Septiembre, el mes de las colecciones.

Mañana empieza el cole. Para muchos significará el final del verano y el inicio de la depresión posvacacional, esa que dicen que no existe. Para mi es la vuelta al espacio caórdico, y eso me encanta.

Este ha sido sin duda uno de los veranos para recordar. Puedo decir sin ruborizarme que no descansé nada, ni física ni emocionalmente. He estado en una constante montaña rusa, más viva que nunca, mas despierta que nunca, y absorbiendo cual esponja todo lo que pasaba a mi alrededor y a mí misma.
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Casi todo ha quedado reflejado en este blog, y releerlo muchas veces me ha levantado una sonrisa y otras un “jo, qué mal lo pasé con eso”.

“Hermano mayor” dice que mi blog es caótico como yo, que se nota que escribo para mí y que muchas cosas no tienen sentido para la gente que no me conoce. Así soy yo, anárquica y contradictoria. Lo empecé como una terapia personal como consejo de mi mentor-terapeuta, así que cuando escribo nunca pienso en que se lo estoy contando a alguien.

Septiembre, todo un mes de oportunidades. En apenas dos semanas estaré en el Opencon Madrid conociendo gente como yo, y estoy esperanzada pero también asustada. Voy con mi pareja y aunque somos de no crear expectativas en el fondo supongo que no lo podemos evitar. Mi pareja dice que tiene suerte de tener piscina porque dice que conociéndome voy a llegar y meterme en 8000 movidas y proponer otras 8000, y que me recogerá el domingo. La verdad es que si, jajajajajaja.

Sobre este encuentro, “Hermano mayor” me ha propuesto que utilice mis “habilidades” como facilitadora para el encuentro y que proponga algo. Se me ocurrió la nefasta idea de comentárselo a mi mentor y le pareció genial, así que ahora estoy dándole a la “tarra” para ver que narices hago.

Septiembre y las relaciones. Pues me he propuesto descansar. Ya, ni yo misma me lo creo. He consumido tanta energía este verano intentando organizarme, viviendo a tope cada experiencia que casi me quedo en el intento. Además he descuidado parte de mi formación constante y eso sí que no, así que ahora toca concentrarse y volver al curro: el que me da la pasta y el que me emociona.

Reconozco que es súper emocionante y te da mucha vidilla conocer gente nueva, pero es agotador el tiempo que tienes que emplear y la energía, así que he decidido regalarme momentos mágicos, seguramente muchos menos de lo que me gustaría, pero espero que intensos como para recargar pilas y no dejarme la batería en ellos.

Aflojar, es otra de las cosas que tengo que hacer. Claro que tengo momentos para mí, pero es verdad que a veces me meto en demasiadas cosas e intento desconectar buscando aquello que me da paz con otras personas. Este es un temazo, porque cuando las personas están es genial, pero cuando no, te quedas colgada de ese estado emocional que necesitas y empieza el bucle. Se rompe el bucle cuando tú metes la paz en tu vida de manera consciente, utilizando tus propias herramientas y no poniendo esas expectativas en otra persona. Esto que parece tan fácil no lo es, y a mí me ha costado todo un verano entenderlo.

Septiembre. Siempre me pareció un mes muy romántico, y aunque odio las colecciones esas que anuncian en la tele espero coleccionar momentos maravillosos.

Septiembre, el mes de las colecciones.

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