“Te quiero pero no te amo”.

Supongo que era previsible y aunque no tenía confirmación oral lo sentía en cada poro de mi piel.

Uno de los miedos cuando abres la pareja es perderla, pero hay otro que queda detrás oculto y que no prestamos atención porque “aparentemente” todo está “normal” y todo sigue.

Superar la primera conversación, y todas las siguientes sobre como abrir la pareja y adaptarse a la “nueva” situación, no es el único reto que existe. A la vez que se empiezan a introducir nuevos “ingredientes” hay que tratar de mantener la relación existente o las otras relaciones que mantengas no solo a flote sino con garantías. Esto requiere de un trabajo extra para el cual  no solemos estar preparados, así que lo más frecuente es dejarnos arrastrar por la energía arrolladora de los nuevos descubrimientos y no trabajar en lo ya conocido por la idea de tenerlo ya seguro, o bien morir agotados en el intento de mantener un equilibrio y unos cuidados que exigen  una obra de ingeniería emocional de la leche.

Esto de querer a varias personas a la vez no es nuevo. Yo quiero a mucha gente, y cuando lees Ética promiscua y te pone el ejemplo de que quieres a todos los hijos por igual, entonces se te enciende la bombilla y piensas :”fácil”. Querer si es fácil pero AMAR ya es otro cantar.

Yo me metí esperando amar, y lo sentí, amé a dos personas a la vez. Puede ser que todas mis atenciones no siempre estuviesen igual de equilibradas para las personas o que mis pensamientos fuesen más hacia un lado o hacia al otro, pero estaba siempre pendiente y atenta para que todas las partes sintiesen el amor. También he invertido tiempo en sentir yo el amor hacia esas personas y darme momentos especiales con cada una de ellas. Era súper necesario para mi reconectar con ellas, pero también tomarme tiempos para reconectar conmigo misma.

Nunca sentí que dejaba de amar. He sentido muchas veces que la ilusión de una relación era súper potente pero conseguía equilibrarla con la energía sabia de la relación donde te sientes en casa, donde tienes un lugar.

Hace meses cuando escribí sobre “no sentir nada” me asusté. Estar desconectada de mis emociones es algo que me asusta por todo lo que implica para mí y para mi trabajo, y sobre todo es un síntoma claro de que entro en un estado depresivo marcado por la ausencia de ilusión. Me paré a pensar sobre ello, sobre las causas y la realidad vino como una revelación. Empecé a sentir que mi marido me quería pero no me amaba. Era algo que había estado en la lista de miedos de toda pareja que se abre y que si pasaba ya gestionaríamos.

Pasó y no lo gestionamos. Nunca hubo tiempo para decir esa verdad tan dolorosa para el que tiene que contarlo y yo simplemente empecé a trabajar en soledad en mi nueva realidad. ¿Podía mantener una relaciona afectiva con una persona que me quisiera pero no me amase? La respuesta es SI. ¿Podría renunciar al mundo de jerarquías emocionales para tener un nuevo lugar? La respuesta es SI. Pero me hubiese gustado haber hecho el proceso acompañada por él y no sola como ha sido.

Hace unos días, metidos en la cama, le conté como me sentía últimamente. No es buen momento para mí, han pasado muchas cosas y muy juntas, y es momento de estar triste e introspectiva para volver a encontrar el sentido de muchas cosas. Le conté que me parecía que él no podía amar a dos personas a la vez y que lo llevaba sintiendo tiempo. Respiró y dijo: “cierto”.

Me relató cómo darse cuenta de esa realidad le había supuesto un dolor terrible y un miedo a romper la pareja fuerte, estable e indestructible que se suponía que teníamos que ser. Y eso me sorprendió, porque yo nunca pensé que teníamos que ser eso, creía que íbamos a ir construyendo nuevas realidades a la vez que conocíamos a otras personas, que pasaríamos horas conversando, debatiendo y acordando aquellas cosas que nos harían estar bien, pero nunca pensé que éramos una súper pareja de la leche que no se iba a ver afectada por los acontecimientos. El problema ha sido que no hemos pasado esas horas conversando, ni debatiendo, ni acordando. Hemos dado mucho por supuesto, sobre todo que no necesitaríamos revisiones puntuales ni ITV cada 6 meses.

Yo he hecho mi camino sola, readaptándome y construyendo mi propio discurso teórico y compartiéndolo con aquel que quisiera leerlo. Ahora que ya sabemos los dos el secreto nos encontramos en un stand by, yo agotada de pensar y reinventar, de parchear y de mirar con curiosidad como él se relacionaba y construía su otra pareja. Conversaciones puramente domésticas, preocupaciones económicas, relaciones emergentes y las niñas, se han llevado la poquita energía que teníamos para amarnos y hemos pasado a querernos. Antes de decírselo yo todavía tenía amor, siempre me creí con capacidad de amor infinito. Me ha hablado de darle la vuelta pero no sé si se puede y como. Siento que necesito sentirme amada de manera autentica. Sentirme querida me llega, y me hace la existencia tranquila y no pienso que sea una renuncia a nada.

Ahora que ya sabemos la diferencia entre querer y amar vamos a ver qué efecto tiene en nuestras vidas.

“Te quiero pero no te amo”.

3 comentarios en ““Te quiero pero no te amo”.

  1. Vijit dijo:

    Ay amiga! que bien entiendo algunas de las cosas que cuentas sobre tus sentimientos y emociones… las reconozco, las he vivido. Aunque en mi caso, me han abandonado en más de una ocasión, porque me “amaban”… curioso, ¿no?

    Mi impresión es que la idea del amor romántico y el enamoramiento (sí, ya sabes, esa emoción que impregna nuestro cuerpo de hormonas y nuerotransmisores, y que la ciencia afirma que dura entre 6 meses y 3 años) son los enemigos naturales del poliamor… y que cuando aparecen, quiere imponer sus reglas, a través de quien tenemos a nuestro lado, o está al otro lado… en lugar de llenar de alegría todo nuestro espacio y también el que compartimos…

    Es el precio de la libertad, y quien crea que este es un camino fácil o cómodo, está muy equivocadx, la libertad siempre supone una lucha intensa que en muchas ocasiones, de forma irónica en este caso, en lugar de llevarnos a estar más acompañadxs, nos conduce a veces a la soledad… persigue tu idea, y como canta Luis Paniagua ese epitafio del siglo II a.C. “mientras vivas, brilla”.

    Un abrazo grande…

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  2. eva dijo:

    Qué dificil es a veces…cuando tenemos algo tan estable, algo que damos por sentado, y esto cambia….qué dificil aceptarlo y prepararse para la nueva realidad.
    Por lo menos, como siempre, eres tú la que eres sincera contigo mismo, la que acepta, la que se prepara….en el caso de tu marido debe haber sido dificil de aceptar, de verlo, de darse cuenta y de confrontarlo. Tengo que reconocerte que lo que os ha ocurrido es uno de mis mayores miedos, es que eso es algo que nadie puede controlar, por mucho que cuides la relación…de verdad….siempre aunque esté todo perfecto puede cambiar en un segundo.
    ¿Cómo vais a afrontar esta nueva situación? ¿Habéis hablado, crees que podeis hacer algo para hacer que vuelva a nacer ese enamoramiento de una forma diferente?

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