Camas

El otro día estuve viendo este corto de Manuela Moreno y me encantó.

Me flipó porque me recuerda lo mal que nos comunicamos, las inseguridades, lo vulnerables que somos, lo que ocultamos, los miedos.
Espero que los disfrutéis tanto como yo.

Camas

Frágil

Hoy me siento frágil.
Como dice Ana Elena Pena (http://anaelenapena.blogspot.com.es/)en una parte de su poema Fragile:
“Contiene elementos altamente sensibles,
tiernos,
fácilmente excitables,
emotivos
y extraordinariamente sinceros.”

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No ha pasado nada y ha pasado todo.
El otro día estaba tomándome un café con mi pareja y me comentó que había contactado a través de Facebook recientemente con una antigua amiga del instituto. Empecé a notar una sensación extraña en el cuerpo, y me dispuse a escuchar. Me cuenta que es un antiguo amor. Anda, mira tu! Así que empieza la bolita en el estómago a crecer. Que la chica en cuestión está separada y que le encantaría tener “algo” con ella. Zas!

Me tomé mi tiempo antes de decir cualquier cosa irreflexiva porque no es mi estilo. Así que me pregunté a mi misma:¿Qué es lo que te molesta de lo que te está diciendo?¿Qué hay de diferente con respecto a las otras relaciones que tiene? El vínculo romántico, está claro. Así que surgió el miedo. Ese miedo irracional que te envía mensajes de vas a perderlo, y le pregunté como siempre hago: ¿tengo que preocuparme por algo? Y me contestó que NO.
Y aquí se acabaron mis preocupaciones, la confianza es la razón, confianza ciega en él y en la situación, y en que si pasa algo diferente a lo acordado lo hablaremos y encontraremos la mejor solución para los dos.

Otro tema que me hace sentir frágil: he recuperado a Margarito, pero todavía no sé cómo y de qué manera, y tengo miedo.
Con él no hay acuerdos que me hagan sentir segura, todo es improvisado y además la comunicación es típica de un monógamo. Creo que hemos vuelto a reencontrarnos porque en este tiempo que hemos estado separados nos hemos dado cuenta de que nos deseamos. Yo he utilizado estas dos semanas para poner un poquito de escarcha en mi corazón, intentar tomar distancia y no pensar en nada.

Ya hace cuatro semanas que dejamos de tocarnos y besarnos. Que mejor manera de reencontrase que con un beso! Será un bonito comienzo.

Frágil

Tras dos abandonos, dos reencuentros.

Hace casi dos semanas las dos personas con las que me relacionaba además de mi pareja me abandonaron el mismo día. Eran personas muy importantes para mí porque fueron los primeros que conocí cuando empecé esta andadura, y sencillamente me sentí tan cómoda que no busqué más. Para que.
Desaparecieron, aunque no perdimos el contacto.
Uno por temas personales de logística familiar y agobio existencial.
El otro porque no quería una relación conmigo.
Ayer volvieron a aparecer en mi vida exactamente como se fueron.
El primero resolvió todos sus problemas de logística y todo volvió a su cauce. Y en su cauce también estaba yo, su ISLA, ese espacio que una vez al mes nos traslada a los dos a un mundo mágico tremendamente sensual.
El segundo, ¡ay! Realmente todavía no sé si ha vuelto o no, con él nunca se sabe. Pasó de ser “LOLA” a convertirse en “MARGARITO”. Pero él se merece su propio post porque en dos semanas las cosas pueden cambiar mucho.
Ellos no saben lo “únicos”, especiales e importantes que son para mí. Ya he contado que mi intención a la hora de abrir la pareja era conectar con otras personas. Descubrir cosas de mi personalidad que seguramente salen cuando estás con otra gente muy diferente a ti. Y paradójicamente siempre quise tener relaciones “estables” para ir encontrándome cómoda poco a poco, y hacerme a ellos tanto como ellos a mí. Solo así podría disfrutar.
No me importa conocer gente soy muy sociable, pero a la hora de tener intimidad, y no solo me refiero a la física, soy muy selectiva. Además, a mí en concreto, no me gusta el sexo ocasional con personas desconocidas, simplemente no valgo.
Ahora estoy contenta de haberlos reencontrado. Con uno se ha retomado en el mismo punto que lo dejamos y no hay nada que trabajar. Con MARGARITO es otro comienzo, pero eso ya os lo contaré.

Tras dos abandonos, dos reencuentros.

Mi referencia

¿Cómo se vuelve de una cita a tu vida normal? En mi caso, necesito volver a conectar con “mi referencia”.
Cuando estoy en una cita toda mi energía se concentra en vivir ese momento, en disfrutarlo y ver qué cosas me aporta, y como me estoy sintiendo. Pero una vez acabada necesito “volver” y recuperar el ritmo de mi vida habitual.
He descubierto recientemente que no me gusta dormir fuera de mi casa, me agobio. Ahora cada vez menos y es algo que me estoy trabajando, porque poder dormir con una persona con la que has compartido una cita estupenda y tener una noche de sexo sin mirar el reloj, es genial. Si además le metes el ritual de una ducha juntos y desayunar, ya perfecto.
Solo me había quedado a dormir con “lola”. La primera vez estaba tan nerviosa,…nunca había dormido fuera de casa y mucho menos con otra persona. Ese día en concreto fue incómodo por donde estábamos, el calor, el desconocimiento, sólo pensaba en que no me dormiría y ¿entonces qué?. Pero confié, confié en la situación y en él, en poder abrazar a una persona y observarla mientras duerme, y sentir cómo eso te calma.
Hubo más veces, pero lo que recuerdo con más cariño son los gestos de cotidianidad, y tengo grabado a fuego la imagen de los dos lavándonos los dientes y mirándonos a través del espejo.
La última vez que intenté dormir con él, me agobié. Habían pasado un montón de cosas días antes, y aunque yo buscaba la calma, la situación se me hizo insostenible, solo quería salir de allí corriendo y volver a mi mundo. Me jodió decírselo y ver en sus ojos cómo quería ayudarme, y sentir total comprensión hacia mí pero también impotencia por no poder hacer nada.
Ahí me di cuenta. Para descansar mi cabeza y que todo esté en orden necesito “mi referencia”. Necesito volver a mi cama, a mi espacio, mis cosas, pero sobre todo, volver a los brazos de mi amor. Me calma apoyar la cabeza en su pecho mientras me pregunta cómo me ha ido, y sólo necesito un minuto para volver.
Hay pequeños avances sobre esto. Ayer me volvió a pasar, pero ya había avisado a la persona con la que estaba de que podría sufrir el agobio de salir corriendo y sólo el hecho de contarlo y la confianza que me dio él, hizo que me fuera más fácil.
Paso a paso, y si no siempre tengo “mi referencia” para poder volver.

Mi referencia

Sexo en el supermercado

Hoy comida con dos de mis amigas.
Una de ellas se fue de vacaciones todo el verano a otro país y estuvo desconectada totalmente del grupo, así que tocó ponerla al día sobre mis andanzas.
Empecé a resumirle un poco los últimos acontecimientos, y después de hacer un resumen sobre mi situación de los últimos meses comenté:
“Va estoy harta de repetir lo mismo y de que me pregunten las mismas cosas”. ¿Qué cosas? preguntaron ellas. “Pues ya sabéis las típicas cosas que preguntan los tíos cuando les dices que eres poliamorosa”.
Mi amiga que es socióloga empieza a poner cara de estudio de campo y me dice: “cuenta”.
Primero les comento un poco con que “tipos” de hombres contacto a través de las plataformas de internet. Son monógamos con o sin pareja. Y paso a enumerar las preguntas:
-molaaa, ¿entonces follarás mogollón no?
-¿tu marido lo lleva bien?
-¿estás depilada?
-¿te gusta el sexo anal?
No siempre es en este orden, de hecho la última pregunta puede llegar a ser la primera y como me pasó una vez, un agradable caballero de Tinder me relató un encuentro sexual, según el de la leche, mientras hacía la compra en el supermercado.
De este encuentro sexual virtual saqué varias conclusiones:
-soy capaz de seguir una conversación subida de tono sin equivocarme con la lista de la compra.
-al tío le importaba una mierda lo que le contestaba yo, porque se lo estaba contando a el mismo, lo cual me imagino que le excitó mogollón.
-para este hombre todo lo mío era en diminutivo: mi coñito, me metía los deditos, estaba mojadita, dame tu corridita. Y sin embargo todo lo suyo era: te meto mi polla grande hasta la garganta, esta súper dura, me voy a correr mogollón.
No pasaría nada, pero justo les conté esta historia a mis dos amigas, que son feministas, y una de ellas en concreto tiene una revista en la cual colaboro puntualmente, y empezamos a desbardallar sobre el tema de la sexualidad, género y demás.
Mi amiga de repente me dice que puedo hacer un estudio de antropología porque tengo acceso a “fuentes” e información que en circunstancias normales no tendría. Mi otra amiga me dice que porque no escribo sobre esto en su revista, sobre ESTO en concreto, lo que me encuentro, lo que veo, lo que piensan los hombres, como nos ven, como nos relacionamos hombres y mujeres, sobre sexualidad, lo que me pasa a mi como mujer… en fin, sobre un poco todo. Y digo: vale.
No tengo ni idea de cómo darle forma. Quiero ser respetuosa con todo lo que pasa delante de mí y lo que me pasa a mí misma, pero sobre todo me parece una propuesta muy interesante.

Sexo en el supermercado

Las expectativas

Ayer justamente “Hermano Mayor “y yo estuvimos hablando de las expectativas.

Habíamos quedado en tener una cita esta semana y le llamé para recordárselo. Solo quería saber si íbamos a quedar o no para organizar mi semana porque no vivimos en la misma ciudad , y es más complicado. Sin quererlo, una cosa que parecía tan fácil ,se convirtió en una conversación subrealista. Hermano mayor no se acordaba de que habíamos quedado y creo que se sintió incómodo por no tenerme en la mente. jajajajajaja.Y de repente empezamos a sentir el peso de LA CITA, porque es nuestra primera cita, y claro, ahí entraron las expectativas.

Hoy volveremos a hablar y vamos a poner claridad, porque ambos sabemos que las expectativas a veces te juegan una mala pasada. Me ha pedido que no organice nada espectacular, jajajajajajaja, estoy en momento básico, y solo quiero disfrutar de su compañía, me vale el MacDonals perfectamente y un paseo hablando de todo y de nada.

Sobre las expectativas , me parece un tema apasionante porque damos muchas cosas por hecho y esta mañana dio la casualidad de que leí un artículo sobre eso y coincido en casi todo.

Os lo dejo aquí, porque a veces hay que darle una vueltita a las cosas.

http://www.golfxsconprincipios.com/lamoscacojonera/el-mito-del-amor-de-cualquier-tipo/

Ah, y cagarla por tener expectativas erróneas, infinidad de veces. Soy una experta. 😛

Las expectativas

En que punto estoy

Hoy tuve resaca, y no solo es porque ayer salí.

Han pasado 6 meses desde que le dije a mi pareja que no era monógama.

Todo este tiempo ha sido un aprendizaje personal de una intensidad abrumadora. La pareja ha pasado por todas las fases, desde la destrucción de un modelo que nos había valido a los dos toda nuestra vida, los celos, la desesperanza, los abismos insalvables, hasta el punto en el que estamos hoy.

Nos hemos reconstruido como pareja de manera sólida, el nivel de comunicación es fluido, constante y honesto . Vivir sin mentiras y pudiendo expresar en todo momento como te sientes de manera confiada y tranquila, es liberador. Poder llorar, poder enfadarse y discrepar, poder indagar en aquello que nos puede ir bien a los dos, y sobre todo, poder amarnos y cuidarnos ,es una meta que nunca soñamos conseguir, y aquí estamos.

¿En qué punto estoy yo? Hoy muy cansada. Sufro la resaca de haber estado todos estos meses dándolo todo. Todo de mí, con la mente abierta y despierta para entenderme y no perderme nada de lo que iba pasando.

He pasado por un montón de fases. El descubrimiento, esa energía del comienzo donde todo es novedoso y tienes ganas de comerte el mundo. La primera decepción, y no poder ni saber cómo abordarla. El aburrimiento, explicando siempre lo mismo y recibiendo siempre las mismas preguntas y respuestas. Los celos , sobrellevándolos. El abandono, esos cachitos del corazón que se van.

Mientras pasaba por todas estas fases iba intentando construir mis propios límites éticos y aquí he tenido muchísimas dificultades. Los monógamos, los infieles, los que buscan la “chispa”, los que buscan una diosa o simplemente un polvo. Con todas estas opciones me he tenido que preguntar dónde estaba yo y como quería relacionarme.

Al principio solo quería conectar, y para ello hay que probar. Ahora estoy agotada, me he dado cuenta de que mi energía es limitada.

He intentado cuidarme y protegerme pero también dándome permiso a sentir las emociones, las buenas y las malas. Muchas veces me he sentido sola a pesar de estar acompañada, y claro que me sentí apoyada infinidad de veces por mis amigos, mis amantes y mi pareja. Soy consciente de que tenía que haber pedido más ayuda, una caricia, una mirada, apoyar la cabeza en un hombro mirando el horizonte, pero soy cabezona y fuerte y se me olvida que yo también os necesito y no puedo sola.

Fuera llueve, lleva así todo el día. Por aquí dentro también llueve sobre mojado porque estoy cansada de buscar cuando ya encontré. Ahora solo puedo dejar pasar el tiempo para recolocar la cosas y para vivirlas de “otra” manera.

En que punto estoy