El miedo

Mañana nos vamos al Opencon.

Hoy me desperté a media noche con sensación de angustia y me costó volver a dormir.

Tengo una sensación extraña, como si este fin de semana se decidiese “todo” en mi vida. Cuando decidimos ir a este encuentro estaba feliz, eufórica, deseosa de aprender, compartir y sobre todo encontrarme con gente como yo. Tenía ansia por sentir la “comunidad”, por escuchar historias y empaparme de una energía vital que hace que este camino tan duro valga la pena.

Hace una semana que le dije a mi pareja que empezásemos a trabajar sobre este encuentro. Hablar de acuerdos, de nuestros miedos, comentar posibles situaciones y alternativas de resolución. Flexibilidad e improvisación, pero con límites claros marcados. Me parecía muy importante para llevar un margen de seguridad y proteger a la pareja.

Creo que no quiso o no pudo, o no le apeteció. Lo único que me dijo el domingo fue: “yo ya me preparé. Voy a pasarlo fatal y a sufrir. Tú te integrarás sin problema y yo me quedaré con mi guitarra en una esquina”. Sentí TERROR, así de claro.

Primero me pareció injusto que proyectase en mí sus inseguridades. Así que lo primero que hice fue marcarle un límite diciendo que hablase de él no de mí, ni de mi actitud, ni de cómo me voy a sentir yo. Y lo hice cabreada, siempre hablo cabreada cuando las cosas me parecen injustas. Segundo, toda la presión me pasó a mí. Sentí como que mi forma de ser y mis habilidades sociales le incomodan, y en el fondo sé que no es así, es un tema de “envidia” y esto siempre me cuesta gestionarlo. Es un sentimiento que yo casi nunca tengo y no empatizo. Le dije, hazte cargo de tus sentimientos y emociones, cabreada otra vez, aquí ya se me había olvidado que soy facilitadora. Al final de la conversación me sentía impotente, impotente del todo, porque lo único que conseguí fue que se quedase callado y yo cabreada, y toda mi ilusión por el Opencon se fue a la mierda y entró el miedo.

Antes de ayer por la mañana le comenté la posibilidad de no ir. Le hablé de mi miedo a que la pareja se vaya a la mierda, cuando mi idea desde un principio era ir a este encuentro para reforzarla todavía más y poder compartir nuestra experiencia. Nadie quiere sentir que es la causa de la desgracia de alguien al que ama, nadie.

Hay un tema de inseguridad, él tiene que trabajar ese tema, es consciente y por eso al hacerle mi propuesta dijo que “necesitaba” ir al Opencon. Ayer me dijo que necesitaba alguien con quien hablar y no sentirse solo. Le entendí porque yo me sentía así antes de encontrar a Hermano Mayor.

Hoy cuando abrí el Facebook había puesto en el grupo del evento sus preocupaciones e inseguridades, sus miedos y necesidades, y tuvo un feedback maravilloso. Así que estoy empezando a relajarme, no mucho la verdad, pero confío, confío en la inteligencia colectiva, en la experiencia de otros, en la generosidad, pero sobre todo en el amor.

Voy a permitirme disfrutar, mente de aprendiz, el aquí y ahora, y seguir el flujo de la naturaleza.

El miedo

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