de acuerdos, de tiempos, de como organizarse para vernos, ver que esa persona no te pone ninguna complicación, que es todo súper flexible dentro de la situación personal de cada uno, es una gozada. Y llegó el día de la primera cita.

Hoy he experimentado por primera vez en mi vida el placer por placer, y ha sido maravilloso. He tenido sexo sin pensar en nada, absolutamente en nada. En nada que pudiese joder el momento, tipo: lo estaré haciendo bien, le estaré gustando, me habrá visto esas estrías que tengo por ahí,si me toco pensará que voy a mi bola,esto le excitará, …. Y todas esas mierdas que en cuanto entran en mi cabeza desplazan la posibilidad de tener un orgasmo al quinto coño.

Fue como la canción de Beautiful Tango https://www.youtube.com/watch?v=2-8n6rTH6Ns, fue bailar, dejarse llevar por las caricias, los besos, las sensaciones del momento. Apagar el interruptor del coco y simplemente vivirlo. Y llegó el orgasmo como una explosión, estaba totalmente conectada con mi cuerpo, con el suyo,con el momento.

Así que nota mental: no pensar.

Creo que me llegó en el momento justo, tiene que ver con el nuevo enfoque que quiero dar a esto del poliamor, creo que es ahora cuando me estoy quitando los vicios de la monogamia, toda esa carga emocional , el sistema de creencias de años, todos las ideas preconcebidas sobre el sexo y el placer.

Beautiful Stranger, sácame a bailar cuando quieras, ahora si que estoy preparada para disfrutar del baile.

Beautiful tango

La primera ciclogénesis.

He superado el lunes sin ningún acontecimiento extraño y me siento afortunada, ya empezaba a estar un poco paranoica con mis lunes.

Hoy entra la primera ciclogénesis. Para aquellos que no sois de Galicia deciros que es el típico temporal de lluvia, frio y viento de toda la vida pero con nombre chuliguay. Es tiempo de casita, de recogimiento, de nostalgia. A mí en concreto esta época del año me encanta, realmente para mí ya acabó el verano aunque no lo diga el calendario, y empieza “el curso”.

Estoy en calma. Reencontrándome, dedicando tiempo a ver cuáles son mis necesidades ahora mismo, vuelvo al yoga y toca recuperar la postura.

Estos días mi pareja está como el tiempo, y me ha pedido cariño, mucho cariño. Es difícil para un hombre la búsqueda de personas para compartir momentos, afortunadamente no se está encontrando gente que le dé la “moralina” de lo que haces está mal, simplemente no comparten su punto de vista y se apartan de su camino. Llevamos varios días comentándolo y le ha generado frustración y yo creo que también aburrimiento. Se ha juntado también con el hecho de que yo esté conociendo otra persona en mi vida.

No hace ni un mes yo estaba como él. Estaba aburrida de contar lo mismo, de sentirme una anomalía exótica altamente follable. Todas mis relaciones se habían ido a la mierda de una manera u otra. Estuve reflexionando un mes sobre cosas que no estaban al alcance de mi mano, que poder hacer para no perder a mis amantes, como ser más interesante, atrayente o yo que sé, para no sufrir el abandono. La conclusión, el abandono es parte de este proceso y es un aprendizaje. ¿Duele? claro que sí, y en este mes he escuchado toneladas de canciones melancólicas y deprimentes, leído poesía y textos con los que me he sentido identificada en cada palabra, hablado miles de horas con amig@s sobre cómo me sentía y que hacer.

Ahora simplemente estoy en la fase de “dejar ir” todos esos sentimientos confusos, enmarañados, caóticos, y estoy volviendo al orden, la calma, la estabilidad, la mantita y las castañas. Claro que soy consciente de que en cualquier momento puede venir una ciclogénesis de esas y ponerlo todo patas arriba, pero por lo menos ya tengo experiencia, y procuraré no estar tan expuesta al viento indomable.

Casi todos los días intento cerrar el día con estas tres preguntas:
-¿Qué me fue bien?
-¿Qué me fue mal?
-¿Qué puedo mejorar?

Es con estas tres cuestiones con las que me siento más cómoda y me es más fácil identificar cosas que tengo que trabajar. Pasito a pasito, le digo a mi pareja. Besito a besito, y un montón de abracitos. A veces no hay que decir nada, solo acompañar y esperar a que las cosas se vayan ordenando poco a poco, y contemplar cómo pasa la ciclogénesis.

La primera ciclogénesis.

Las niñas

Hace unos días estaba leyendo el capítulo sobre los hijos del libro OPENING UP. Va sobre cómo explicarles a los niños de la casa la opción de vida que han elegido sus padres.

Nosotros tenemos tres hijas.Tienen entre 10 y 7 años. De momento como no hemos decidido salir del armario ante la sociedad, solo ante un grupo reducido de gente, no nos hemos planteado el paso de explicarles a nuestras hijas nuestra opción.

Todavía estamos construyendo nuestro lugar como pareja en el poliamor, descubriendo como nos sentimos y relacionamos con otras personas, asumiendo el reto de introducir personas con diferentes niveles de relación en nuestras vidas, y necesitamos estar muy seguros de donde y como estamos para dar el paso.

El otro día peinando a la mayor después de la ducha estábamos en momento confidencias. Hay un niño que le gusta desde hace mucho tiempo porque siempre han sido amigos y se entienden estupendamente. Empezaba el cole, y claro, es volver a ver a sus amigos, y le pregunté sobre si había alguien “especial” dentro de sus amigos del cole. Su respuesta fue automática: a mí me gusta “fulanito”. Yo le recordé que puede tener muchos amig@s diferentes, y que eso ya se verá. Me permití el lujo de preguntarle:¿tú puedes querer a varias personas a la vez? Y me contestó: “Claro, os quiero a papá y a ti”, y me miró con cara de que cosa más rara me preguntas. Puse una sonrisa y la seguí peinando.

El tema de los hij@s es complicado. Cuando les conté a mi círculo de amigas más íntimas mi opción de vida pasaron por todas la fases. Primero la incredulidad, después el desconcierto, pasaron por la preocupación y al final intentaron salvarme. Evidente no consiguieron mucho, di el paso de contarlo cuando estaba totalmente convencida de mi opción.

Una de las cosas que les preocupaba mucho era el tema de que iban a pensar mis hijas. Cuando me senté a cenar con mis amigas era una MADRE, después de contarlo me convertí en una PUTA. Eso de conectar con otras personas y tener otro tipo de relaciones no se entiende. Muchas veces me he encontrado con que la gente intenta resumir lo mío, y para entenderlo pone el siguiente titular: ”tú lo que quieres es follar con otros y que tu marido no te monte el pollo”.

Mi respuesta siempre es la misma. La infidelidad no es mi opción. La mía pasa por ser honesta, conocerse y conocer a tu pareja. Confiar y crecer juntos.

Cuando di el paso claro que pensé en mis hijas. Pensé en protegerlas, pero también en darles herramientas para ser libres. Ver opciones diferentes y cuestionarse lo que está establecido porque sí. Quiero que sean personas respetuosas, pero también que conozcan diferentes realidades, no solo existe Disney y el amor romántico, vampiros, lobitos y el muero por ti. Me gustaría que escogiesen libremente donde y como quieren ser y estar.

Seguramente no tenga todas las respuestas, o por lo menos todas las fáciles , pero intentaré explicarles que no todo es blanco o negro, y que lo interesante está en los matices, para mi claro.

Las niñas