¿Qué pasaría si todo fuese fácil?

 

Dice mi amiga Marta de Barcelona que estamos en un año energético chungo, este año toca que todo sea difícil para todos y en vez de las habituales piedritas en el camino este año tocan rocas enormes.

Estoy planteándome seriamente no viajar más este año porque cada vez que me voy y vuelvo, me esperan sorpresas. Creía sinceramente que simplificando mi vida las cosas serían mucho más fáciles pero no contaba con los imprevistos.

Me fui 5 días de exploradora mental, un retiro entre montañas para aprender más sobre la salud mental, la eficacia y el cuidado, el cambio climático, las adicciones, el trabajo interior, vamos un montón de temas interesantes.

El primer día ya tenía un desafío interesante, me reencontraba con una persona con la que tenía que solucionar temas y estábamos en el sitio adecuado rodeados de 40 terapeutas capaces de solucionar  el problema más agudo. Bien, no fue posible. No es que hablemos idiomas diferentes es que estamos en realidades diferentes. Una realidad quiere entender y la otra no. Fin del primer desafío, mi aprendizaje llegaba caído del cielo: ”sigue tu camino, no gastes más energía en este asunto”.

Transcurrieron mis días entre emociones, sensaciones, mucho trabajo y algún que otro virus de garganta. Sueños mezclados con fiebres nocturnas donde se intentaban aclarar los orígenes de la vida, ¿Quién fue primero, el huevo o la gallina? Todavía sin resolver, por supuesto.

Me subí al avión para quedarme frita en segundos para darle una tregua a mi cerebro y volví a casa.

Actualmente no tengo ninguna relación afectiva, sexoafectiva o lo que sea aparte de mi marido. Las cosas en su otra relación van bien o por lo menos están estables y hemos conseguido cierta calma en el mundo del poliamor. No vivo con amargura no tener ninguna historia que contar apasionante porque el desgaste ha sido tan grande en estas últimas fechas que no estoy para montañas rusas. Me gustaría tener un cómplice, sí, me encantaría, pero por alguna razón del tao o lo que sea este no es buen momento para mí.

Como el destino, o la casualidad, o el I Ching ,o lo que sea, es caprichoso, ha querido que toda mi energía se vuelque en mi vida familiar. Una de mis hijas está ingresada en el hospital para hacerle pruebas e ir descartando. Suena mal si, y ojalá todo quede en una broma pesada y sea una aventura más para contar de cómo le pusieron otro súper poder más.

Mientras todo esto sucede tengo que prepararme emocionalmente para mi primer taller este fin de semana, uno en el que he puesto energía y mucha ilusión, porque trabajar con las emociones me apasiona, pero veo que la roca se va haciendo más grande a medida que coge velocidad cuesta abajo y no sé cómo pararla.

Sé que no hay nada de original en lo que cuento, que tod@s tenemos dificultades diarias con la salud, con la economía, con el amor, pero me gustaría pedir un día, un solo día en que todo fuese fácil.

¿Qué pasaría si todo fuese fácil?

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