Aprendiendo mas sobre los celos

Esta semana me acabé el  “LIBRO DE LOS CELOS” de KATHY LABRIOLA que me trajo mi marido del encuentro de la Opencon y es súper recomendable , no solo para relaciones abiertas sino para cualquier tipo de relación.

Lejos de poner los celos como algo altamente corrosivo y defectuoso del ser humano , trata el tema como es, una emoción universal que sentimos todas y todos en cualquier parte del planeta. Claro está que el contexto cultural influirá en la manera en la que se activan los celos y en que temas o situaciones se desencadenan.

El caso es que me lo estaba leyendo con curiosidad científica y pensando en hacer un futuro taller sobre este temazo para 2019, cuando me acordé de las múltiples ocasiones que yo he sentido celos y que emoción los desencadenaba.

El libro habla de tres: miedo, tristeza e ira. Detrás de todo episodio de celos está una de estas tres emociones básicas o incluso algunas combinadas. Me acordé entonces de un curso sobre celos que hicimos con una coach al principio de todo, cuando abrimos la pareja y como los ejercicios nos ayudaron a gestionar los primeros encuentros con otras personas fuera de la relación.

No hay recetas mágicas pero si métodos para sobrellevar los celos y que no te conviertas en una hidra autodestructora, aunque creo recordar que yo dejé una vez que me invadiese ese espíritu y en cierto modo fue liberador porque pude mostrarme débil y no sabionda, y ser mirada con compasión y cuidada.

Las personas que llevamos un rato viviendo así se nos olvidan esos episodios. Solemos caer en la soberbia de la experiencia cerrando los ojos ante posibles situaciones futuras, pero lo cierto es que vuelven y vuelven, algo habrá que aprender.

Otra de las cosas de las que habla el libro y me ha quedado como un rum rum es que las relaciones abiertas ,con esto de que hay que acordarlo todo y negociarlo todo se convierten es eso, en relaciones de negociación.

Todos aquellos momentos de explosión romántica y creativa de la ENR se empiezan a convertir en espacios de negociación más profundos y sesudos que las jornadas de la ONU. Las miradas de amor bobaliconas, los temas insustanciales se convierten en miradas de análisis detectando cualquier señal de contradicción y los temas son siempre los mismos. Baterías de preguntas interminables de ¿Cómo quieres hacer? ¿cuándo quieres hacer?¿qué quieres hacer? Parece que necesitan respuestas inmediatas y acertadas y el agobio se apodera de la relación.

Desaparece la fluidez y la confianza, y entra el control disfrazado de “vamos a hacerlo bien para que todo el mundo esté bien, aquí mis propuestas, que son súper molonas”. Vamos , vamos si me reconozco yo  en este papel que ahora mismo quiero olvidar de la tirria que me da.

Creo que en todo este proceso eterno de gestión se nos olvida el objetivo principal, amar. Y para amar hay que tener el corazón abierto, pero también la mente abierta y la voluntad abierta, como dice mi querido Otto Scharmer, y una de las cosas fundamentales, dejar que cada persona tenga su ritmo.

Hace años que me dedico a acompañar parejas y este tema aparece muchas veces, los ritmos. También lo he vivido en primera persona, yo megacelerada directa al amor sin frenos y mi pareja empezando a entender de que iba la movida, y al revés. Esto nos ha generado muchos conflictos y muchos daños. Ahora me doy cuenta de lo necesario de respirar, de tomar distancia de las emociones avasalladoras, que te mantienen “on fire” y te vuelven loquísima, pero dejan pasmada y congelada a la persona de al lado.

El libro ayuda, la terapia ayuda, los grupos de apoyo ayudan, y todo junto seguro que también ayuda. Habrá gente que quiera hacerlo sola, respirando, dándose sus tiempos, cuidándose, perfecto también. Creo que todas las opciones son buenas para empezar a entender que nos pasa.

Este viernes está planificada una charla para seguir dando a conocer otras formas de relacionarse, todavía no se si saldrá o no. Igual todavía no se da el clima para que se aborde este tema en determinados lugares pero seguiré dejando la puerta abierta para las personas que quieran acercarse a este mundo con curiosidad y amor.

Aprendiendo mas sobre los celos

Estado de whats up: separada-emparejada.

Ha querido la vida que una vez mas me encuentre en una situación interesante.

Las vacaciones de verano son auténticos retos para la mayoría de las familias y sobre todo las parejas. Las estadísticas nos dicen que la mayoría de matrimonios se separan en septiembre, algunos dicen que el estrés vacacional es el detonante y otras pensarán que el inicio del curso es un buen momento para iniciar otras etapas, yo que se.

Lo cierto es que, en plenas vacaciones, con toda mi familia, mi marido decidió poner fin a nuestra pareja. Suena un poco dramático e incluso se podría pensar:” que capullo”, pero lo cierto es que la cosa ya venía dando señales de humo desde hacía mucho tiempo.

Me imagino que no ha sido una decisión fácil para él y que nunca iba a ser el momento oportuno así que qué más da cuando sea.

La indiferencia, el escaso contacto visual y físico, la falta de complicidad y estar relacionándose con las otras personas para no relacionarse conmigo fue lo que me llevó a hacer la temida pregunta: “¿qué pasa? Parece que no te apetece estar conmigo”. Y llegó la temida respuesta: “cierto, no me apetece”. El impacto fue la leche, me quedé ojiplática y comencé a sentir un dolorcito agudo a la altura del corazón.

Días antes habíamos tenido conversaciones por what up donde se podía sentir una atmósfera de tensión y autorreflexión. El me comentó que se había dado cuenta de que no podía tener dos relaciones, la mía y la de su expareja. Eso me alarmó pero dejé entrar el autoengaño a tope para negar la realidad.

Creo que podemos decir que lo hemos intentado con mas o menos acierto, cada una con su estrategia, su motivación y sus fantasías. El año pasado le dedicamos muchos meses a hacer una terapia de pareja que no pretendía unir o separar sino creo que poner consciencia de lo que nos estaba pasando. ¿que nos estaba pasando? Pues cada uno tendrá su idea, así que hablaré de mí.

En mi ideal mi pequeña tribu funcionaba. Cuando yo pienso en modelos de pareja he descubierto que tengo un amplio abanico de posibilidades y situaciones, pero al final todo se reduce para mi en sentirme bien y que las personas que comparten vida conmigo también se sientan bien. Aquí esté el tema, porque cada una tendrá su definición de sentirse bien, plena, conectada, satisfecha o lo que sea.

Cuando pusimos en común nuestras ideas sobre ser pareja me di cuenta de todas estas diferencias. Yo le quiero, nunca he dejado de quererle y ahora que estamos en situación de separación emocional mis sentimientos son los mismos, pero sin toda la mierda de roles y entuertos propios de las parejas encalladas. Esta situación sorprendentemente nos ha liberado a los dos de patrones que no nos gustaban y nos hacían daño.

Varias horas de conversaciones profundas ya sin nada que perder, lágrimas por mi parte tipo fuente infinita y una sensación de pena profunda dieron luz a un nuevo escenario.

Lo previsible sería: nos separamos física y emocionalmente, cada una comienza su vida y nos hacemos cargo de nuestras hijas de manera responsable e igualitaria. Sería lo correcto porque además el ha recuperado su anterior pareja y está construyendo un proyecto común con ella.

Lo que ha pasado: seguimos en comunidad, cuidándonos, apoyándonos, respetando las individualidades de cada una, sus proyectos, sus tiempos y sus relaciones.

No solo compartimos casa, economía y responsabilidades de padres, sino que somos la zona de confort de todas y hemos mutado nuestras relaciones a algo que para mi es mucho mas sano. Mi persona de 14 años ahora sigue siendo mi compañero en la crianza y hemos descubierto este apasionante mundo de ser amigos. Creo que dimos por supuesto que siempre lo fuimos, pero honestamente creo que no, que funcionábamos como una pareja, abierta si, pero como una pareja con todas sus luces y sombras.

Nos hemos dado un tiempo, un tiempo de prudencia donde dejarnos sentir para ver si esta nueva ida de olla es posible en un mundo que te manda mensajes constantes de no podrás hacer nada diferente a lo normal.

Mi respuesta me la dieron mis propias hijas en cuanto mi marido les habló de la decisión que había tomado: “si para vosotros está bien para nosotras también”. Nada cambia para ellas a nivel logístico y si a nivel emocional, porque ven a sus padres libres de verdad, libres de patrones viciados que hemos sido incapaces de transformar desde el raciocinio y la buena voluntad. Igual hacer un reset era la única solución para seguir relacionándonos de manera sana. Yo no hubiese tomado la decisión porque para mí era válida pero ahora entiendo sus razones.

Ha tenido un efecto de cambio en todas las personas que formamos parte de la comunidad y creo que será positivo para todas. No voy a negar que muchas veces me invade la tristeza y que estoy pasando mi duelo, que he tenido miedo de la incertidumbre muchas veces y seguro esos momentos volverán porque el futuro no está escrito y vamos haciendo día a día.

Ahora estoy concentrada en despegar laboralmente para ser independiente y mi marido ha decidido ser espectador de ese proceso y me apoya totalmente. Claro que le he dicho ayer mismo que se sienta libre de cargas y decida lo que quiera sin presión, no se acaba el mundo y confío en la creatividad y sobre todo no estoy sola y no me siento sola sosteniendo el planeta.

Así estamos, ahora puedo decir después de un mes, que tranquila y confiada, esperanzada y consciente, que no vivo esto como un fracaso sino como un aprendizaje. Y como dice mi marido y mi pareja ¿Quién sabe?

Estado de whats up: separada-emparejada.

La normalidad dentro de la anormalidad

Yo definiría el momento actual como agridulce. Por un lado, llevo desde Mayo rodeada de enfermedades varias e incluso fallecimientos, en concreto uno inesperado y bastante impactante por ser una persona joven que se iba tras no vencerle la batalla a la legionela.

Surfeando con la vida estamos, sería el estado de whats up.

Por otro lado, mi tribu, como yo la llamo, sigue su curso. Cada un@ encontrando su lugar y sinteniéndonos  tod@s mas comod@s. Los acuerdos que estaban se vuelven a indagar y a negociar, los tiempos, las obligaciones, el cansancio del ritmo frenético que llevo conciliando vida familiar y laboral, todos son ingredientes de esta forma de vida, no muy diferentes de las parejas habituales.

Llevamos todos estos retos cotidianos propios de la convivencia y de vivir con dos parejas de la manera mas fluida y divertida posible. Cada una asumiendo su responsabilidad, y cuando no es así porque no es capaz de gestionar lo que toca, pues pidiendo ayuda en la tribu.

En todo  este devenir surgen cosas que me flipan y me recuerdan que vivo la vida que quiero y que me trae regalos maravillosos.

Esta semana organizamos una barbacoa en casa porque nos apetecía y de un plan improvisado salió una velada maravillosa. Primero éramos 6 a cenar, la tribu, al rato se amplió con mis padres, y en plenas brasas me llamó mi “Lola” que estaba cerca de mi casa y si bajaba a tomar un vino. Le dije que se uniese a la fiesta y se vino.

Escenario: mis dos parejas, mis padres, las niñas, la perra, el primer hombre del que me enamoré cuando abrí la pareja allá por el 2015 y yo. Evidentemente entre ellos se conocían, no a mis padres, pero vamos, que acabaron encantados y lo pasamos muy bien.

Entre solomillos, chorizos y vino fue transcurriendo la velada. Mi madre cada vez que se metía en casa me decía: “pero que guapo es este chico”, refiriéndose a” Lola” y yo le animaba a que se lo dijese que se que le encanta, ella se sonreía y seguía con el tono picaron. Yo por dentro me estaba partiendo con la situación, y el poder del que sabe todas las relaciones que existen entre las personas. Miraba a mis padres con curiosidad imaginando “¿Qué estarán pensando?” y al final lo que pensaron es que tengo suerte de estar rodeada de gente tan maravillosa, me lo comentó mi padre días después.

Mis padres se retiraron pronto y en cuanto nos quedamos los cuatro a solas se produjo un momento de esos mágicos de la vida. Nos pusimos a hablar y a compartir entre todos como habían sido las experiencias vividas entre nosotros, sin tapujos, con libertad, con honestidad ,y cuales habían sido los retos y las dificultades ,y porque en su momento no fue para adelante la bonita historia de amor de verano. “Lola” lo definió muy bien, era  nuevo para todos y cada uno hizo lo que pudo y supo dentro de lo “anormal y variopinto” de la situación.

Han pasado años y de aquella bonita historia quedó una maravillosa amistad, y a mí en concreto, la sensación de que no tengo que dejar de querer a una persona por no estar con ella. A nuestra manera estamos, y lo que es mejor de todo, no solo está conmigo sino que forma parte de mi mundo y me encanta.

Fue una velada inolvidable. Para mí fue compartir un momento atemporal donde se mezclaron historias del pasado con las de presente y la certeza de que tenemos algo especial entre nosotros cuatro. Respeto, cariño, empatía, colegueo, guasa, comodidad y creo que confianza. La gocé.

No se si yo soy creadora de esta atmósfera, ni idea, pero que ellos son especiales y maravillosos si lo sé, y que, a nuestra manera, estamos cambiando nuestra forma de estar en el mundo, también.

Os amo lindos.

La normalidad dentro de la anormalidad

Volviendo al blog

Me escribía el otro día alguien un comentario del tipo “al final esto del poliamor es todo un viaje”, cuanta verdad. Yo añadiría que a veces es un viaje exótico y apasionante y otras te lo pasas vomitando o con diarrea.

Han pasado muchos meses desde la última vez que escribí, y no por falta de ganas sino que han pasado tantas cosas de la cotidianidad que no he tenido tiempo de calidad para sentarme a pensar y redactar.

Desde Enero hasta hoy, he terminado mi curro y ahora vuelta a empezar buscando nuevos horizontes, he tenido hace tres días mis exámenes en Barna (me sumergí a estudiar TODOS los santos días desde que empezó el año), mi marido se ha dejado con su pareja (esto me daría para 10 post por lo menos), hemos estado la semana santa con la “nueva” familia integrando hij@s (esto me daría también para otros cuantos post) y seguimos con la convivencia.

En medio me llamaron otra vez de la facultad de medicina para dar una charla sobre poliamor, lo cual me sigue sorprendiendo. Fui sin preparar nada porque no esperaba mucha gente la verdad, pero al llegar ya me dijeron que era la charla que más éxito tenía y que por eso este año era en el salón de actos. Ojiplática me quedé y pensé :¿ahora qué coño cuento?.

Empezó a llenarse y creo que por lo menos había 100 personitas, la mayoría muy jóvenes, mirándome y yo solo pensaba “que les voy a contar, que les interesará?”. En un nanosegundo recordé lo que me había dicho mi terapeuta días anteriores, “solo ve y disfruta”, “haz lo que sabes “, y eso hice.

Me presenté y con toda la honestidad que pude  dije que no tenía preparado nada y que confiaba en que ellas me guiasen con sus preguntas. Para comenzar les invité a cerrar los ojos y recordar un momento donde se sintiesen realmente conectadas, donde sintiesen el amor, amando o siendo amadas, y finalmente que mensaje o que aprendizaje hay de interesante en ese sentir. Desde esa energía comenzó la charla y empezaron a preguntar. Durante casi dos horas estuvimos compartiendo experiencias y fue fantástico conocer las historias personales de cada una, las dudas, los miedos y las curiosidades. Salí contenta y con un montón de cosas en la cabeza, que pocas respuestas tengo y que poco se.

Realmente no sé qué hay de interesante en el poliamor pero desde luego es un tema que interesa y está muy presente actualmente en los temas de los jóvenes y como se quieren relacionar.  Algun@s lo relacionan con el feminismo y otr@s lo ven como una moda, yo que sé. Para mí fue una opción, y no dejo de aprender cada día, cuando crees que ya has entendido algo y lo tienes integrado aparece otro reto nuevo, desde luego aburrido no es.

El momento actual es todavía incierto, yo no encuentro todavía mi lugar. Si sé que estoy donde quiero  y esta es mi película, pero todavía no estoy lo cómoda y fluida que necesitaría estar. Estoy en medio de “algo”, apoyando y acompañando los procesos de mis compas pero siento que estoy perdiendo el mío propio entre tanta energía para mantener y dar sentido a esta pequeña comunidad y que las niñas estén bien.

Estamos construyendo otra forma de familia, de relacionarse, de convivencia y cuesta tanto!!! Mi terapeuta dice que soy “revolucionaria”, me parto, lo que soy es una inconsciente,jajajaja.

Ahora siento que me toca un periodo de reflexión, se están moviendo muchas cosas últimamente. Desde el 8 de marzo algo pasó en el ambiente, y empecé a trabajar con más mujeres que ahora miran a sus parejas y no se creen la peli que les han contado. El poliamor no es la solución en muchos casos pero la toma de consciencia tiene un despertar abrumador.

No quiero ensoñarme con las historias de los otros. A menudo me veo reflejada en ellas y me veo pensando “a la mierda con todo” y no sé si es esa la respuesta. Cada una tiene que encontrar la suya y yo acompañar los caminos, que con ayuda se hace mejor que sola.

Tengo pendiente un montón de correos y me siento fatal por no haber contestado, iré poquito a poco, no dando respuestas que no las tengo, sino haciendo lo que sí sé que es ir acompañando.

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Los retos que aparecen

Después de un proceso largo de adaptación y como contaba hace poco vivimos en tribu. Se supone que ahora habría que seguir dando pasos pero lo cierto es que no veo hacia dónde. Ahora mismo solo pienso “virgencita querida que me quede como estoy”.

No ansío nada, no espero nada más que seguir viviendo lo que me ha ofrecido la vida  haciéndolo con coherencia. Apoyar a mis compañeros con sus proyectos de vida, seguir consolidando mi trabajo y mi formación, educar y acompañar a mis hijas, y ahora que parece que la economía también nos da un respiro empezar a buscar tiempo para el ocio.

Vivo con normalidad mi circunstancia, con retos, si, no lo voy a negar, porque todavía no encajamos como familia en la sociedad. No ocultamos nada, no nos movemos en el mundo de los secretos pero tampoco damos explicaciones a nadie. Si hay una preocupación no son los adultos sino poner una carga extra en mis hijas.

El otro día hablaba con mi hija mayor sobre su instituto. Este es el primer año, nuevas amigas, nuevas profesoras, otro centro y la pubertad. En nuestra casa recibimos a mucha gente diferente. Se quedan a dormir compañeras mías, profesoras, amigos, incluso tuvimos durante todo el año pasado gente de todos los lugares del mundo alojados. Están acostumbradas a ver gente y compartir su casa, pero el otro día noté que no quería traer a su amiga del insti porque no sabe lo de mi pareja y no sabe cómo abordarlo. No sé si se avergüenza de nosotros o es que no es capaz de explicarlo, igual es todo a la vez.

Abordé la conversación de forma directa cagadita de miedo como no. ¿Qué decirle si me dice que es mi vida pero que ella quiere una familia “normal”? No quiero que deje de hacer cosas que le corresponden y me encantaría recibir a sus amig@s en casa, como así lo viví yo con  mis padres. Le expliqué que no tenemos que esconder a mi pareja, pero si le podemos decir que vive con nosotros y explicar cómo es vivir en comunidad, eso me parece más fácil que explicar que “mi madre duerme en una habitación u otra según el día”. Creo que  mientras haya un discurso claro y seguro no hace falta dar detalles. Lo cierto es que no quiero joder su vida social y que la juzguen, la discriminen por lo que hacen sus padres que es ajeno a ella. Lo único que se me ocurre es generar espacios de dialogo para que ella pueda expresar cómo se siente y ver qué podemos hacer entre tod@s para sentirnos mejor. Igual necesita un fin de semana al mes de familia de origen para sentir que eso no desaparece. Creo que uno de sus miedos es que yo no quiera a su padre , algo que hemos hablado muchas veces pero igual las palabras no acompañan los actos tal como ella necesitaría. Tengo que preguntarle.

Se preocupan, l@s hij@s se preocupan y se agobian, y nosotr@s con ell@s. Queremos que no sufran pero sufrir es parte de la vida, y también tiene aprendizajes. Ayudarlas a ser seres resilientes puede ser algo bueno para ellas pero sin necesidad de exponerlas a la sociedad sin herramientas.

Estaré atenta, hablaré con ellas para ver cada poco como se sienten y compartiré con ellas como me siento yo, no se me ocurre mucho más que hacer. Lo que tengo claro es que no quiero que vivan con secretos y miedo. Incertidumbre y dudas son ingredientes habituales y necesarios para aprender, y mientras encontrar modelos para poder explicar la diversidad y sino asumir que somos pioneros en esto y ver las ventajas de ello. Cruzo los dedos para saber explicarlas bien.

Cuanto aprendizaje a través de ellas y por ellas.

Los retos que aparecen

Como se vive en tribu

Tras dos meses y medio en prácticas puedo decir que oficialmente queda inaugurada la tribu.

La tribu está compuesta por tres niñas, dos hombres, una perra y esta servidora. Todos estos seres convivimos en el mismo espacio. Hay otra persona que no vive con nosotros pero que también forma parte de la tribu.

No ha sido nada fácil llegar hasta aquí y cada día que pasa es un aprendizaje nuevo.

Octubre  fue un mes de locos y todo coincidió a la vez. Un nuevo miembro se unía a nuestra familia, yo con mis exámenes, mi pareja con sus viajes, las niñas con el inicio de curso,… vamos, una locura. Todavía no sé muy bien como sobreviví a ello, pero lo hice/hicimos.

Hubo momentos de “iros a la mierda”,” ¿qué mierda es esto?”, “yo no quiero esta mierda”, ”cada uno que se gestione sus mierdas”, suena un poco repetitivo el tema, pero cuando te metes en una situación que no sabes una mierda de cómo va a salir suceden estas cosillas.

Algo tenemos en mi tribu que nos mola aprender aprendiendo, crecer creciendo y fallar fallando. Parece que no nos vale que alguien nos lo cuente, sino que necesitamos experimentarlo en nuestras carnes para integrarlo bien. Cada una ha tenido su proceso , sus tiempos y sus interpretaciones de la realidad y solo la puesta en común nos ha ayudado a entendernos.

Además de comenzar una convivencia a tres (seis) estamos dándole una vuelta al tema de los roles de género. La vida nos ha colocado en casillas cambiadas. Yo con dos trabajos, viajando de acá para allá, mi marido con una agenda diabólica y me pareja intentando buscarse la vida aquí. Comenzar desde cero a 900km no es fácil laboralmente, ni por supuesto personalmente. Somos su apoyo emocional y físico pero no podemos cubrir nada más. Su generosidad es inmensa y su apertura de mente más. Entre todas hemos recolocado nuestros lugares y el ocupa el lugar de los cuidados. Si, sí, todo eso que no se ve pero que tan necesario es para que lo que si se da importancia en la sociedad, lo productivo, se produzca.

Sin él nosotros no podríamos salir a trabajar con la tranquilidad de tener un menú saludable para todas, las niñas atendidas en sus múltiples tareas y estudios, la casa en orden y un hogar lleno de amor. Estamos haciendo sostenible lo que antes era un caos y todas hemos ganado en el camino. Hemos reajustado y probado cosas “n” veces, y seguro nos quedarán otras tantas, pero ahí estamos.

En esta construcción de tribu nos han visitado los miedos, las inseguridades, las incertidumbres, los vacíos, las desconexiones, los malos entendidos, pero de fondo, hay una permanentemente  una fuerza invisible que nos mueve a encontrar siempre un entendimiento.

Del futuro no se mucho, mi máxima es hacer haciendo, estar atenta a las señales, las mías y las de mi tribu y seguir construyendo comunidad.

No comparto esa frase de “el amor todo lo puede”, pero si no hay un gran amor por las personas, por los proyectos, por las ideas, por la tierra, por los otros seres y sus emociones, es muy difícil llevar las cosas adelante. Necesitamos el amor y también ser conscientes a partes iguales, ir dándose cuenta de cómo cambiamos, como nuestras decisiones afectan a las otras y como nos responsabilizamos de nuestra vida. Escuchar con las orejas y el corazón, meter los juicios en la nevera de vez en cuando y permitirse fallar las veces que haga falta para aprender.

Ahí vamos, disfrutando de mi tribu y orgullosa de tener esta oportunidad de la vida.

Como se vive en tribu

Época de muchos cambios

La semana pasada fue la charla. Salí de ella sintiendo que había estado  muy desapasionada y que seguramente no había aportado nada interesante.

Hace tiempo que ya no me siento tan activista del poliamor, no me identifico con la palabrita y estoy en plan “vivo mi vida a mi manera y ya”. He dejado de ir a las quedadas de la comunidad en Galicia y no necesito ir de abanderada por el mundo con el rollo teórico dando la lata.

Estoy en momento zen, viviendo y sintiendo las oportunidades que me trae la vida, adaptándome a ellas. Es curioso cómo me ven los demás. En la charla alguien dijo que estaba evolucionada y esto siempre me rechina. Creo que en esencia soy la misma que comenzó este blog, pero sin la inocencia de los primeros momentos.

Estos años las diferentes experiencias han cincelado mi idea de ver las relaciones pero sobre todo me han ayudado a conocerme más. Algunos descubrimientos que he hecho sobre mis patrones no me han gustado nada, para que negarlo. Otros me han sorprendido gratamente y me han aportado otros puntos de vista para relacionarme con el mundo y hacer cambios en otros aspectos de mi vida como la maternidad o el trabajo.

Este mes será un mes de muchos cambios. Doble trabajo de facilitadora en dos proyectos en mi ciudad, ambos apasionantes y que pretenden transformar la forma de estar de la ciudadanía, mi hija mayor en el “insti” , mis exámenes a final de mes y en dos días seremos uno más viviendo en casa.

Vivir con mis dos parejas va a ser un auténtico reto. Es interesante como se están desarrollando las conversaciones con todas las partes y las ganas de poner cosas en común. Una cosa está clara, tras el mes de prueba la decisión de convivencia en comunidad se tomará por consenso. Todas las partes, adultos y peques (incluso la perra) serán  escuchadas para elegir el modelo más sostenible para todas. No es nuestra primera vez, en mayo ya vivimos casi un mes así y la experiencia nos aportó mucho a todas.

Uno de mis miedos es conservar mi “propio espacio”. No hay más espacio físico  en casa para poder recluirme de vez en cuando sola, necesito mantener la relación conmigo misma que tanto me ha costado construir y aprender a disfrutar, y he insistido en que ellos hagan lo propio. Saben que no quiero vivir con un calendario en la nevera que distribuya mí tiempo y me parta para ser justa. Ambos me han propuesto fluir, y yo añado, confiar.

Otra etapa se abre, con incertidumbres para todas sí, pero creo que con ganas, con dialogo, con generosidad y sobre todo amor. Iremos improvisando, creando nuestras nuevas reglas del juego, chequeando como se sienten las grandes y las pequeñas y construyendo otro modelo de familia. Me da un poco igual el resultado solo me interesa el proceso, cuidarlo, mimarlo y aprender, de todas y de mi.

Como decía al principio , me dio la sensación de que la charla no había sido muy interesante pero recibí bonitos mensajes los días posteriores. No eran de que maja eres, ni oda a mi persona, sino de lo bien que se habían sentido al escuchar una historia que aunque variopinta creo que llega, y que no nos aleja sino que nos acerca porque no nos juzga como personas sino que es simplemente un compartir de sentires y seres buscando su camino.

Aquí llega el cambio o no, igual solo es un transcurrir lógico en mi vida, quien sabe.

Época de muchos cambios