Que hacer con la culpa

¿Qué haces cuando te sientes culpable? Aunque me repito como un mantra que yo no obligo a nadie a tomar decisiones y que siempre pienso que las personas eligen libremente, en el fondo no siempre es así.

Yo he podido elegir muchas veces desde una situación de privilegio, pero otras personas no han podido porque la situación de partida no era la misma y las habilidades que tenemos cada uno/a son diferentes y las situaciones puntuales te pueden llevar a tomar decisiones incorrectas o poco acertadas por miedo.

Durante los últimos 20 años de mi vida desde que me independicé, no he estado nunca sin pareja. Salí de casa de mis padres con 24 años vestida de novia creyendo que el amor me daría la felicidad. En breve me di cuenta de que no, de que la felicidad no debía de estar en manos de otros. Era joven y veía la vida de la pareja a través de TODOS los mitos del amor romántico.

Tengo una tendencia insana a ser salvadora. Recorre mis genes, y en mi sistema familiar está muy presente el estar hacia los demás, los cuidados, las causas perdidas, el aguantar y el ideal de que aquello que cuesta mucho es valioso. Mierda de religión.

Yo quería amar, amar hasta el infinito, ensanchar, compartir, crear, realmente amar el amor. Es como una idea filosófica que no soy capaz de llevar al mundo terrenal. Está en mi cabeza de una manera clara, puedo sentirla en momentos, pero el mundo real la devuelve al mundo de la fantasía cada dos por tres.

Somos diferentes, diversos y diversas, peculiares, con modos, con matices y eso es la belleza. Cómo aquello que te enamoró puede convertirse en lo más dificultoso, es un acertijo que no logro resolver. Hace que las relaciones comiencen y se acaben, o por lo menos esa es mi experiencia.

En mi teoría filosófica contemplé siempre la posibilidad de que las relaciones comiencen, evolucionen, muten y se nutran. Qué estén en una revisión constante para ser el campo de cultivo de nuestros mejores “yo”. Nunca pensé que viviría una y otra vez el estancamiento, a veces en la crisis esa famosa de los tres años, o a los siete o a los diez.

Hay un momento donde lo más conocido se hace desconocido y extraño. Donde pedir lo más sencillo es incomprensible para la otra persona. Aparece entonces la desconfianza mutua, porque yo no quiero ser un libro conocido e interpretado al que dirigirse con los “es que tú siempre o tú nunca”.

Imaginé las relaciones llenas de sorpresas y un lugar constante de experimentación. Un lugar seguro donde poder mostrar la vulnerabilidad de lo difícil que es a veces la vida. Donde compartir los desvelos pero también los triunfos y sobre todo donde sentirse ser en plenitud.

Fina Sanz habla en sus Vínculos amorosos del modelo de Interdependencia, ese que son dos circulitos que se cruzan para crear un espacio común pero que mantienen intacta la identidad. Es un modelo donde no hay poder ni jerarquías, donde cada uno/a puede mantener su jardín secreto interno y crear un jardín común.

Esta teoría la he explicado mil veces en mis talleres y no he sido capaz de llevarla a la práctica. En mis relaciones aparece en algún momento el poder. Surge cuando mi pareja se acomoda, se relaja, y siente que está todo hecho y comienza a disfrutar de la seguridad de creer que conoce al 100% a la persona con la que convive.

Yo soy poliédrica, inconformista y en constante cambio. Me gusta vivir tranquila sí, pero la curiosidad por el mundo exterior e interior, las personas, las relaciones, la transformación social, y la idea de dejarle un mundo mejor a mis hijas, me lleva a estar  en constantemente  movimiento.

Soy incompatible con lo estático, conformista, individualista, pesimista, y aquel o aquella que siente que no puede hacer nada, y que todo el pescado está vendido y en manos de unos pocos. Ojo, no soy una utópica e ingenua, soy capaz de ver cómo nos manejan y manipulan, como nuestros clics hacen que perdamos libertades y estamos enganchados a lo digital.

A pesar de toda esta parrafada me siento culpable, porque mi estándar es excluyente. No soy capaz de aceptar aquello que no me deja crecer aunque haya amor. Es aquí cuando comienza el autoengaño, la esperanza, la posibilidad de que el otro o la otra vea mi verdad como algo maravilloso y renuncie a su identidad. Este proceso es totalmente contrario al amor y aquí me enredo.

He pensado muchas veces porque narices cogí la pastillita de Matrix que me sacaba de la norma. Hoy me ha preguntado mi terapeuta porque lo hice, que fue exactamente lo que me hizo clic en el coco un día para comenzar a pensar y actuar de esta manera. Mi respuesta fue que no me sentía libre, sentía que estaba haciendo correctamente el papel que me había tocado social y culturalmente, y sencillamente me cansé.

Salirse de la norma tiene un coste elevado. Mis amistades más cercanas no entienden nada de todo lo que pienso y por lo tanto recibo consejos enlatados y manidos que automáticamente cuestiono y que me separan de ellas/os. Me cierro en mi cuevita de autocuidado sintiendo las señales del cuerpo para encontrar mis propias respuestas. Se siente soledad si , pero igual ese es el destino que tanto miedo me daba.

Gozo de una red afectiva muy amplia y siento el privilegio de sentirme querida. No pienso que las rupturas relacionales sean un fracaso sino una etapa. Celebro y agradezco lo aprendido y lo compartido, y me queda siempre mucho amor y ternura.

La tristeza es necesaria para avanzar y en estos momentos de pandemia está mucho más presente.

Al mañana le pido una sonrisa y salud para tod@s.

Que hacer con la culpa

Vivir con las contradicciones

Que este pasado 2020 ha sido un año atípico creo que nadie lo puede cuestionar, que ha estado lleno de eslóganes, tampoco.

Llevo unos ´días escuchando lo del “principio del fin” a raíz de la vacuna, el hit parade de la pandemia, el “resistiré” a todas horas, el “de esta salimos mejores” hacia la mitad, para infundir ánimos acompañado de la idea absurda de que esta situación nos haría seres más sensibles, solidarios y comprometidos.

Mientras nos taladraban con todos estos mensajitos, nuestros políticos se daban de hostias verbales aprovechando cualquier miseria para sacar rédito, nunca en mi vida imaginé tanta bajeza humana, tan poca cultura democrática y sobre todo la falta de respeto y prudencia.

A nivel individual creo que la gente ha hecho lo que ha podido, sin más, y eso ya es la leche. Hemos aprendido a convivir en una nueva normalidad donde nada era normal, y yo en concreto a disfrutar de mi reducida vida social. Al principio me asusté un poco, pero después supongo que me acostumbré como el cuento de la rana que ponen en una olla con agua calentita y cuando hierve ya no tiene escapatoria.

He tenido tantas incertidumbres y tantas preocupaciones, que pensar en relacionarme con más gente me producía un cansancio infinito. Mantenerme cuerda me ha llevado bastante tiempo, y solo pensar en gestionar o otr@ sacaba un instinto de egoísmo y odio hacia esa persona.

Creo que la capacidad de amar y la curiosidad que he sentido toda mi vida se han visto considerablemente reducidas este año. He sentido una pereza infinita con el tema virtual, y vista la situación de distanciamiento social y aislamiento, la única manera de conectarse con el mundo ha sido a través de aplicaciones y redes sociales. Pienso que como laboralmente me he tenido que convertir en online total llevar las relaciones humanas a ese plano fue como una negativa total.

Soy consciente que a mucha gente las aplicaciones, el “Sexting” (práctica que me parece maravillosa, ya escribiré sobre ello), el Instagram y el tiktok les han dado la vida, e incluso han encontrado pareja/s, bien por ell@s. Yo directamente, he sentido un profundo rechazo a conectarme, flipa, yo, que lo que más me gusta en el mundo es conectar con gente.

Hoy ya es 2021 y parece que es un año lleno de posibilidades, yo estoy escéptica. No tengo ni idea de cual tiene que ser el movimiento que comience el cambio, pero siento que todo esto que ha pasado, además de tristísimo, ha puesto de manifiesto lo insostenible de nuestra sociedad en cuanto a los cuidados. Y no me refiero solo al tema recursos médicos sino a todo lo que no es productivo, al pensarse, al sentirse, al compartirse, al apoyarse.

Nos miramos desde los balcones unos a otros durante un tiempo esperanzados. Hemos pasado las fiestas en pijama, alejados de nuestras familias, o, aunque la puesta en escena del edredón de la Pedroche era como para troncharse, yo no podía evitar las lágrimas pensando en la cantidad de gente que se nos fue este año en soledad, ¿Cómo se repara eso?

Yo soy de las afortunadas porque mis mayores se han envasado al vacío para evitar una amenaza que les aterrorizaba, y supongo, que no por el hecho de morir, que hacia ahí vamos todos, sino morir en soledad. Lo que ha pasado con nuestros mayores es de una crueldad infinita y sin duda dejará un trauma colectivo que tardaremos mucho tiempo en superar.

En todo esto he pensado este año, observando la vida pasar a través de las ventanas físicas y virtuales, en cómo nos relacionamos. No tengo respuestas, y ahora mismo que se acercan los reyes magos me cuesta pedirles algo.

Ha sido un año lleno de contradicciones internas y externas, con muy poco margen de actuación y mucho impacto.

2021 danos un poquito de tregua.

Vivir con las contradicciones

Jugar en diferentes ligas

Y por fin llegó la hostia, esperada eso sí, pero llegó.

Jugar al Quimicefa sin haberse leído las instrucciones puede tener resultados explosivos. Hay combinaciones que si se pueden juntar y otras que no. Conocer unos principios básicos de química nos puede ayudar a evitar que una casa salte por los aires.

Confiar, por supuesto debe ser una máxima, porque muchos experimentos científicos son consecuencia de la casualidad, la suerte o el ensayo-error.

Con las relaciones pasa un poco lo mismo. Cuando alguien trae una idea, unas expectativas, cabe preguntarse qué es realmente lo que está pidiendo. Si es algo que desconozco lo prudente es preguntar o documentarse, después contrastar la información aprendida con la persona para asegurarse de tener claro en que me  meto, y sobre todo, poder decidir si me meto o no.

En el camino de exploradores que iniciamos, seguramente cada uno con sus propias expectativas, yo nunca dudé que iba a ser todo un reto. Que conocer a gente diversa iba a cuestionar muchas veces nuestra propia idea de pareja. Que nos iba a poner patas arriba nuestras propias ideas, pero a la vez suponía un universo súper estimulante para seguir dándole una vuelta a esto de relacionarse y vivir.

Yo me metí sin miedo, abierta, y flexible. Con ganas de pensarme y pensarnos. Confiando en que los retos traerían claridad, nuevas formas de sentirse, amarguras seguro, pero está en nosotros surfearlas o quedarse en el bloqueo.

Estoy escribiendo este post con la sensación de “era visto”, y me jode haber acertado. Desde el primer momento en que iniciamos el camino juntos, yo dije claramente que veía que no jugábamos en la misma liga. Yo ya tengo mi bagaje agridulce de años donde me he repensado, me he asomado al abismo y lanzado a lo desconocido para conocerlo. Algunas veces con éxito y otras con una gran hostia.

En este caminar era posible y probable que nos encontráramos personas repensadas, replanteadas, abiertas, curiosas y sobre todo claras. Personas que se han acercado a conocernos como pareja pero que no han dejado de vernos como personas individuales. A algunas les hemos encantado alguno de los dos y a otras les hemos parecido seguramente un coñazo. Yo tengo mis mantras pesados de los cuidados y prefiero aclarar todo lo aclarable para evitarme males mayores. Casi nunca me meto “a ver qué pasa”. Si me dejo fluir y voy negociando mis propias emociones y compartiéndolas para que el otro o la otra sepa dónde estoy.

Mirar para otro lado no es una opción para mí, eso lo tuve siempre claro. Dar por supuesto tampoco, soy preguntona hasta la pesadez. Si me preguntan directamente contesto, aunque la respuesta sea “tengo que pensarlo un poco porque no me lo había planeado” pero tranqui que habrá respuesta (siempre doy un plazo no dejo a la persona en un visto sin fecha).

Creo que comenté en otro post, o igual lo pensé y no lo escribí, la diferencia de género.  Me está flipando encontrar mujeres de cuarenta y tantos reinventadas, repensadas, empoderadas, súper claras y directas, abiertas, curiosas y con ganas de desmontar el tinglao. También las hay que buscan el amor romántico, la pareja tradicional, la estabilidad y lo conocido. Para ellas todo mi reconocimiento también por ser honestas consigo mismas y pedir lo que quieren.

Ellos, en las fotos privadas suele haber una polla y decoran sus argumentos de apertura con palabritas como poliamor sin tener ni puñetera idea de lo que es. No pretendo hacer una generalización de todos y todas, pero os invito a entrar en una app y leer las descripciones para ver cómo estamos.

Y yo estoy hasta el coño del inmovilismo, de no cuestionarse los privilegios, los miedos, los desafíos, de no repensarse (o PARARSE un poco a pensar). El amor es sentir, claro que sí, pero también es darle un poco al coco (reflexionar), aunque sea para pensar en aquello que me hace bien y lo que no. Y pensar en mí, claro que sí, pero también pensar en relación, como impactan mis decisiones en otros. Como los “yo no”, “yo ni de coña”, ”pero que dices”, son absolutos que reducen nuestros universos. No propongo apertura total y todo vale, no, propongo escucha, de la de verdad, de la de orejas y corazón. Y honestidad para dejar ir cuando sé que no puedo o no es mi opción.

Hoy es de esos días agridulces, de  mucha toma de consciencia, de que igual las expectativas nos han jugado una mala pasada. De que hay que hablar mucho más y sobre todo escuchar aunque lo que nos digan nos desagrade. De no vivir la vida como una puta amenaza constante porque solo hay una.

 Me viene a la cabeza una frase que hoy toma todo el sentido “Manolete si no sabes torear para que te metes”.

Jugar en diferentes ligas

Dejar ir dejar venir

Este fin de semana hemos estado haciendo “rafting emocional” y hemos sobrevivido.

Intentando afinar la búsqueda de personas afines para conocer en tiempos de covid y crear otros vínculos y otros espacios dimos con la app Poliamoris. Para aquellas que no la conozcan es una App de contactos con un amplio espectro de posibilidades y opciones. Mezclan en el mismo lugar poliamor, swinger, citas, amistad, y en le elección de la persona/s por fin están la personas cis y  trans, y en orientación sexual, no llegan al millón de clasificaciones que hay, pero ni tan mal.

El caso es que tras una semana bicheando, con muchas limitaciones, porque la web es interesante si pagas, entablamos conversación con dos personas interesantes. Yo por mi lado con un chico y mi pareja por su lado con una chica. Nos gustó mucho la apertura y el interés al contar que somos dos y venimos en pack explorador.

Fuimos claros en decir que esta aventura la queríamos hacer juntos creando un espacio a tres de igualdad para compartir, pero lo cierto es que no es de igualdad. “La pareja” siempre tiene más poder y parte de una situación de ventaja, dejando a la persona que se une en una posición que va desde la adaptación a la conquista de un espacio propio que no es fácil.

Esto me sonaba, lo había vivido antes, y por ello dediqué una conversación a los cuidados de las personas que estamos conociendo, para evitar lo que la Vasallo siempre dice sobre los cadáveres emocionales. Yo quiero conocer gente y crear espacios virtuales de encuentro, ahora no se puede más y parece que va para largo. Lo virtual, por supuesto, nunca sustituirá a una caricia, un beso o un abrazo pero puede ser la puerta a algo mágico.

Bueno al lio. Con todo este bulle-bulle mental los dos planteamos espacios a tres y aquí se montó la historia. Primer reto ¿estábamos los dos abiertos a conocer y crear el mismo espacio con un hombre por un lado y con una mujer por el otro? No.

A mi pareja se le desataron los demonios del pasado y le paralizó el miedo. Se cerró y yo lo sentí como un acto de injusticia, mi propuesta no era escuchada y me enfadé, me enfadé mogollón. Yo no siento la amenaza constante de otras personas, no compito ni me comparo. Parece una chulería pero es lo que me he trabajado durante 5 años y lo siento como una conquista y una puñetera revelación para sentirme libre. Tengo a fuego tatuado en la cabeza la frase “dejar ir, dejar venir”, y joder , claro que duele que la persona que amas se vaya pero yo quiero que las personas que me acompañen en la vida estén porque les da la gana.

Esto que parece tan tremendo fue un punto de inflexión de lo más interesante para poder aclarar posiciones, intereses, deseos, y sobre todo rellenar con información verdadera lo que las fantasías imaginan a futuro rompiéndote el corazón. Primer tramo del río superado, vamos a por más.

Los unicornios. Nunca me gustó este nombre pero ahora mismo me parece lindísimo, porque solo un ser mágico puede tener tanta apertura y honestidad. Ella y él compartieron sus ideas, anhelos, deseos, también sus límites y sobre todo como se sienten en este juego a tres.

Segundo reto ¿cumplimos sus expectativas? No. En ambos casos las personas querían ser vistas, valoradas y deseadas por los dos, tener conexión con los dos. Hacia una tríada fue inmediato, hacia la otra no. La apertura, las atracciones y los tiempos son diferentes para mi compañero y para mí. Cada uno tiene su singularidad y eso es lo valioso, y claro que ahí se complica porque no siempre es fácil. Además, combinar las dos tríadas para mí fue complicado e hice mi primera cagada.

En mi fantasía duplicaba mi cuerpo y mi tiempo para poder disfrutar de los dos espacios, pero el universo todavía no lo permite así que hubo que elegir, y como toda elección hay uno que gana y otro que pierde. Siempre me gustó la tercera opción pero no he conseguido aprenderla todavía. Esto trajo como consecuencia comenzar el lunes con una gestión emocional que me superó.

Por mi cabeza pasó como una película todas las veces que he estado en el medio, que he sido el unicornio, que he pasado horas y horas cuidando, haciendo terapia, sosteniendo y apoyando, y por primera vez tuve un pensamiento egoísta a tope de “quiero que todo esto sea placentero”, así que a la mierda. Seguramente no fui muy hábil diciendo a todas las partes que tomasen responsabilidad y me dejasen de tocar el coño, y puse mi necesidad por encima de placer y juego. Resultado, una respuesta honesta poniendo límites y no dejándose arrastrar sin defender sus necesidades.

Mi pareja se preocupó porque mi propuesta se terminaba y creo que se sintió un poco culpable, pero en mi cabeza estaba la idea de que esta persona conseguirá lo que busca porque tiene claridad y no tiene prisa. Nosotros estamos aprendiendo también y para mí esto ha sido un aprendizaje de la leche.

Dejar ir dejar venir, tiene todo el sentido. Unas personas vendrán, estarán, compartiremos juntas los momentos y espacios que queramos, y sobre todo comenzaremos a crear con el ensayo-error vínculos hermosos en tiempos de mierda.

Dejar ir dejar venir

Búsquedas en tiempos Covid

Creo que comenté que íbamos a comenzar a explorar, paso a comentar.

Aplicaciones para parejas liberales un bluff. Todo lo que se presenta en forma de pareja con foto y todo, oye, son tíos que lo que intentan es conseguir fotos. Todo lo que podría ser interesante está prácticamente en Australia.

Los chats, que yo no controlo pero mi pareja si, buscan la inmediatez, y claro yo tengo mi manual de principios para crear un entorno seguro que es incompatible con un “nos conectamos al Skype y a darlo todo”. Me parece genial para la gente que busca algo para el momento pero no es mi rollo y me produce cierta incomodidad.

Yo soy fuego lento, igual incluso clásica. Necesito un poco de galanteo, algo de conversación, saber quién hay del otro lado. No necesito su curriculum ni su vida, pero si sentir una conexión, y yo solo conecto cuando converso un poco. Me funciona genial el sentido del humor, el cachondeo, el ser un poco picarona, pero un poco de intercambio verbal. Me mandas una polla así de primero, y me pongo a mirarla como si fuese una litografía de la Grecia clásica.

 A ver que el sexting me encanta, me parece todo un reto hacer fotos eróticas y sensuales con un telefonito, pero es que hay gente que se saca las fotos sin mirar lo que hay detrás , y a veces lo que hay detrás es más fascinante que la persona,jajajaja.

Soy de las que piensa que el sexo se hace ya desde las primeras palabras. Las palabras son caricias que predisponen, sin tocarnos podemos calentarnos con palabras escritas a través del whatsapp, y juro que los síntomas físicos de la excitación se producen leyendo palabras cargadas de sensualidad que disparan la fantasía y el deseo. Que es sino la literatura!

Pues lo que os comentaba, una desastre. Varios chats creados para hablar a cuatro donde solo hay tres y cuando se insiste en saber de la otra persona, fin del chat. Siento que tengo un privilegio por poder ser honesta, no esconderme y decir lo que me apetece. Las mentiras se acumulan y la gente debe de pensar que somos idiotas.

Dentro de todo este proceso, que ya sabíamos que no iba a ser fácil, hay un aprendizaje. Aprendes si cabe, a ser todavía más honestos, porque no queremos perder nuestro tiempo ni hacérselo perder a nadie. A saber detectar rápido aquello que no nos seduce nada y sobre todo algo que hemos aprendido, es que no tenemos prisa.

Esto no surge de una necesidad sino de una apertura, que lo que hace una semana nos parecía interesante ahora lo cuestionamos, que lo que hace la mayoría dentro de este mundillo liberal, a lo mejor no es lo que nos interesa. Nos hemos dado cuenta de que tiene que ser una carambola encontrar gente que quiera compartir placeres desde la igualdad, donde el respeto, el dialogo y lo cuidados tengan un papel protagonista. Igual, justo por todo esto, nunca llegamos a la cima, pero seguro el proceso habrá valido la pena.

Alguna propuesta de seres valientes ha llegado, con una presentación honesta y un vamos viendo. Nunca un “vamos viendo” me pareció tan erótico. En tiempo de pausa, de distancia, ir a poquitos me parece maravilloso.

Búsquedas en tiempos Covid

Tipos de relaciones

Estoy encantada con la acogida que ha tenido el Taller de El amor y sus circunstancias. En la primera sesión abordamos el Enamoramiento. Nos juntamos un grupito pequeño pero amoroso de personas curiosas con ganas de compartir experiencias y saber un poco más de este momento de locura que nos atrapa a tod@s de manera inesperada y muchas veces mágica.

Juntas le pusimos palabras a las emociones y sentires que experimentamos cuando nos enamoramos. Aquí algunas de ellas:

“Corazón, sonriente, más energía, más creatividad, sostenida, fuerza, enamorada de la vida, conflictos, flotar, despreocupación, enérgico, principios, más amor, vida, nutritivo, belleza, florecer, brillo, sonrisa, bloqueo, pelea, muchos sentimientos extraños, seriedad, montaña rusa, lagrima-corazón, intensidad, mucho amor-mucho dolor, subidas y bajadas, búsqueda del conflicto”.

Ahora en la segunda sesión vamos abordar como nos vinculamos. Si nos apetece tener una pareja tradicional o apostar por otros modelos relacionales como el polioamor, la anarquía relacional, la agamia,..

Os espero con el corazoncito abierto y mucha curiosidad. Inscripciones en susanafacilitacion@gmail.com

Tipos de relaciones

Sexo y la Covid

El sábado por la noche cambiando canales antes de elegir serie, me encuentro que en la Sexta Noche, hablan de las guías que han sacado ciudades como Nueva York y la Generalitat para tener sexo seguro en tiempos de pandemia. Además llevan a Boticaria García que me chifla para hablar de este tema.

Lo primero, la enfermedad no se contagia por vía sexual, que se sepa, de momento. Ya sabemos que a la vez que vivimos este escenario hay estudios y contraestudios , y solo cuando pase el tiempo y se tengan datos sabremos un montón de puntos ciegos que tenemos actualmente.

Las recomendaciones para el sexo, si seguimos las ya habituales, son las de las tres M: mascarilla (así que besos, jodido), manos (esto de la higiene nunca está de más) y 2 metros de distancia (no recuerdo posturas del Kamasutra ideales para cumplir esta condición). Vamos, que está complicada la cosa para la comodidad y el disfrute. Ojo, que follar con un buzo puede resultar muy erótico y la mascarilla convertirse en fetiche como tantas otras cosas, lo que me preocupa es el miedo que parece estar detrás de todo esto.

Otras recomendaciones. Onanismo a tope, claro que sí, pero eso ya era recomendable sin pandemia , digo yo. Hacerlo al aire libre, por aquello de la ventilación, y tener una pareja burbuja (vamos el follamigo o follamiga de toda la vida).

Con este panorama me imagino que las aplicaciones de ligoteo se han ido al carajo o se han reconvertido en clubs de lectura. Si antes ya era difícil ligar ahora parece misión imposible.

La verdad que me parece un escenario dantesco. Ahora además de hablar de análisis de sangre para librarte de ETS vamos a tener que llevar encima una PCR. Cuanto control y cuanto miedo. Ni siquiera te puedes apoyar en una barra de bar para ligotear L

En estos momentos de tanta distancia social que han activado neurosis y miedos, lo necesario es el cariño y los cuidados. Podemos cuidar desde la distancia con palabras agradables, miradas por zoom compasivas y silencios de profunda escucha, pero todo esto nunca va a poder sustituir un abrazo del oso sanador, el contacto de una mano cálida que reconforta y un beso dulce de despedida.

La pasión desenfrenada queda congelada por las guías, que a modo de recomendación, nunca prohibición, te dejan el mensaje de “tu verás lo que haces”. Y así es como una sociedad camina a pasos agigantados hacia más individualismo, soledad, falta de empatía, aislamiento, insensibilización y enfermedad. Porque sin contacto enfermamos, la creatividad se para y nos convertimos en autómatas.

Esa frase de” haz el amor y no la guerra” nos daba pistas de hacia dónde canalizar nuestra energía. Creatividad frente violencia. Encuentro frente a el desencuentro, en fin.

Mientras vivimos esta situación tan triste, o yo lo vivo así, amazon no deja de vender satisfayers. El onanismo resuelve si, pero el olor y la calidez de la piel sana.

Veremos que dicen los futuros estudios sobre el comportamiento sexual en tiempos de pandemia que seguro ya están comenzando.

Sexo y la Covid

Estoy entusiasmada. Os traigo una propuesta para tener un otoño amoroso. Los talleres del “Amor y sus circunstancias” se trasladan al espacio virtual.

Comenzaremos con el inicio de curso el 24 de septiembre con 5 sesiones cada dos semanas. He elegido los jueves como día amoroso para encontrarnos, en horario de tarde (16:00-19:30). Será un espacio online facilitado durante tres horas y media (haremos un descanso) con parte teórica y práctica. Juntas crearemos un espacio de seguridad y confianza donde poder explorar este tema que nos mueve tanto.

Os espero con mucho amor y ganas.

J

La exquisita

Me he vuelto una exquisita. No sé si es por toda la situación, la edad o que me he vuelto una perezosa. Igual son las tres cosas a la vez, jajajaja.

El caso es que tras un largo periodo en barbecho de aventuras erótico festivas hemos decidido ir de exploradores. Es la primera vez que no tengo que arrastrar a nadie en mis fantasías . Tras innumerables conversaciones sobre sexualidad, individual y compartida, vamos a comenzar un camino juntos. Por momentos estamos emocionados y aterrados a la vez.

Mi pareja no es poliamorosa, tampoco es un monógamo inamovible, simplemente es consciente de lo complicado que es gestionar una relación (sobre todo si es conmigo) como para tener varias. Siempre me rio con él cuando dice que “no le daría la cabeza”. Lo entiendo. Tras años viviendo con varias relaciones simultáneas yo también llegué al agotamiento neuronal.

Yo siempre nos he visto como una pareja abierta. No es que le haya animado a tener aventuras sexuales, pero si tengo claro que igual no puedo cumplir todas sus necesidades y hemos creado un espacio de confianza y seguridad para hablar de que quiere explorar cada uno.

El resultado. Ambos fantaseamos con un trío desde hace tiempo o compartir un encuentro erótico con una pareja liberal  y ver que onda. Personalmente me gustaría invitar a jugar una persona (hombre o mujer, cis o trans) eso sí, que me caiga bien. Y aquí es donde me pongo exquisita. Soy sapiosexual, puedes ser un bellezón del calendario más hot, que como no haya una conversación fluida e interesante no me erotizo ná.

¿Me importa el físico? Si claro, pero lo que más me erotiza es la inteligencia, si viene acompañada de un buen envoltorio, fenomenal.  Yo funciono con clics, me pasa, que igual un gesto, una mirada o el mismo uso del lenguaje, me parecen irresistibles y activa todo mi mundo erótico.

Como me he vuelto perezosa y mi compañero es un experto en lo virtual le he encargado la ardua tarea de búsqueda. Me va contando y lo comentamos. Cada día vamos perfeccionando la técnica a base de ensayo error.

No me había dado cuenta de todos los “indispensables” para mí. Tras un primer chateo virtual, donde ser honestos con lo que nos gustaría compartir, hemos aprendido que pasar una foto es un indispensable. Ojo, foto vestidos y pose normal. Nada de pollas, poses imposibles de virtuosismo sexual, y no soporto los bikinis naranjas, entro en corto. Otro indispensable para mi, nada de infieles.

Me ha costado un mundo vivir con honestidad, comunicar las cosas con empatía, escuchar con los oídos y los ojos para entender los mensajes que se ocultan detrás de las palabras, como para tirarlo por la borda y entrar en un juego de mentiras que se encadenan. No tengo nada en contra de las personas infieles, cada cual mantiene su jardín secreto como puede y le parece, simplemente no es mi target.

Y ya lo último por lo cual parece una misión difícil encontrar gente, y por la que me reconozco exquisita, es que voy con mi discurso feminista a todas partes. Los cuidados, acuerdos que nos den seguridad a todas las partes, el consentimiento, el pactar los límites y por supuesto la protección sexual hacen que ese primer encuentro informal parezca un manifiesto y que a cualquiera se le indigeste un café. Menos mal que mi pareja está de acuerdo en estas cosas, pero igual un poco más de fluir no me venía mal.

No tengo nada de prisa, y si muchas ganas de que, sea lo que hagamos o no hagamos, nos valga para nuestra relación y nuestro autoconocimiento.

En este descubrir estamos disfrutando del proceso y poniendo en valor nuestra honestidad y las largas conversaciones. Hay desencuentros sí, pero sabemos hacia donde nos dirigimos y queremos cuidarnos. Así si alguien o algunos les apetece jugar podremos cuidar los vínculos entre tod@s.

La exquisita

Propuesta veraniega

En este verano tan atípico donde reina la distancia física y las mascarillas, la ausencia de abrazos, besos y celebraciones en corrillo se lleva como se puede.

Se me ha ocurrido que esta situación trae nuevos retos para relacionarnos y he lanzado un taller sobre mi tema favorito: El amor y sus circunstancias.

Se trata de un taller presencial en A Coruña para un grupo de 10 personas máximo y con medidas de seguridad en mi espacio de trabajo, el coworking la Eléctrica.

La idea es dedicar las mañanas de los sábados de Agosto (el festivo no) a indagar juntas sobre este tema tan apasionante que es el amor y las relaciones. Se puede hacer por sesiones sueltas o el taller completo.

Es una apuesta en momentos difíciles llenos de incertidumbre, entiendo los miedos a juntarnos y por ello en septiembre haré la misma propuesta online.

Espero que os gusten los carteles que he hecho con mucho amor.

Besos y buen verano

Propuesta veraniega