Blue moon

Ayer por fin me reencontré con “Siete” después de dos meses separadas. Un mar de incertidumbre me sobrevolaba porque la cosa estaba un poco rarita.

Cuando me fui a Madrid a hacer mi formación dejé un post donde contaba mi encuentro con mi amigo facilitador, lo publiqué, me subí al bus y me olvidé del tema.

Dos días después de empezar el curso veo un mensaje de “Siete” en el móvil, lo abro y cuando lo empiezo a leer se abre el abismo delante de mis pies. Estaba cabreada, pero  mucho, acababa de leer mi post y se estaba enterando de mi historia con este chico que a mí se me pasó contar.  Algunas de las personas con las que mantengo un vínculo emocional leen mi blog. Soy transparente en mi relación con tod@s y saben de la existencia unos de otros, pero en este caso le jodió mucho enterarse a través del blog.

No calculé el efecto que podría tener en ella que estaba metida en un barco con una situación súper jodida y sin apenas comunicación conmigo.

Cuando acabé de leerlo me invadió una angustia horrible porque pensé que la había perdido. Empecé un dialogo reconociendo mi torpeza mayúscula y diciéndole lo mucho que la quiero. Lejos de arreglarse creo que fue peor,  “Siete” no quería escuchar, el enfado no le dejaba. Ante tal situación y la frialdad que surgió en los siguientes días me puse a hacer mi duelo.

El tiempo nos ayudó a las dos y poco a poco se fue deshaciendo la madeja. Su primer fin de semana en tierra lo pasó con una chica con la que está intentando tener una relación. Yo me moría de ganas de pasarlo con ella pero entendí que su necesidad era estar con esta persona y probar para ver si pueden crear una relación de futuro.

Sobre esta relación pues ya se verá. La distancia no ayuda y crear una base sólida de confianza está siendo complicado. Supongo que también para nosotras con tanto mar de por medio.

Me subí al coche con miedo a que me mirase y notar su indiferencia, cuando se pone murciana es la leche de fría. Yo tampoco sabía lo que iba a sentir en cuanto la viese. Ya había asimilado que la relación se había quedado en stand by y no quería perderla también como amiga.

Y ahí estaba, mirándome tímidamente pensando seguramente lo mismo que yo. Un abrazo nos volvió a unir y  me volví a sentir como en casa. Noté su calor, su cariño, también su duda pero unas ganas locas de pasar un rato juntas y volver a conectar.

Nos fuimos a cenar y abordé el tema de su relación con esta chica a la primera. Quería saber cómo estaba y como se sentía, darle mi opinión, quiero protegerla y que  no sufra. Se merece ser amada con locura, cuidada y mimada. Yo no puedo cumplir su sueño de pasar mi vida con ella, lo sabe, pero si quiero hacerla feliz los momentos que estamos juntas.

Ya en casita me preparó un gintonic que bautizamos como “Blue moon”, era azul y riquísimo. Cruzamos  las piernas en el sofá y mientras tomábamos el gin empecé a masajearle los pies.

La sentí relajada y confiada, y yo también empecé a sentirme así. La conversación se volvió un poco picante. Comencé a preguntarle sobre el sexo entre lesbianas y la muy chula me dijo que era una amante fantástica, jajajajajja :P, lo cierto es que lo es, pero tenía que vacilarla un rato.

Hablamos del tema “pollas” de como sobrevuela en nuestra relación y ha supuesto un stress para las dos, de manera informal, sin peso y sin carga, riéndonos y quitándole importancia. Le dije que no se comparase con los hombres y que tendríamos que encontrar “nuestro punto”. Y lo encontramos. 🙂

Acaricié y me dejé acariciar, besé y me dejé besar, lamí y me dejé lamer, pero sobre todo me conecté con ella y eso fue genial. Y ese momento que nunca llegaba y que suponía un escollo para nosotras se produjo de una manera intensa como si fuese una liberación de toda una situación. Pude liberar toda mi energía sexual y con ello cerramos un capítulo y sellamos nuestro vínculo.

Duerme como un koala. Me encanta cuando se vuelve mimosa y se muestra así. Así es como quiero ver a “Siete”, relajada y confiada, segura y no cabreada con el mundo aunque tenga derecho a estarlo.

Hemos hablado de planes para el verano y no sabe lo feliz que me hace proyectar un futuro, aunque después las cosas se compliquen, por lo menos hay una intención y eso a mí me vale.

La quiero mucho, mucho más de lo que me imaginaba. Quiero que sea feliz y que encuentre esa persona que la acompañe todos los días si es lo que ella de verdad desea y mientras yo estaré con ella hasta que queramos y no me cabe duda de que siempre seremos amigas.

Bienvenida a puerto “Siete” ,al puerto de mi corazón.

Blue moon

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