Búsquedas en tiempos Covid

Creo que comenté que íbamos a comenzar a explorar, paso a comentar.

Aplicaciones para parejas liberales un bluff. Todo lo que se presenta en forma de pareja con foto y todo, oye, son tíos que lo que intentan es conseguir fotos. Todo lo que podría ser interesante está prácticamente en Australia.

Los chats, que yo no controlo pero mi pareja si, buscan la inmediatez, y claro yo tengo mi manual de principios para crear un entorno seguro que es incompatible con un “nos conectamos al Skype y a darlo todo”. Me parece genial para la gente que busca algo para el momento pero no es mi rollo y me produce cierta incomodidad.

Yo soy fuego lento, igual incluso clásica. Necesito un poco de galanteo, algo de conversación, saber quién hay del otro lado. No necesito su curriculum ni su vida, pero si sentir una conexión, y yo solo conecto cuando converso un poco. Me funciona genial el sentido del humor, el cachondeo, el ser un poco picarona, pero un poco de intercambio verbal. Me mandas una polla así de primero, y me pongo a mirarla como si fuese una litografía de la Grecia clásica.

 A ver que el sexting me encanta, me parece todo un reto hacer fotos eróticas y sensuales con un telefonito, pero es que hay gente que se saca las fotos sin mirar lo que hay detrás , y a veces lo que hay detrás es más fascinante que la persona,jajajaja.

Soy de las que piensa que el sexo se hace ya desde las primeras palabras. Las palabras son caricias que predisponen, sin tocarnos podemos calentarnos con palabras escritas a través del whatsapp, y juro que los síntomas físicos de la excitación se producen leyendo palabras cargadas de sensualidad que disparan la fantasía y el deseo. Que es sino la literatura!

Pues lo que os comentaba, una desastre. Varios chats creados para hablar a cuatro donde solo hay tres y cuando se insiste en saber de la otra persona, fin del chat. Siento que tengo un privilegio por poder ser honesta, no esconderme y decir lo que me apetece. Las mentiras se acumulan y la gente debe de pensar que somos idiotas.

Dentro de todo este proceso, que ya sabíamos que no iba a ser fácil, hay un aprendizaje. Aprendes si cabe, a ser todavía más honestos, porque no queremos perder nuestro tiempo ni hacérselo perder a nadie. A saber detectar rápido aquello que no nos seduce nada y sobre todo algo que hemos aprendido, es que no tenemos prisa.

Esto no surge de una necesidad sino de una apertura, que lo que hace una semana nos parecía interesante ahora lo cuestionamos, que lo que hace la mayoría dentro de este mundillo liberal, a lo mejor no es lo que nos interesa. Nos hemos dado cuenta de que tiene que ser una carambola encontrar gente que quiera compartir placeres desde la igualdad, donde el respeto, el dialogo y lo cuidados tengan un papel protagonista. Igual, justo por todo esto, nunca llegamos a la cima, pero seguro el proceso habrá valido la pena.

Alguna propuesta de seres valientes ha llegado, con una presentación honesta y un vamos viendo. Nunca un “vamos viendo” me pareció tan erótico. En tiempo de pausa, de distancia, ir a poquitos me parece maravilloso.

Búsquedas en tiempos Covid

Tipos de relaciones

Estoy encantada con la acogida que ha tenido el Taller de El amor y sus circunstancias. En la primera sesión abordamos el Enamoramiento. Nos juntamos un grupito pequeño pero amoroso de personas curiosas con ganas de compartir experiencias y saber un poco más de este momento de locura que nos atrapa a tod@s de manera inesperada y muchas veces mágica.

Juntas le pusimos palabras a las emociones y sentires que experimentamos cuando nos enamoramos. Aquí algunas de ellas:

“Corazón, sonriente, más energía, más creatividad, sostenida, fuerza, enamorada de la vida, conflictos, flotar, despreocupación, enérgico, principios, más amor, vida, nutritivo, belleza, florecer, brillo, sonrisa, bloqueo, pelea, muchos sentimientos extraños, seriedad, montaña rusa, lagrima-corazón, intensidad, mucho amor-mucho dolor, subidas y bajadas, búsqueda del conflicto”.

Ahora en la segunda sesión vamos abordar como nos vinculamos. Si nos apetece tener una pareja tradicional o apostar por otros modelos relacionales como el polioamor, la anarquía relacional, la agamia,..

Os espero con el corazoncito abierto y mucha curiosidad. Inscripciones en susanafacilitacion@gmail.com

Tipos de relaciones

Sexo y la Covid

El sábado por la noche cambiando canales antes de elegir serie, me encuentro que en la Sexta Noche, hablan de las guías que han sacado ciudades como Nueva York y la Generalitat para tener sexo seguro en tiempos de pandemia. Además llevan a Boticaria García que me chifla para hablar de este tema.

Lo primero, la enfermedad no se contagia por vía sexual, que se sepa, de momento. Ya sabemos que a la vez que vivimos este escenario hay estudios y contraestudios , y solo cuando pase el tiempo y se tengan datos sabremos un montón de puntos ciegos que tenemos actualmente.

Las recomendaciones para el sexo, si seguimos las ya habituales, son las de las tres M: mascarilla (así que besos, jodido), manos (esto de la higiene nunca está de más) y 2 metros de distancia (no recuerdo posturas del Kamasutra ideales para cumplir esta condición). Vamos, que está complicada la cosa para la comodidad y el disfrute. Ojo, que follar con un buzo puede resultar muy erótico y la mascarilla convertirse en fetiche como tantas otras cosas, lo que me preocupa es el miedo que parece estar detrás de todo esto.

Otras recomendaciones. Onanismo a tope, claro que sí, pero eso ya era recomendable sin pandemia , digo yo. Hacerlo al aire libre, por aquello de la ventilación, y tener una pareja burbuja (vamos el follamigo o follamiga de toda la vida).

Con este panorama me imagino que las aplicaciones de ligoteo se han ido al carajo o se han reconvertido en clubs de lectura. Si antes ya era difícil ligar ahora parece misión imposible.

La verdad que me parece un escenario dantesco. Ahora además de hablar de análisis de sangre para librarte de ETS vamos a tener que llevar encima una PCR. Cuanto control y cuanto miedo. Ni siquiera te puedes apoyar en una barra de bar para ligotear L

En estos momentos de tanta distancia social que han activado neurosis y miedos, lo necesario es el cariño y los cuidados. Podemos cuidar desde la distancia con palabras agradables, miradas por zoom compasivas y silencios de profunda escucha, pero todo esto nunca va a poder sustituir un abrazo del oso sanador, el contacto de una mano cálida que reconforta y un beso dulce de despedida.

La pasión desenfrenada queda congelada por las guías, que a modo de recomendación, nunca prohibición, te dejan el mensaje de “tu verás lo que haces”. Y así es como una sociedad camina a pasos agigantados hacia más individualismo, soledad, falta de empatía, aislamiento, insensibilización y enfermedad. Porque sin contacto enfermamos, la creatividad se para y nos convertimos en autómatas.

Esa frase de” haz el amor y no la guerra” nos daba pistas de hacia dónde canalizar nuestra energía. Creatividad frente violencia. Encuentro frente a el desencuentro, en fin.

Mientras vivimos esta situación tan triste, o yo lo vivo así, amazon no deja de vender satisfayers. El onanismo resuelve si, pero el olor y la calidez de la piel sana.

Veremos que dicen los futuros estudios sobre el comportamiento sexual en tiempos de pandemia que seguro ya están comenzando.

Sexo y la Covid

Estoy entusiasmada. Os traigo una propuesta para tener un otoño amoroso. Los talleres del “Amor y sus circunstancias” se trasladan al espacio virtual.

Comenzaremos con el inicio de curso el 24 de septiembre con 5 sesiones cada dos semanas. He elegido los jueves como día amoroso para encontrarnos, en horario de tarde (16:00-19:30). Será un espacio online facilitado durante tres horas y media (haremos un descanso) con parte teórica y práctica. Juntas crearemos un espacio de seguridad y confianza donde poder explorar este tema que nos mueve tanto.

Os espero con mucho amor y ganas.

J

La exquisita

Me he vuelto una exquisita. No sé si es por toda la situación, la edad o que me he vuelto una perezosa. Igual son las tres cosas a la vez, jajajaja.

El caso es que tras un largo periodo en barbecho de aventuras erótico festivas hemos decidido ir de exploradores. Es la primera vez que no tengo que arrastrar a nadie en mis fantasías . Tras innumerables conversaciones sobre sexualidad, individual y compartida, vamos a comenzar un camino juntos. Por momentos estamos emocionados y aterrados a la vez.

Mi pareja no es poliamorosa, tampoco es un monógamo inamovible, simplemente es consciente de lo complicado que es gestionar una relación (sobre todo si es conmigo) como para tener varias. Siempre me rio con él cuando dice que “no le daría la cabeza”. Lo entiendo. Tras años viviendo con varias relaciones simultáneas yo también llegué al agotamiento neuronal.

Yo siempre nos he visto como una pareja abierta. No es que le haya animado a tener aventuras sexuales, pero si tengo claro que igual no puedo cumplir todas sus necesidades y hemos creado un espacio de confianza y seguridad para hablar de que quiere explorar cada uno.

El resultado. Ambos fantaseamos con un trío desde hace tiempo o compartir un encuentro erótico con una pareja liberal  y ver que onda. Personalmente me gustaría invitar a jugar una persona (hombre o mujer, cis o trans) eso sí, que me caiga bien. Y aquí es donde me pongo exquisita. Soy sapiosexual, puedes ser un bellezón del calendario más hot, que como no haya una conversación fluida e interesante no me erotizo ná.

¿Me importa el físico? Si claro, pero lo que más me erotiza es la inteligencia, si viene acompañada de un buen envoltorio, fenomenal.  Yo funciono con clics, me pasa, que igual un gesto, una mirada o el mismo uso del lenguaje, me parecen irresistibles y activa todo mi mundo erótico.

Como me he vuelto perezosa y mi compañero es un experto en lo virtual le he encargado la ardua tarea de búsqueda. Me va contando y lo comentamos. Cada día vamos perfeccionando la técnica a base de ensayo error.

No me había dado cuenta de todos los “indispensables” para mí. Tras un primer chateo virtual, donde ser honestos con lo que nos gustaría compartir, hemos aprendido que pasar una foto es un indispensable. Ojo, foto vestidos y pose normal. Nada de pollas, poses imposibles de virtuosismo sexual, y no soporto los bikinis naranjas, entro en corto. Otro indispensable para mi, nada de infieles.

Me ha costado un mundo vivir con honestidad, comunicar las cosas con empatía, escuchar con los oídos y los ojos para entender los mensajes que se ocultan detrás de las palabras, como para tirarlo por la borda y entrar en un juego de mentiras que se encadenan. No tengo nada en contra de las personas infieles, cada cual mantiene su jardín secreto como puede y le parece, simplemente no es mi target.

Y ya lo último por lo cual parece una misión difícil encontrar gente, y por la que me reconozco exquisita, es que voy con mi discurso feminista a todas partes. Los cuidados, acuerdos que nos den seguridad a todas las partes, el consentimiento, el pactar los límites y por supuesto la protección sexual hacen que ese primer encuentro informal parezca un manifiesto y que a cualquiera se le indigeste un café. Menos mal que mi pareja está de acuerdo en estas cosas, pero igual un poco más de fluir no me venía mal.

No tengo nada de prisa, y si muchas ganas de que, sea lo que hagamos o no hagamos, nos valga para nuestra relación y nuestro autoconocimiento.

En este descubrir estamos disfrutando del proceso y poniendo en valor nuestra honestidad y las largas conversaciones. Hay desencuentros sí, pero sabemos hacia donde nos dirigimos y queremos cuidarnos. Así si alguien o algunos les apetece jugar podremos cuidar los vínculos entre tod@s.

La exquisita

Propuesta veraniega

En este verano tan atípico donde reina la distancia física y las mascarillas, la ausencia de abrazos, besos y celebraciones en corrillo se lleva como se puede.

Se me ha ocurrido que esta situación trae nuevos retos para relacionarnos y he lanzado un taller sobre mi tema favorito: El amor y sus circunstancias.

Se trata de un taller presencial en A Coruña para un grupo de 10 personas máximo y con medidas de seguridad en mi espacio de trabajo, el coworking la Eléctrica.

La idea es dedicar las mañanas de los sábados de Agosto (el festivo no) a indagar juntas sobre este tema tan apasionante que es el amor y las relaciones. Se puede hacer por sesiones sueltas o el taller completo.

Es una apuesta en momentos difíciles llenos de incertidumbre, entiendo los miedos a juntarnos y por ello en septiembre haré la misma propuesta online.

Espero que os gusten los carteles que he hecho con mucho amor.

Besos y buen verano

Propuesta veraniega

El lio de los hombres en deconstrucción

Tenemos un lio montado. Algunas mujeres queremos compañeros que conecten con sus emociones, que se comuniquen bien, que cuestionen el patriarcado y que se unan como aliados a la lucha contra la desigualdad. Queremos que se callen cuando nosotras hablamos de feminismo, que acompañen desde atrás, que conjuguen el verbo conciliar y corresponsabilidad, y ya por pedir, si están como un queso mucho mejor.

Hoy estuve acompañando a un hombre cis sensible, consciente, cuidadoso y cuidador, y hetero. ¿Cómo puede ser que este ser mágico como los unicornios, no tenga una lista infinita de mujeres esperando tener una relación amorosa basada en la igualdad, el respeto, el consentimiento, la comunicación y la ternura? Hasta a mí me cuesta dar respuesta.

Creo que los estereotipos nos han jodido bien. Algunas de nosotras queremos eso, pero dentro de un cuerpo y comportamiento de leñador canadiense. Si se presenta este hombre sensible muchas desconfiamos. Primer pensamiento, es gay. Si no lo es, pasa a la categoría de amigo del alma, tu si me comprendes.

No sé si son las feromonas, las hormonas, nuestra carga biológica que nos hace buscar para la reproducción hombres que resistan la glaciación o qué coño pasa, pero estas nuevas masculinidades no tienen referentes de seducción.

Entrenadas durante años para darle el corte al baboso, un empujón o una patada en los huevos al que invade tu espacio o tu cuerpo sin tu permiso, cuando el hombre-unicornio se acerca nos desconcierta. Ellos tampoco saben cómo seducir porque la carga estereotipada de hombre seduciendo, pasa por ser activo, valiente, directo y súper seguro de sí mismo.

Si eres feo por lo menos gánatela con la labia. Si eres un cuerpazo con dos neuronas, simplemente apóyate en la barra del bar y espera, o pon tus mejores fotos en el Tinder que irás a la cesta de la compra seguro. Sus referentes son una mierda, y el que no se ve reflejado sufre.

Creo que todavía no hemos conseguido conectar con lo erótico que puede ser la vulnerabilidad, mostrarse tal cual, sin esa máscara de macho.

Hay un desafío en el aire, no solo hay que deconstruir, sino que hay que construir referentes de seducción de antihéroe para que las nuevas generaciones se sientan cómodas y puedan expresarse sin hacer aquello que te dictan desde fuera.

Para nosotras, creo que tenemos que comenzar a dejarnos seducir por la ternura, que no confundirla con el despiste y la torpeza, que activa nuestro rol maternal-salvadora.

Para los hombres-unicornio, además de hacer talleres donde hablan de privilegios y se flagelan muchas veces, talleres de seducción por favor. Necesitamos referentes, escritos, en pelis, en series, en canciones, que lo invada todo y así el arcoíris será completo y se deshará el lio.

El lio de los hombres en deconstrucción

Sexualidad imaginada

Hace poco me leí el libro “¿Follamos?” de Bel Olid, súper recomendable. Una de las cosas que ella comenta es que tenemos curiosidad por cómo la gente folla , como es su sexualidad, cuáles son sus fantasías, como se masturba, cuánto tarda en llegar al orgasmo… estas son algunas cosas que nos encantaría preguntar pero que no hacemos. Igual, si lo hacemos con nuestras relaciones cuando sentimos mucha confianza, pero en general no son temas que se aborden en una cena entre amigas o con la familia.

El caso es que el otro día en una cena con amigas y después de dos botellas de maravilloso Godello me lancé a hacer todas estas preguntas indiscretas. Pasó lo que me imaginaba. De las cinco que estábamos solo dos declaramos abiertamente que tenemos fantasías eróticas, que nos maravilla fantasear despiertas con encuentros furibundos mientras vamos en el autobús o estamos haciendo un coñazo de curso online, que el cine para adultos tiene ahora fantásticas directoras que hacen que un pizzero no te someta como en el porno mainstreaming , que hay literatura a mogollón para conocer tus genitales y buscar tu placer. Hay un campo fecundo para explorar nuestra sexualidad pero mucho tabú para compartirla.

¿Dónde buscamos información? Pues lamentablemente, como educadora en institutos con temas de educación sexual, el imaginario erótico de nuestros adolescentes se nutre del porno, ojo, el de los adultos también.

Las “peculiaridades eróticas” se ocultan y quedan relegadas a chats temáticos para temas raritos. Qué pena! Para mi toda esta diversidad de deseos me parece un potencial pero he visto el sufrimiento y la incomprensión en algunas personas a lo largo de todos estos años.

El fetichismo, mirar, ser observado, los tríos, las orgias,… ya están dentro de lo cotidiano. Lo que no es cotidiano es comunicar, sigue siendo el reto. Hablar sin vergüenza de aquellas cosas que nos erotizan y nos dan placer, pedir, dar, mostrar sigue siendo un desafío.

El mundo del poliamor ha traído más morbo al asunto si cabe. Durante mucho tiempo mis amistades pensaban que ser poliamorosa era vivir en una bacanal constante y ser una evolucionada nivel diosa en el Kamasutra y diferentes disciplinas eróticas. Puede ser que para algunos y algunas sea así, pero de lo que yo conozco, no es lo habitual. Lo que si trae estar abierta y cuestionar la norma, es la apertura a explorar nuevas experiencias, y aquí si que digo que son acumulativas.

A lo largo de estos años he ido construyendo mi sexualidad a través de todas las historias compartidas. Otros y otras me han enseñado posturas, roces, caricias, besos, que eran desconocidos para mí. Me he divertido, asustado, sonreído, bloqueado, disfrutado, y construido finalmente mi mapa erótico. Sigue en construcción, claro que sí, eso nunca termina.

Mientras tanto quiero ver cómo darle la vuelta a esta situación. Como contarles a nuestros y nuestras adolescentes y también a los/las adultas la diversidad de sexualidades. Como tener una actitud curiosa, no juzgar aquello desconocido como perverso, y así poder expresar nuestra sexualidad libremente y sin sufrimiento.

Largo camino seguro, voy a seguir con mi curso de Sexualidad y Género que me está encantando.

Sexualidad imaginada

¿Nueva normalidad?

Llevo días pensando que narices querrá decir esto. Ya solo la palabra “normalidad” me pone un poco nerviosa. Todo lo que conozco que se dice normal me recuerda que va parejo a lo que no es normal. Este binomio diabólico me ha traído de cabeza a lo largo de toda mi vida.

¿Quién decide lo que es lo normal? Pues seguramente la “mayoría”, otra palabrita que me perturba. Estar dentro de la mayoría y la normalidad te da una tranquilidad de la hostia. No se te cuestiona, se te acepta con solo mirarte, se te escucha, cuentas. Ser minoría y no-normal te mete en armarios, cajones, te deja sin voz y sobre toco te toca las narices. A menudo pasas un montón de tiempo explicando las cosas que la gente no entiende o no quiere entender.

Tengo un aspecto convencional. Mujer cis, de cuarenta y tantos, con un vaquero y zapatillas de deporte soy feliz, la típica persona que te encuentras en el súper o esperando un bus. No tengo nada de original que se vea vamos, quiero decir que no voy con una camiseta de activista con todo mi ideario y colores de los cuales ni se el nombre. Esto genera cierta confianza porque la gente presupone un tipo de persona y así se acerca y relaciona.

La cosa cambia cuando ambas personas nos sentimos cómodas y podemos profundizar, compartir ideas y opiniones, ahí es cuando viene el :”vaya, no tienes pinta”. Si me hubiesen dado  un billetes de 5 euros cada vez que me han dicho esta frase tendría tranquilidad económica. Creo honestamente que no tengo unas ideas muy locas simplemente me ha llevado mucho tiempo y curro llegar a vivir con cierta coherencia y poder expresarla.

Todo este confinamiento además de desarrollar la maestría en no hacer nada y no sentirme culpable, lo he dedicado últimamente a pensar en cómo seguir subiendo escalones de la vida y como puedo volver a tener vínculos lindos.

El primer paso fue despedirme de mi vínculo anterior. No de la persona, sino del patrón , de la forma viciosa de relacionarnos, de toda la mierda que emergió en el confinamiento y casi destruye nuestras identidades individuales.

Las fases nos trajeron la oportunidad de separarnos físicamente y diosbenditodeldivinopoder me ha venido de coña para poder mirar desde la distancia la linda persona que comparte mi vida, no el coñazo de tu gloria en lo que nos habíamos convertido. Yo, la primera que convertida en hámster, salto a la mínima y todo me molesta.

Ahora quiero dar sentido a todo este sinsentido que nos ha pasado. Este aviso de la vida que nos recuerda lo vulnerables que somos nos pone una hoja en blanco. Ya conocía algunas cosas que me iban bien y he visto aquellas que me hacen insoportable, y la dureza que puedo desarrollar.

2020 iba a ser mi súper año, lleno de proyectos que evidentemente se fueron a la mierda. Ni siquiera tengo claro si los quiero recuperar o no. Mientras esté en este estado febril de alerta y alarma no soy capaz de pensar con claridad sobre proyectos futuros laborales. Sé que si empiezo con cosas placenteras como escribir en el blog, poco a poco me iré reactivando.

Me recuerda un poco al deseo. Empezaré por seducirme a mí misma para reactivar mis celulitas e ir despertando del shock. Esta lentitud me encanta, me encanta para todo, también para relacionarme. Me reconozco anteriormente una ansiosa de caray. Quería vivir todo con una intensidad loca, con rapidez, con cantidad, con diversidad.

Ahora que hay un nuevo escenario, siento que podemos seguir creando lo que nos apetezca, que lo que era normal ha sido tambaleado por un pequeño rey. Que el aislamiento no ha significado abandono sino que nos ha vuelto más creativas.

Nuevos tiempos, nuevos retos, nuevas miradas.

¿Nueva normalidad?

Que bonita eres

Quiero una persona que me diga: “qué bonita eres”.

Me cansé de los te quieros vacíos con el tiempo, de los te amo con locura insana, de los compañeros que se hunden en su culpa cuando no tienen respuesta y te castigan con sus silencios enfadados. Ya no puedo con aquellos que no dejan el abrigo de sus preocupaciones en el perchero, con aquellos que solo ven restas donde yo veo sumas, con los que no escuchan los mensajes que se  oyen y se ven, con las prisas en todo, en la vida, en el sexo, me cansé.

Si algo bueno tiene que se pare el mundo es que quieras o no, tienes tiempo. Tiempo para buscarte y encontrarte. Tiempo para conocer, aprender, leer, cuestionar, aburrirte y respirar. Todo el rato nos bombardean con “la vuelta a la normalidad” y me he dado cuenta de que yo no la quiero. Si quiero tener tranquilidad, quiero tener mis necesidades básicas cubiertas, sobre todo la de mis hijas. Quiero que mi profesión me dé una vida digna y salir de la precariedad. Que por fin de fruto todo el esfuerzo y el trabajo que he puesto en reinventarme a mí misma.

Salí de la normalidad hace tiempo. Primero de la normalidad normativa relacional, después de la normalidad laboral. Tenía una profesión que por la crisis económica se fue al carajo como a mucha gente. Durante un tiempo estuvo bien dedicarme a la maternidad, pero la necesidad de realización tocaba fuerte a la puerta y en cuanto mis gacelitas empezaron a necesitarme menos me puse a reinventarme. Me gusta estudiar, me gusta trabajar con y para la gente, me entusiasma la mente, me gusta cuidar, me gusta enseñar, me gusta emocionarme y sorprenderme, y sobre todo me gusta crear comunidad.

En tiempos de distancia social tener una comunidad es oro. Los abrazos están garantizados, la soledad es escogida puntualmente y respetada, compartir tareas, crianza, recursos, son para mí la mejor solución para superar estos momentos extraños.

Hace tiempo que no tengo mi comunidad física y es ahora cuando más la extraño. Tengo comunidad virtual sí, pero me agota. Siento que mi vista se resiente cada día que pasa en cuanto enciendo una pantalla. Para poder conectar y compartir antes hay que escribir un whatsapp o un mail convocando y tener suerte de que las agendas en este momento loco, estén disponibles.

Pareciera que vivo sola, no, pero si me siento sola. Hice una apuesta grande. Creí y ahora que paré vi. La velocidad de la vida tapa los flirteos, los pequeños avisos que te da la vida de que las cosas no van bien. De que lo que das por supuesto no lo es, de que la inercia es peligrosa si no pones límites a tiempo y de que puedes esfumarte delante del otro sin que te des apenas cuenta.

Para mí el amor se muestra. Se siente, si claro, pero sobre todo se muestra. En pequeñas cosas cotidianas y muchas veces absurdas que sacan una sonrisa. Un plato sabroso, una copa de vino acompañada de un silencio, una colada doblada, una compra repetida porque los dos hemos pensado lo mismo, un fregadero sin recoger para poder ver una serie, un abrazo cuando no puedes más y una mirada. Esa mirada que te dice sin palabras: “qué bonita eres”.

Esa mirada ve a la persona completa, con virtudes, con defectos, con pasados, presentes y futuros, con aciertos y desaciertos, con cagadas, con lágrimas, fracasos, éxitos, alegrías, con lo que eres y puedes llegar a ser. Es también una mirada curiosa porque somos personas en un rio. En un rio que se mueve y cambia, que a veces tiene corrientes fuertes y otras está en calma y es más fácil de navegar.

Con esa mirada yo me siento segura y también puedo mirar, y ver al ser humano que tengo enfrente con sus cosas y sus quienes. Ahí siento el amor, en esa cosa electrizante e inexplicable que me manda un mensaje claro que me hace sentir bien. No hay alrededor nada más, es una sensación pura que me conecta.

Es también un detector del desamor porque pasa por el cuerpo constatando que eso mágico se perdió. Casi todas las rupturas sentimentales que he tenido a lo largo de mi vida las he sentido así, en una mirada. A veces una mirada antes de un “tenemos que hablar” o una mirada de despedida, son mi avisador. Todo lo que viene después es confuso porque de alguna forma el resto de los sentidos se adormecen y solo queda esa sensación en el cuerpo.

Creo que en cuanto pueda dejar de mirar la pantalla y pueda volver a mirar a las personas en la calle me voy a dar una sobredosis. Voy a mirar caras, a imaginar historias detrás de esos rostros, a cotillear expresiones, alimentarme de sonrisas, adivinar palabras y volver a conectar así con otros seres humanos que también me miren ,sentir que somos comunidad ,y pueda decirme a mí misma, que bonita eres.

Que bonita eres