Curso incómodo

A mediados de Julio me fui a una formación sobre sexualidad para adolescentes. Me pareció una buena oportunidad de formarme en dos temas que me apasionan: la sexualidad ,y los y las adolescentes.

El tema de la sexualidad me parece el eje vertebrador de buena parte de nuestras vidas como seres sexuados que somos. La amatoria, la erótica, las relaciones, son temas que me interesa aprender más. Lamentablemente era un curso de apenas tres días y aunque el profesorado de INCISEX intentó que algunos conceptos básicos nos entrasen en la mente creo que solo llegamos a comprender que el tema es inmenso y requiere mucho estudio. Mi máxima admiración a los sexólogos y sexólogas. Tengo que decir que un lenguaje excesivamente académico tampoco hizo muy digerible las charlas.

Sobre el tema de los adolescentes, que me maravilla, hubo una ponencia súper interesante de un educador, psicólogo con muchísimos años de experiencia que me fascinó. Me gustó mucho como habló de las/los adolescentes sin patologizarlos.

El último día se dedicó a talleres y aquí vino lo más. Me apunté a uno sobre identidades. El tema está de bastante actualidad y la mayoría de participantes éramos educadores formales y no formales que estamos en contacto directo con adolescentes, madres y profesionales de lo social. Comenzamos a hacer una lista de “lios” que aparecen con el tema de la identidad en la adolescencia.

Yo tengo mucho interés en los “lios” como madre de una adolescente y educadora no formal en instituto y dinamizadora juvenil, y tengo la suerte de observar cómo se están creando las relaciones entre los adolescentes, y el tema del poliamor y las relaciones abiertas, como no, está presente. Ellos y ellas están en el mundo, sobre todo en el virtual donde la información está a un clic.

Al comentar este tema en el grupo para saber la opinión del sexólogo que dinamizaba el taller tuve una interesante respuesta. Una profesora de FP que opinaba que el poliamor solo conseguía “liarles la cabeza” y que todos y todas acababan en el psicólogo porque era gente muy frustrada, vamos que este es un tema dañino que hay que evitar a toda costa, que la gente que conoce ella poliamorosa está toda fatal.

No lo voy a negar, tuve que contar hasta diez mil mentalmente para no contestarle desde la indignación. Pensé que tenía bastante desconocimiento sobre el tema y que no era ni el momento ni el lugar para meter mi activismo.

Me jode que la gente piense que somos una panda de tarados y taradas. Me molesta especialmente que la gente piense que ir al psicólogo o a un terapeuta es de desahuciados, enfermos o desquiciados. Que el poliamor es complicarse la vida y la monogamia garantía de salud mental. Todo esto son mitos, generalidades, ignorancia y miedo.

Llevo escribiendo desde el 2015 que para mí el poliamor, las relaciones abiertas, la anarquía relacional,la monogamia… son opciones, todas ellas válidas si son desde la libertad y la honestidad.

Desde el 2016 trabajo con personas monógamas y no monógamas, todas ellas comprometidas con su proyecto de vida, que acuden a la terapia  como una forma de trabajar en sus procesos con consciencia y esto siempre me maravilla y merece todo el respeto del mundo. Hay que tener mucho valor para mirarse y hacerse preguntas. Basta ya de poner una etiqueta a aquellas personas que  hemos sido honestas y hemos pedido ayuda cuando la hemos necesitado porque no podíamos solas.

A mí me ayudaron y la vida me ha colocado ahora del otro lado para acompañar, y mi deseo es que mucha más gente pudiese ver con “normalidad” hacer una terapia tanto como ir al dentista, porque los dolores emocionales son tan jodidos como los de muelas. No hay nada vergonzante en ello.

Pensé que esta mujer solo era capaz de ver la vida desde el prisma de todo son “problemas” en vez de ver opciones. Y no vamos a negar que las cosas no son fáciles, que vida es fácil en el mundo loco que nos ha tocado vivir, pero no me vayas clasificando en el cajón de los incorrectos.

Tenía altas expectativas con este curso, casi siempre me pasa porque voy con un montón de preguntas en la cabeza, y muchas veces no se cubren. Seguiré indagando y aprendiendo a cómo gestionar estas opiniones (mayoritarias) que hacen saltar a mi activista radical

Curso incómodo