Construyendo la Pareja 2.0

Tras meses con un discurso catastrófico y gran desesperanza he conseguido reconducir mi proceso.

Todo este tema de la pandemia supongo que nos ha ayudado a muchas personas a replantearnos como queremos vivir. Algunos han cambiado la ciudad por el campo, otros han cambiado su alimentación o se han hecho unos fanáticos del deporte, algunos han mandado a la mierda su trabajo o incluso sus relaciones. Yo creo que he optado por un poco de todo esto.

Mayo fue exhausto de trabajo y enredos varios emocionales. Pensaba, y está escrito en el blog, que mi relación de pareja estaba en los últimos coletazos. Llegué a odiarle, así de claro. Su sola presencia con ese discurso tan monógamo me sacaba de quicio. Me costó entender que tras el discurso todo el rato estaba el MIEDO, y ya sabemos cómo actúa el miedo, nos paraliza, nos bloquea y saca lo peor de nosotros para que nada cambie y todo esté bajo control.

No tengo nada en contra de la monogamia, de hecho llevo años acompañando parejas monógamas y me parece un modelo maravilloso para mucha gente. Lo que llevo mal es que me lo impongan a mí. Y diréis ¿Cómo es esto? Ah, el amor y sus trampas.

No conozco a nadie poliamoroso que no haya sido antes monógamo. Es cierto que ahora las nuevas generaciones ya se plantean otros modelos, maravilla! Pero la gente de mi quinta ha hecho un proceso de la monogamia al modelo que más le encaja. Y así es como me enredé yo.

Nunca pretendí que mi pareja se volviese poliamoroso, ni de coña, pero siempre defendí mi identidad. Me pidió tiempo para darse tiempo y pasaron 4 años, una separación y una pandemia. Hasta este año 2021, que dije ¡a la mierda todo! No quiero este tipo de pareja, no me gusta, no me hace feliz y quiero recuperar mi parte activista.

No es que quisiera volver a tener relaciones con otras personas, no me da la vida, solo quería sentir la libertad y la confianza de poder traerlo a la pareja, hablarlo, indagarlo, explorar como nos sentimos y aprender a gestionar nuestros miedos, inseguridades, límites y creencias. Me di cuenta de que echaba más de menos HABLAR que FOLLAR.

Así que jugándonosla a una carta nos pusimos fecha y propuesta para hacer este proceso de cambio de encontrar el modelo de pareja que más nos satisface a los dos. Un acuerdo indispensable fue hacer terapia. Mi sevillano se comprometió a hacer un trabajo personal potente para trabajarse el miedo y las creencias limitantes. Contó con la ayuda de un hombre terapeuta colega que está trabajando su modelo de masculinidad y esto ha tenido un efecto muy guay. Si queréis su contacto escribirme al mail (saltandolalinearoja@gmail.com).

Mientras el hacía sus deberes yo hacía los mios. Además nos metimos de cabeza en un montón de conversaciones honestas e incómodas, y en una búsqueda compartida de los diferentes modelos de vínculos para ver que nos molaba y que no.

En este caminar, vimos que era indispensable estar abiertos a la sorpresa y la primera llegó. A principios de Junio nos fuimos al sur unos días. Un chico del sur me había contactado a través del blog hacía unos meses y se dio la oportunidad de conocernos. Nerviosos concertamos una cita con este chico y su pareja para comer y conocernos. Fue genial para los dos, diría para los cuatro. La palabra que creo definiría el encuentro es COMODIDAD. Yo me sentí tremendamente cómoda, tranquila y confiada. Miraba a mi pareja y veía las mismas sensaciones en su cara. Creo que le sorprendió sentirse tan bien, sin miedo, sin presión, simplemente dejándose llevar por la vida.

Este encuentro nos ayudó a entender que no hay amenaza si somos honestos entre nosotros y con los demás. Puedo decir, porque lo he hablado con la otra pareja, que fue estimulante para los cuatro y que nos fantaseamos en un encuentro erótico con mucha ternura.  No sabemos si en un futuro se dará o no, pero lo que si tengo que decir es que estoy agradecida al universo porque se haya producido este encuentro del que aprendimos tanto.

Este clic abrió la puerta a otras posibilidades pero sobre todo a unas conversaciones deliciosas y a un mayor entendimiento del otro. El miedo no desapareció, pero sí que aprendimos a mirarlo de frente y a introducir más cuidados.

Y en un verano de exploradores con tiempo juntos pero también separados para mantener nuestros espacios personales hemos llegado a Septiembre, la fecha.

Puedo decir que estamos iniciando nuestra versión Pareja 2.0, el curro no ha terminado y no podemos confiarnos. Vemos claro que necesitamos el trabajo personal para no caer en los abismos y sobre todo necesitamos seguir hablando. Atrás han quedado los portazos a las conversaciones incómodas, bienvenidas sean.

La segunda sorpresa del verano queda para otro post,jejejeje.

Construyendo la Pareja 2.0

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