La búsqueda

Si ya es difícil para una persona soltera, sin complicaciones, encontrar una persona con la que conectar imaginaos una mujer que tiene pareja.
Así empecé mi búsqueda. Lo primero y más importante, conservar el anonimato, así que internet ofrecía un mundo lleno de posibilidades. Ya había conocido AL PRIMERO en una plataforma llena de hombres heterosexuales deseosos de encontrar pareja, rollos, amigas y demás. De esa experiencia me quedo con lo bueno que fue encontrar a “M”, al cual le dedicaré un post porque con el pasé todas las fases posibles desde la euforia al sufrimiento.
En esta plataforma no me fue muy bien. Si no pones foto tus posibilidades de contactar con hombres se reducen drásticamente, además yo estaba tan eufórica por haber encontrado mi camino que en cuanto empezaba a chatear con algún ser, le plantaba a las decimoquinta frase que tenía una pareja abierta. Hubo de TODO, gente que de repente no volvió a escribir, otros que no entendía muy bien el tema y siempre la pregunta de:¿pero tu marido lo sabe? si coño, por eso es una pareja abierta, sino sería una infidelidad.
En todo el proceso me di cuenta de una cosa, la infidelidad está totalmente aceptada, asumida y yo diría hasta bien vista. Si eres infiel y no te pillan, que lista eres, que bien te lo montas, que vidilla tienes, eh tía. Pues a mí me parece una mierda ser infiel, con todos mis respetos a los infieles. Yo he sido infiel, y una se siente una miserable. Las personas como yo no somos capaces de llevar una infidelidad, simplemente no sabemos mentir, y al final o nos pillan o la cosa se acaba porque las comeduras de tarro son insoportables.
Pero eso me dio una idea. Existe una página para infieles y allá que me fui. Os juro que nunca me reí tanto.
Dio la casualidad que contacté con un maromo que hablando y hablando era un padre del colegio de mis hijas, jijiji y además vecino, lo cual a él le pareció todo ventajas. Yo no tengo que velar por la moral de los demás pero el temita la verdad que se me hacía bola. El tío venga a insistir e insistir y en una de estas le digo:¿tomas café por la zona? os lo juro, mi intención era saber si de casualidad lo conocía de vista. A estas alturas de la película ya había decidido no tener ni el más mínimo contacto con él, pero va y me dice:”¿me estas invitando a un café? Pues lo mejor es que quedemos en mi casa un día mientras la PARIENTA curra”.
Aquí acabó mi búsqueda en esta página.
¿Dónde encontrar gente como yo? ¿Cómo encontrar personas que puedan entender esto o simplemente respetarlo y aun así querer conocerte? si viviese en Madrid o Barcelona, podría ir a las policañas que organizan Golfos con principios o sumarme a un grupo de poliamor, pero donde yo vivo simplemente esto no existe, y si existe estamos en el armario metiditos.
La única manera era seguir contactando por internet con gente y confiar en que apareciese.
Tuve que cambiar mi estrategia lógicamente porque soltarlo así de primeras era un condicionante bastante disuasorio, así que me lo tomé con calma.
y todo llegó.

La búsqueda

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