Los días difíciles

Decir que esto es una experiencia maravillosa llena de oportunidades donde cada momento es un regalo es mentirse.
Hay una parte, sobre todo al principio donde estás que te comes el mundo. Has encontrado tu camino y el momento de los descubrimientos es fantástico. Nada en el mundo podrá empañar esta cruzada, jajajajaja.
Entonces llega la primera hostia. Un día tu pareja te dice: “creo que no voy a poder con esto”. Cuando ya creías que todo iba bien porque superó la primera cita y una segunda, porque tras interminables horas de conversación dándole vueltas a la monogamia llegamos a la conclusión de que “no es lo nuestro”, llega la frase y todo a la mierda. Primero me dije: que no cunda el pánico, esto se puede procesar. Saqué de la bolsa todas las herramientas conocidas para superar la crisis, “Ética promiscua” al lado y sobredosis de paciencia y calma. Una semana, toda una semana de incertidumbre donde nuestro futuro como pareja pendía de un hilo. Poco a poco las cosas se fueron recolocando, pero yo no era consciente del desgaste emocional que había sufrido sosteniendo a mi pareja y en el proceso no me cuidé. Y pasada esa semana cuando la cosa estaba estable caí yo.
No podía mas. Por un lado tienes que cuidar de tu pareja principal, escuchar sus necesidades, sus miedos, sus inseguridades, por otro lado no puedes descuidar tus otras relaciones porque no es justo, pero la energía es así, limitada. Tengo que decir que mis parejas me cuidaron, dicen que el whats up es frío pero os aseguro que no lo es, y una frase, una simple frase puede hacer que tu día cambie.
Grité: la que no puede ahora soy yo!!! y en ese momento todo cambió. Creo que yo necesitaba explotar y mi pareja oírlo para darnos cuenta los dos de que somos vulnerables, que este camino es muy difícil y que necesitamos el apoyo mutuo. Las energías se van equilibrando y hay que dejarse ayudar, mimar y apoyar.
También es importante no esconder tus estados de ánimo a tus otras parejas, y así dar la oportunidad de recibir sus mimos y sus opiniones que tan sabias son a veces. Cuanto os necesito.
Aprendiendo cada día es la única manera. Acertar y errar, perdonar y perdonarse, escuchar y comunicar de manera auténtica, disfrutar y sentir.
No hay que tener miedo de los días difíciles, al final pasan y llega la sonrisa.

Los días difíciles

El primero

Recuerdo perfectamente el día que le conocí. Llevábamos mucho tiempo chateando por el facebook y por wup. Utilizamos el mundo virtual para compartir nuestros gustos sexuales y las distintas posibilidades de relación.
Desde el principio EL me ofreció un espacio donde ser libre, explorar mis fantasías y compartir mis ideas sobre el plano sexual. Las conversaciones eran interesantes e intensas y un día decidimos quedar.
Era mi primera “cita” desde hacía 12 años. Sentía una mezcla de nervios, curiosidad, inseguridad, pero sobre todo ganas de conocerle. Quería oírle, olerle y sentirle. Entró en el bar, y vi una persona que se come el mundo. Seguro de sí mismo, alto, fuerte, y sobre todo tremendamente atractivo. Empezamos a hablar y poco a poco me fui sintiendo más cómoda. EL, un auténtico profesional, por momentos hasta frío y distante, y yo intentando disfrutar del momento y ver cómo podía encajar EL en mi nuevo mundo.
Creo que fue ahí, cuando intenté encajarlo en mi forma de vivir cuando la cagué. Nuestra relación se fue construyendo sobre el paradigma de la infidelidad. Yo todavía no había hablado con mi pareja abiertamente de abrir la relación, aunque nunca le escondí que estaba conociendo a esta persona.
Un viaje de por medio me dio tiempo para asentar las bases con mi pareja y hablar honestamente de mis necesidades y emociones. Mientras EL viajaba yo construía mi nuevo mundo.
Antes de ese viaje creo que llegué a tocar trozos de su persona que después desaparecieron. Hay un momento concreto que recuerdo como si fuese una película que me hubiese encantado congelar. Tirados sobre el césped, charlando sobre mi día de mierda y el acompañándome dándome pinceladas de cariño. Esa fue la última vez que vi esa parte de EL.
Cuando regresó le conté toda esta “película” sobre las relaciones abiertas y como me gustaría relacionarme con EL, y ahí empezó mi calvario. El empezó a desconectarse y yo sufrí el enganche emocional típico de los 15 años. Y fui tremendamente consciente de lo patético y lo absurdo, de que tenía herramientas suficientes para gestionarlo pero cometí la torpeza de tener sexo con EL en estas circunstancias.
Eso de que después de una bronca el sexo es mejor porque reconcilia, en mi caso no es verdad. Yo necesito estar conectada de alguna forma con la persona para sentirme cómoda y disfrutar.
Yo estaba como loca ese día, súper ilusionada, me encantaba ese punto que tenía de “control” sobre mí, excitada ante la perspectiva de tener unas horas de sexo maravilloso con una persona con la que has compartido tus fantasías y está dispuesta a jugar. Y fue mal. Nunca me había sentido tan pequeña en mi vida. Supe que saldría mal en cuanto entré en su casa y me dijo HOLA. Aun así me quedé y pensé que el sexo nos acercaría pero no fue así.
Ha sido como una montaña rusa. Tuve que hacer mucho trabajo personal para deshacer el enganche emocional, para dejar de intentar entender, para respetar otras formas de ver las relaciones diferentes a la mía, para no intentar salvar, pero sobre todo para cuidarme y aprender de estas situaciones.
El mayor aprendizaje para mí fue que yo necesito CONECTAR con la persona. No se tener sexo sin esa conexión. No tiene que ser amor, pero si tiene que haber “algo”, llámale complicidad, confianza, seguridad, afecto, respeto, cariño, y eso está en cada mirada, cada gesto, cada palabra y cada caricia.
Para salvar nuestra “relación” decidí sacar el sexo de la ecuación y ser honesta con él con respecto a lo que me hacía sentir. Ahora somos amigos y EL dice que le aporto. Todavía no sé muy bien que significa esto, solo sé que entra y sale de mi vida puntualmente. Eso sí, siempre será EL PRIMERO.

El primero

La búsqueda

Si ya es difícil para una persona soltera, sin complicaciones, encontrar una persona con la que conectar imaginaos una mujer que tiene pareja.
Así empecé mi búsqueda. Lo primero y más importante, conservar el anonimato, así que internet ofrecía un mundo lleno de posibilidades. Ya había conocido AL PRIMERO en una plataforma llena de hombres heterosexuales deseosos de encontrar pareja, rollos, amigas y demás. De esa experiencia me quedo con lo bueno que fue encontrar a “M”, al cual le dedicaré un post porque con el pasé todas las fases posibles desde la euforia al sufrimiento.
En esta plataforma no me fue muy bien. Si no pones foto tus posibilidades de contactar con hombres se reducen drásticamente, además yo estaba tan eufórica por haber encontrado mi camino que en cuanto empezaba a chatear con algún ser, le plantaba a las decimoquinta frase que tenía una pareja abierta. Hubo de TODO, gente que de repente no volvió a escribir, otros que no entendía muy bien el tema y siempre la pregunta de:¿pero tu marido lo sabe? si coño, por eso es una pareja abierta, sino sería una infidelidad.
En todo el proceso me di cuenta de una cosa, la infidelidad está totalmente aceptada, asumida y yo diría hasta bien vista. Si eres infiel y no te pillan, que lista eres, que bien te lo montas, que vidilla tienes, eh tía. Pues a mí me parece una mierda ser infiel, con todos mis respetos a los infieles. Yo he sido infiel, y una se siente una miserable. Las personas como yo no somos capaces de llevar una infidelidad, simplemente no sabemos mentir, y al final o nos pillan o la cosa se acaba porque las comeduras de tarro son insoportables.
Pero eso me dio una idea. Existe una página para infieles y allá que me fui. Os juro que nunca me reí tanto.
Dio la casualidad que contacté con un maromo que hablando y hablando era un padre del colegio de mis hijas, jijiji y además vecino, lo cual a él le pareció todo ventajas. Yo no tengo que velar por la moral de los demás pero el temita la verdad que se me hacía bola. El tío venga a insistir e insistir y en una de estas le digo:¿tomas café por la zona? os lo juro, mi intención era saber si de casualidad lo conocía de vista. A estas alturas de la película ya había decidido no tener ni el más mínimo contacto con él, pero va y me dice:”¿me estas invitando a un café? Pues lo mejor es que quedemos en mi casa un día mientras la PARIENTA curra”.
Aquí acabó mi búsqueda en esta página.
¿Dónde encontrar gente como yo? ¿Cómo encontrar personas que puedan entender esto o simplemente respetarlo y aun así querer conocerte? si viviese en Madrid o Barcelona, podría ir a las policañas que organizan Golfos con principios o sumarme a un grupo de poliamor, pero donde yo vivo simplemente esto no existe, y si existe estamos en el armario metiditos.
La única manera era seguir contactando por internet con gente y confiar en que apareciese.
Tuve que cambiar mi estrategia lógicamente porque soltarlo así de primeras era un condicionante bastante disuasorio, así que me lo tomé con calma.
y todo llegó.

La búsqueda

el primer momento

Nada de este proceso sería posible sin la aparición de un libro: ÉTICA PROMISCUA.
Recuerdo perfectamente el momento.
Antes de llegar al libro empecé un camino en plan “Dora exploradora”. Envalentonada por mi reencuentro con mi antigua amistad, y viendo que podía volver a tener “amigos masculinos” sin sentirme amenazada y disfrutar de su compañía, me propuse un paso más. Se me ocurrió la absurda idea de contagiar a mis amigas mi felicidad por tan maravilloso descubrimiento. Así que me puse a buscar amigos, amantes o lo que fuese para mis amigas. ¿Cómo busco? INTERNET. Allá me voy a una conocida plataforma y tras hacerme un perfil sin foto, como no, empiezo a chatear.
Aquí conocí AL PRIMERO, con la excusa barata de buscarle un amante a una amiga empecé a hablar con este chico y zas, magia, conectamos. Y aquí surgió el primer problema. Di con el ser más “generoso” del planeta, un hombre dispuesto a dar sexo a mi amiga y a mí si hacía falta. Y me lo pensé.
Agobiada por las emociones y el bulle bulle en la cabeza acudí como siempre hago a mi terapeuta.
Hablamos una vez al mes por skype. Suena el bip ,bip del skype y en cuanto veo su cara empecé a vomitar todos los sentimientos, emociones, preocupaciones, juicios internos y externos, miedos, inseguridades y demás. Y de repente me dice: apunta este libro, ETICA PROMISCUA , lo que te está pasando es “normal” y este libro te puede ayudar.
En cuanto terminé mi skype ya estaba llamando al señor AMAZON.
Antes de que llegase el libro hice todo lo que pude por SOBREVIVIR a mi propia circunstancia y llevar todo lo que había en mi cabecita de la manera más digna e intentando no hacer daño a mi pareja.
Suerte que hace más de un año abrimos la puerta de la comunicación y la escucha activa. Siempre tuvimos comunicación pero no a los niveles necesarios para todo este proceso. Se dan muchas cosas por supuestas cuando llevas más de diez años con tu pareja, y eso para mí es un error. Si además tienes a una persona como yo que está evolucionando, buscando y cuestionándolo todo ya os podéis imaginar. Él le llama LAS RACHAS.
Haciendo un buen uso de mi turno de palabra haciendo un ejercicio de escucha activa, le cuento a mi pareja “algo” de mi sesión de terapia. Me temblaba todo ¿cómo decirle a tu pareja que tienes unas necesidades que ni tu misma comprendes? Y a continuación le suelto: he pedido un libro, ahí está todo. Pero un libro ¿sobre qué?
Para aquellos que no lo conozcan es un libro que habla de cómo abrir la pareja , entre otros muchos temas interesantes. Fue de los momentos más difíciles de mi vida porque fui consciente de que era IRREVERSIBLE, y le hice daño y me sentí el ser más cabrón y egoísta de este planeta.
Recuerdo el silencio.
Recuerdo el movimiento de la cabeza bajando.
Y todo cambió.
Salté la línea roja.

el primer momento

Pasitos y mas pasitos

En todo este camino de búsqueda personal hay un ingrediente muy importante que es la PAREJA. Todo lo que crezco yo, o hace crecer al de al lado, o a veces “decrecer”. No se puede compartir plenamente el autoconocimiento y la aceptación porque es un camino personal, así que el de “al lado” muchas veces se queda perplejo viendo como pasa por su lado un misil a toda mecha.
Cuando empecé este blog la idea era exponer mi experiencia personal y MI punto de vista sobre cómo se abre una relación de pareja. Como pasar de la idea de ganar-perder ,tan metidita en la piel de este mundo, al GANAR-GANAR, donde todo suma. Poder conectar con otras personas y vivir experiencias maravillosas sin quitarle a los demás su propio espacio, amor y lugar en el corazón. ¿Se puede? claro que sí, porque el amor es infinito y las conexiones maravillosas.
El otro día me armé de valor y le dije a mi pareja: empecé el blog. 🙂 ¿Puedo leerlo? SOCORROOOOO. El miedo a que se sintiese ofendido me invadió pero ganó la HONESTIDAD que tan necesaria es en este proceso.
Resultado, aunque es un blog personal me parece importante que veáis cual es el punto de vista de la PAREJA , así que de vez en cuando, cuando a él le apetezca pondrá sus ideas, miedos, inseguridades, conquistas y felicidades aquí.

Pasitos y mas pasitos