Summer

Con la llegada del verano parece que ha llegado el relajo y la calma, todo va más despacio y hay buena voluntad con las negociaciones, si si, negociaciones de tiempos, de espacios y de calendario.

Suena muy frio lo sé. Cuando cuento en las charlas que para mantener una vida poliamorosa hay que planificar, todo el halo de romanticismo se va  a la mierda y veo caras de decepción. La gente a menudo piensa que somos seres con gran capacidad de resolución y cero malentendidos, y lo siento, pero no. No se trata de poner un calendario de con quien duermo hoy en la nevera a vista de tod@s (que no me parece tan mala idea), sino más bien de dar espacio a todas las relaciones de manera “reglada” para que todas las partes tengan conocimiento de “que toca” y se eviten problemas.

Una de las relaciones que más cuesta mantener con calidad es la de una misma, yo conmigo. Para esa casi nunca hay tiempo, y creo que es la más necesaria para no trasladar tus malestares no resueltos a las otras. Dentro de todo este batiburrillo loco, además hay que meter espacio de calidad con la familia, y por fin, gracias a tenerlo todo más organizado, ese espacio lo estamos haciendo bien y lo estamos disfrutando.

Estar cabreada me ha quitado mucha energía y mucho tiempo. A menudo confundo la necesidad de entenderlo todo con aceptar las cosas y punto. Es todo un desafío desde luego, cuando ya he conseguido entender porque una cosa me engancha tanto y la integro en mi vida para que ya no esté enredada, viene otro reto. Es con los retos que me llevan al límite con los que tomo decisiones que me hacen moverme de mi zona de confort, y si, las tomo segura y sigo para adelante. No puedo decir que la duda no exista en mi vida porque viene muchas veces de las personas que más quieres, esas que te recuerdan que a lo mejor lo que haces, como vives o lo que eres no es lo más correcto.  He aprendido a agradecer esos espejos de mis viejos paradigmas porque hacen que siga cuestionándomelo todo y me ayudan a construir mi realidad.

Si pienso en como estoy ahora mismo estoy muy summer, soleada con esa brisa gallega que te eriza la piel por momentos. Hay días todavía de nubarrón donde pongo el ceño fruncido y no razono nada, y como dice J “me pongo muy trascendente”. Algo no está todavía resuelto, pero tengo la confianza en el tiempo y ver cómo va yendo.

En apenas una semana disfrutaré de una semana de “rodriguez”, es la primera vez que me pasa, me quedó en mi casita solaaaaaaa y no tengo que pensar en nada más que trabajar a ritmo tranquilo y ver si me apetece vida social o no. Mi sofá vuelve a ser mío, máxima felicidad. Voy a disfrutar ese regalo de tener tiempo para mí, de poder elegir estar acompañada o sola, de organizar mi día sin menús ni meriendas y sin ruido. Adoro el silencio, no sabía que me gustaba tanto, y he aprendido a disfrutar los silencios compartidos que me parecen mágicos muchas veces.

Después del oasis para mí, este año hemos conseguido organizar un verano muy armónico, y por primera vez en años no lo voy a pasar estresada sino disfrutando de mis personas y personitas, y aunque no sea romántico es gracias a la planificación y a las negociaciones, así es como hemos conseguido  darnos espacio y amarnos bien. Ya, ya en la misma frase planificación y amor a mí también me chirría, pero a veces amar bien requiere un aprendizaje, y como decía Erich Fromm: “el amor intenta entender, convencer, vivificar. Por ese motivo, el que ama se transforma constantemente. Capta más, observa más, es más productivo, es más el mismo”.

Summer

-Te amo – ¿Por qué?

Siempre que te digo “te amo” me miras y con una sonrisa me preguntas “¿Por qué?”. Odio las preguntas de “porqué”, siempre me parecieron que nos ponen a la defensiva o que te hacen dudar, por eso normalmente las cambio por un “que” o un “cómo”.

Un día te contesté; “por muchas razones”, otro día “no sé, y como sigas preguntándomelo voy a dejar de amarte”,jajajajajaja.

Hoy me he decidido a contestarte. Aquí va mi respuesta. Te amo porque estás ahí, presente, y los dos sabemos que hay distancia física de por medio, y no sé cómo lo haces pero nunca la he sentido. Aciertas de manera pasmosa cuando necesito una escucha activa para volcar toda mi frustración, das con las palabras que me calman y me hacen salir del estado “niña enfurruñada en bucle catastrófico”, me tocas con la mirada a través del Skype para hacerme sentir “niña voladora”, me das abrazos sanadores cuando ya no tengo energía y aguantas los envites activistas sobre mis ideas del mundo con estoicidad.

Eres un constructor, un constructor de posibilidades y otras realidades, dices que dudas que la duda siempre está ahí, pero lo cierto es que sigues construyendo y dando pasos. Eres un valiente que decidió poner su vida patas arriba para abrazar una idea peregrina que una loquita gallega te contó. Decidiste seguir las señales del destino para probar y aunque la vida nos está poniendo retos no tienes miedo a abordarlos.

Cuando no tienes que ser fuerte me dices “no me sueltes de la mano” y me encanta. Me gusta que me lo pidas, que me lo recuerdes, que nos pidamos ayuda uno al otro cuando nuestras energías cambian. Cuidarte y que me cuides, escucharte y que me escuches, amarte y que me ames, decirme las cosas que no te gustan o que te molestan marcando los límites claros y cuestionándote si estás en tu derecho o no. Me gusta que me preguntes y no me adivines, que juntos compartamos los miedos metiditos en la cama, que diseñemos un futuro posible y lo hagamos probable. Hasta tus dudas me parecen tiernas y las mías toman escala humana.

Tú has cambiado mis certezas, cuestionado mis aprendizajes tan sesudos con tu sentido común tan limpio y generoso, y aunque dices que en tu mundo de fantasía muchas veces solo somos dos estamos construyendo a tres, y estás siendo parte activa y muchas veces el pegamento. Dices que cuando te oyes decir algunas cosas es “pa matarme” pero es así como se ama bien, como amas respetando la libertad del otro y dejando que la otra persona decida libremente como estar y sentir.  Quiero ser tu aprendiz de esas cosas sencillas, de esas visiones de la vida donde no hay todo un discurso que sostenga los argumentos correctos de lo que debería ser, aprender a ser más conciliadora y guardar la activista en un cajón de vez en cuando (es una pesada muchas veces).

Ayer me dijiste una cosa que de repente sentí que me atravesaba todo el cuerpo, “ya no estás sola”. Lo estoy escribiendo y me emociona, porque han sido años duros, durísimos, donde efectivamente me he sentido así incluso en los momentos donde estaba más acompañada. He compartido momentos, historias, cuerpos, risas, sonrisas y tristezas, conexiones y desconexiones, complicidades y sintonías pero siempre volvía aquí.

En este blog he estado sola con mi emociones y sentimientos, lo he necesitado muchas veces para poder seguir y no mandarlo todo a la mierda. Lo he censurado, lo he dejado por momentos, he escrito compulsivamente para ver si entre las palabras surgían las respuestas y el entendimiento, he escrito sobre los momentos felices para no olvidarlos y que tuviesen un lugar mágico en mi memoria. He dejado entrar de vez en cuando otras voces, casualmente de hombres, con sus historias y sus sentires para mostrar otras realidades. Ahora estás tú y ya no estoy sola. Es una nueva dimensión para mí, que mi tendencia natural es a resolver por mí misma este tetris que tengo en la cabeza e intentar ayudar a los que tengo al lado con sus propios puzles. Tú vienes y me dices “confía, suelta y deja hacer” y me parece el consejo más sabio del mundo. Pasmada me quedo escuchando algo que digo yo hasta la saciedad a los demás y que aplico tan poco, cazador cazado, desde luego.

¿Por qué te amo? No sé si llegan estas razones, pero me encantará seguir aumentando la lista mientras nos seguimos cogiendo de la mano, y mientras, te digo “porque me da la gana”.

-Te amo – ¿Por qué?

“El experimento”

He regresado.

Sé que he tenido parado el blog sin entradas mucho tiempo pero era por una buena causa. Aquí va mi relato sobre la experiencia de vivir a tres (realmente seis, tres adultos y tres niñas).

Mi pareja “J” tenía la posibilidad de cogerse 10 días para venir a convivir con nosotros en familia y ver cómo nos sentíamos  tod@s y si era viable esa posibilidad para un futuro.

Las semanas previas a su llegada las dedicamos a hablar de nuestros miedos, inseguridades, desafíos, de cómo explicarles a las niñas, de donde dormir, de cómo mantener nuestros espacios personales, como mantener una comunicación sana ,honesta y abierta entre los tres, como evitar malestares,…vamos un montón de cosas.

¿Cómo me sentí yo? Por un lado quería ser justa con los dos, con los tiempos, con el cariño, con los espacios, pero lo cierto es que nuestras situaciones de partida y sobre todo nuestros estados de relación, eran asimétricos. La situación actual la he comentado en anteriores entradas. Con mi pareja habitual se ha producido una pérdida de intimidad y conexión consecuencia de un año duro de procesos liosos, de dolores, daños, incomunicaciones, vacíos y silencios mortales. Conseguimos cierta estabilidad como padres y compis de piso pero sacrificamos nuestra relación de pareja y todas nuestras energías se fueron a nuestros otros amores.

Mi idea siempre estuvo clara desde el principio. La pareja podría salvarse si había un trabajo en  pareja, no un trabajo individual cada uno con su terapeuta. Parece que la llegada de “J” puso luz sobre esta necesidad y mi pareja dio el paso.

Llegó el día y comenzamos a vivir una experiencia que ninguno de nosotr@s había experimentado antes. Altas dosis de generosidad, cuidado y autocuidado, confianza y sobre todo comunicación, son los ingredientes que me parecían garantía de éxito. Esto parecía común pero cada un@ lo llevó a su manera.

“J” llegó y enseguida encontró la manera de sentirse cómodo. Conectó de manera genial con las niñas, con la perra, se adaptó a la casa y se hizo dueño del aspirador y la cocina, jajajajaja. Su talante es conciliador y su nivel de comunicación emocional muy alto. Ordenado y con ganas de colaborar y compartir. He sentido en todo momento que tenía en casa un aliado , cariñoso y responsable. Observaba y se observaba, y en función de todo eso hablábamos e íbamos buscando alternativas. Lo puso fácil, muy fácil y fue una gozada tenerle en casa.

Mi pareja, aunque insistí mucho antes de la llegada de “J” en que me hablase de sus necesidades para así también compartir las mías, optó por evitar el confrontamiento. Utilizó la excusa del trabajo para no estar y así convivir lo mínimo posible. Ese no era el plan, y mi malestar aumentaba. A los cuatro días de la llegada de “J” comenzamos nuestra andadura con su terapeuta para intentar la reconexión, y fue en ese espacio seguro para él, cuando por fin habló. Se sentía invadido, y mientras  yo le escuchaba me daba cuenta de en qué diferentes idiomas nos hemos estado comunicando desde hace un año, me di cuenta de que efectivamente el mensaje nunca llegaba por muy alto que lo gritara porque el código fuente era desconocido para él y para mí. Afortunadamente algo hizo click allí para él, y a partir de ese día se desbloqueó la situación y nuestra convivencia cambió.

Una vez clarificados los lugares de cada uno, ya no había necesidad de sentirse “agredido o desafiado”, y empezamos a disfrutar, de tener más ayuda, de tener más tiempo personal para cada uno, de tener conversaciones a tres sobre nuestras emociones, nuestras relaciones y nuestros momentos vitales maravillosas. Comenzamos a alegrarnos del cariño y el afecto de unos a los otros, pero sobre todo el RESPETO.

El “experimento” como lo llamamos, fue compartido con mis amigas y esa cena fue la comprobación de cuan normal podemos hacer las cosas menos normales, con naturalidad, sin miedos y cariño.

Las niñas, desde luego no dejan de sorprenderme. Son seres mágicos de luz, sin juicios, abiertas, respetuosas y alguna con sus miedos de que papá fuese reemplazado. Sabíamos que alguna podría sentir ese malestar y lo abordamos primero nosotros como padres y después entre los tres en una conversación abierta para que ellas nos expresasen sus dudas y miedos, donde pudiésemos dar respuestas y construir entre tod@s la manera de sentirnos bien.

17 días de amor, de desafíos, de convivencia, de aprendizaje brutal y de claridad. A “j” y a mí nos gusta este modelo, nos gusta vivir en comunidad compartiendo , es un reto si, crear una tribu nunca es fácil. Respetar los lugares , las voces de cada un@, las necesidades y sobre todo los límites es toda una aventura, y como dijo la terapeuta la manada aumenta y hay que hacerla fuerte.

Ahora, cada uno de nosotr@s sabemos lo que queremos y sobre todo lo que quieren los otr@s. El reto es seguir, con el corazón abierto y la escucha, la propia y la del otro, seguir reconectando y consolidando, fortaleciendo y mimando, y tiempo. Si conseguiremos la tribu depende de muchas cosas, un trabajo, compatibilizar las vidas y las responsabilidades y sobre todo AMOR, mucho amor.

“El experimento”

la historia del hombre volcán

Hace mas de un año conocí a Volcán. Me escribía para preguntarme como sobrevivir a la situación que estaba viviendo. Tras unos breves consejos y compartires comenzamos un camino juntos para intentar entender como es posible esta cosa de poliamor.

Él es un valiente, aunque no se lo crea, y es una delicia poder acompañarle en su camino.  Su camino se ha creado aveces sobre el Agua, y Agua es un ser de calma y luz, y sobre Fuego, que es la incertidumbre.

Le lancé un reto un día y lo cogió. Aquí está su historia contada por el mismo.

“Alguien que me conoce, me retó y me dijo: ¿escribiriás algo sobre tu experiencia poliamorosa?. Y a partir de aqui, ya esta liada, aquí me tenéis escribiendo sobre mi descubrimiento del poliamor.

Mi relación con Agua es de más 30 años,  con la que comparto  muchos proyectos de tipo personal y vital y también de tipo social, hemos construido juntxs un estilo de vida en el que somos felices y que responde a nuestros valores, nos apoyamos mutuamente en nuestro crecimiento personal, nos conocemos muy bien, tenemos un nivel de comunicación muy alto, nos gusta viajar juntos, no tenemos secretos entre nosotrxs.  Y hace año y medio aparece en mi vida Fuego, con la que me une la pasión por la acupuntura, las ganas de acercar esta a todo el mundo, de ella me enamoro en un viaje de estudios de acupuntura. Uno no elige de quien se enamora.

A partir de aquí, mi vida se da la vuelta como un calcetín, no sólo la mía sino la de Agua, la de Fuego y después también la pareja de Fuego.. Lo primero que surgen son miedos, desoreientación.. ¿Como puede ser que me haya enamorado de Fuego cuando soy feliz y amo a Agua? Mi cabeza empieza a centrar las cosas, no puede ser, si quieres a una no puedes querer a la otra, tienes que elegir, siempre te han dicho que no se puede querer a dos personas a la vez, en el mismo nivel de relación, que si te enamoras de otra persona es porque te falta algo en la otra relación..pero mi corazón y mis sentimientos me decían que yo estaba queriendo a dos mujeres a la vez, que estaba enamorado de dos mujeres  y que no me faltaba nada… Una locura de pensamientos y sentimientos, cada locura tirando de mi vida para su sitio.. ¿Qué hago, lo que yo siento es real? Quiero estar con las dos; pero mi cabeza me dice que esto no puede ser.

El siguiente paso es ser honesto … Fuego sabia de la existencia de Agua, así que cuando volví a España, a Agua le conte que me había enamorado de Fuego, y que sentia la necesidad de  mantener la relación con las dos, cada una con sus características no es lo mismo 30 años construidos que 15 dias por construir …  quería ser claro, que no sabía que hacer ni como hacerlo, pero era lo que sentía y queria hacer. Ambos intelectualmente aceptabamos la posibilidad de querer a dos personas a la vez, pero cuando eso se hace realidad lo intelectual sirve de poco, porque quien empieza a controlarlo todo son los sentimientos producto de lo que creemos, sea por aceptamos lo que nos han dicho o porque lo hemos construido en base a nuestra experiencia

Así que  Agua es  otra  de las personas  a la que la vida se le  la vuelta como un calcetín, y empieza su locura de emociones y pensamientos ante esta situación.

Fuego esta casada y tiene dos niñas, para ella también es nueva la situación, y en sus planteamientos vitales no entra poder querer a dos personas a la vez, con lo que otra persona a la que la vida se le pone patas arriba, y con el tiempo será peor, porque la pareja de Fuego se  le pondrá mucho más patas arriba y eso tendrá consecuencias en la evolución de la relación.. Además Fuego vive a 500km de mi, con lo que la relación se hace más complicada…

En mi búsqueda de entender lo que me pasaba, apareció el concepto y las experiencias del poliamor, que definía claramente lo que me estaba pasando, no era un bicho raro, había a más personas que les pasaba esto mismo.. Trasladé a ellas esto que había descubierto,  que mi sueño sería vivir con ellas dos y con la hijas de Fuego, pero no les hizo mucha gracia… bueno pensé, el tiempo dirá..

Aquí empieza mi dedicación exclusiva de toda mi vida a ellas, a hacerlas sentir que son importantes, a Agua que nada a cambiado que sigue siendo la mujer de mi vida, y con Fuego que no es sólo mi amante,  que quiero algo más con ella que sexo, que no es la otra.. A partir de aquí toda mi energía emocional se centra en ellas, el resto del mundo y de mis actividades pasan a un segundo plano, de hecho no tengo mucha energía para algo que no sean ellas… Dedico mi tiempo  y mi energía a cuidarlas, a hacerlas sentir bien, a que sus miedos no las invadan.. Hablamos mucho, con Agua es más fácil vivimos juntos, pasamos muchas horas hablando, muchas de ellas en mitad de la noche que es cuando los miedos asaltan su tranquilidad. Con Fuego mucha conversación por teléfono, horas hablando, y luego cuando nos vemos en clase, somos compañerxs de acupuntura y una vez al mes nos vemos…

Conversaciones intentando encajar miedos, expectativas de cada una de nosotras, viendo como encontramos el equilibrio para que se pueda ir construyendo la relación con Fuego sin que eso afecte, de manera destructiva,  a la relación con Agua y no repercuta mucho en la relación de Fuego con su pareja, a quien no le ha contado nada de como es nuestra relación.

En estos primeros tiempos es fácil, la energía de la nueva relación te permite tener fuerzas para todo, venimos de una situación tranquila como es un viaje de estudios… Y aquí  aparecen las vidas de cada uno, nuestras obligaciones, nuestros hábitos y rutinas, las situaciones que la vida te presenta, con lo que hay que lidiar con más condicionantes, que nuestros miedos, nuestros deseos y nuestras expectativas..

 Pero lo voy  resolviendo todo con ellas, hablo mucho con ellas, hablo  mucho en parejas, con Agua y con  Fuego por separado, nos comunicamos, hablamos de nuestros miedos, de nuestros deseos, de nuestras expectativas y podemos ir avanzando en mantener el equilibrio…  Agua es la que va marcando el ritmo de mi mayor implicación y tiempos dedicados a Fuego, aunque tambíen la pareja de Fuego determina como son nuestros encuentros..

Esta comunicación nos permite ir dando respuesta a las situaciones que surgen. Agua empieza a hacer un trabajo personal de aceptación de la situación, yo busco apoyo externo para poder enfrentar esta situación, Fuego no hace nada al respecto, ella esta acostumbrada a resolverlo todo por si misma.

En un momento en el tiempo, el nivel de comunicación con Agua sigue creciendo, profundizandose y haciendose mas intenso y profundo.. Agua acepta que pueda pasar un fin de semana con Fuego, pero Fuego no define el fin de semana y el tiempo pasa, se acaba el curso, ya no tenemos excusa para vernos, hay que crear los momentos y organizarlos, pero la situación de Fuego con su pareja empieza a hacerse insostenible, ella aguanta, pero nuestra nivel de comunicación ha cambiado ya no hablamos de miedos, preocupaciones, como lo podemos hacer, de planes conjuntos.. En este tiempo ha habido detalles por parte de Fuego  que tendría que haber tenido en cuenta: desconexiones sin explicación, no hacer por encontrar el fin de semana, no cumplir lo acordado por no tener tiempo por su trabajo, sentir no hay equilibrio entre lo que cada una ponemos en la relación. pero aún así sigo poniendo energía a pesar  de que empiezo a ver y sentir cosas que ya no me gustan, pero estoy muy enamorado de ella.

Sigue trascurriendo el tiempo y empiezan algunas crisis gordas , tras una discusión  entre nosotros y por la presión su marido Fuego, dice que tenemos que dejarlo, que ya no podemos ser ni amigos, que no sabe cuando podremos hablar, yo le digo que muy bien, que yo necesito distancia para recolocar y gestionar mis sentimientos por ella… Y a partir de aqui la presión que su marido ejerce sobre ella es totalmente insostenible, lo que acaba afectando a nuestra relación… hasta que ella un día desaparece de mi vida sin dar explicaciones…..

He descubierto muchas cosas:

  • Que es sensacional que te amen dos personas y es espectacular amar a dos personas, sientes que cuanto más amas más amor puedes dar.
  • Es necesario e importante hablar  mucho de todo, de lo que siento, de lo que pienso, de lo que quiero, de lo que tengo claro y de lo que no tengo tan claro, de mis miedos, de mis deseos, de lo que sea.. porque esto nos permite  encontrar momento de encuentro, de busqueda de soluciones conjuntas y esto crea vinculos  entre nosotras… Con Agua los vinculos cada vez fueron más profundos e intensos, pero con Fuego se fueron creando vacíos por no hablar sobre todo por su parte de como se sentía, que necesitaba…
  • Se corre un gran riesgo de reducir toda tu existencia a amar, perdiendo tu espacios, quedandote sin energía, llegando un momento a estar totalmente cansado y no tener fuerzas para seguir, y esto es peligroso, porque dejas de cuidarte tu y te haces dependiente
  • Nos empeñamos en no ver detalles como los que comentaba antes, que son dificiles de entender y que  sin explicación es mucho más dificil, pero das oportunidades porque el sentirte amado te hace creer que puedes con todo, pero eran signos de que no había el mismo nivel  de implicación y que si no se hablan con claridad por ambas partes impiden buscar puntos de encuentro y sobre todo dejan a una de las partes con sensación de abandono
  • Que el poliamor supone todo un trabajo de conocimiento personal y si no compartes esos momentos o no buscas ayuda  para hacerlo te consume y te destroza… y luego te hace actuar de una manera que sólo haces daño.”
la historia del hombre volcán

La brecha

El 15 de febrero di la charla sobre poliamor en la Facultad de Medicina de  Santiago y fue esclarecedora.

Lo primero, estoy  mayor, jajajajaja, muy mayor y eso da mucho rango. Aunque yo me veo súper guay con mis 41 tacos, el alumnado de medicina de una media de 20 veía a una “señora”. Vale que tengo un par de canas, pero me puse mis vaqueritos con mis botines de lunares para ir molona y que no se produjera una brecha entre ellas y yo. Está claro que solo lo conseguí al final cuando me senté sobre la mesa y les dije: ”preguntar lo que queráis”.

¿Qué pasó antes de este momento? Diseñé un power point sobre poliamor intentando deshacer los mitos, con notas de prensa sobre el poliamor y donde yo pensaba que iba un chiste no hubo ni una carcajada. Me sentí como una monologuista viviendo una pesadilla, jajajajaja. Empecé a desear que mi propia presentación se acabase para darles a ellas el turno de palabra. Las personitas que estaban allí me miraban flipadas cuando comencé a dar “recetas” sobre cómo mantenerse viva en el mundo del poliamor.

Hablaba de comunicación, escucha activa, trabajo personal, toma de conciencia de tus emociones,… bla bla bla, a personas que están empezando con sus primeras relaciones de pareja, batallando con los temas de género, sus comunicaciones son a través de twiter o whats up, definiendo su identidad, vamos que una cagada.  Yo era una señora marciana, casada, con hijas, con dos relaciones de pareja hablando desde mi mundo sin comprender el suyo. Supuse lo que ellas querrían escuchar sin hablar previamente con ellas, sin conocer sus intereses, necesidades, dificultades, y desconectada totalmente de mis 20 años.

Empecé a sentirme bien cuando solté la charla y me senté a escucharlas. Sus miedos y sus dudas no son muy diferentes a los mías. El género, madre mía, “mi novio quiere ser libre y si yo le quiero y quiero ser moderna ¿debería dejarle? ”,me dijo una.” Esto del poliamor “soluciona” si te sientes atraída por dos personas ,¿no?”. Cuanto caos y cuanto por hacer. Yo deconstruí para poder crear mi nueva realidad. Un montón de libros leídos sobre feminismo, el amor, los vínculos, y sigo y sigo hasta el infinito. ¿Cómo explicarles todo esto a ellas?¿cómo explicar que no necesitas que un psicólogo te ayude a definir si eres bisexual o no para sentirte dentro de una etiqueta tranquila? Etiquetas, cuánto daño.

Yo necesité entender una definición para no entrar en neurosis, para poder explicar mi realidad y también para mandarla a la mierda después y no identificarme con nada, solo sentir y vivir como quiero y desde donde quiero, pero esto me ha costado años, y no soy capaz de resumirlo en una charla de  una hora. Lo que sí puedo es escuchar, los miedos, las necesidades, los retos, las emociones, la diversidad, e intentar acompañar desde mi experiencia, y cuando no sepa decirlo.

Al final me regalaron una caja de bombones y me pareció la cosa más tierna que he vivido en los últimos tiempos. Aprendí mucho de ellas y ellos, de sus preguntas, de sus comentarios y de cómo me ven, y espero que si hay otra ocasión tenga respuestas para ellas que satisfagan su curiosidad y sino debatiremos juntas para crear otras realidades.

La brecha