El duelo

“Estamos aquí porque, finalmente, no podemos escapar de nosotros mismos. Mientras que el hombre no se encuentre en los ojos y corazones de sus prójimos, estará huyendo. Mientras que no esté dispuesto a compartir lo más íntimo con su prójimo, no existirá acogida para él. Mientras tema ser descubierto, no podrá reconocerse a sí mismo y estará sólo.

¿Dónde podemos encontrar tal espejo, sino en el prójimo? Aquí en la comunidad uno puede descubrir quién es y dejar de verse como gigante de sus sueños o enano de sus miedos, y verse como humano que – siendo parte del todo – aporta al bien de todo. En tal base podemos echar raíces; ya no solos – como en la muerte – sino vivos como humanos entre humanos. “

Richard Beauvais (1964)

Hoy comienzo mi duelo. Ayer lloré y lloré hasta el infinito. Me movía entre estados de realidad y sueño, preguntándome ¿Qué ha pasado? ¿Yo he ayudado a esto?¿me despertaré?

Me metí en la bañera a llorar y gritar hacia adentro, a sentir el dolor de la pérdida más angustiosa de sentirse amada y no ser posible. No hace mucho me daba mucha vergüenza llorar, y tragaba y tragaba saliva y no parpadeaba para no hacerlo. Ahora he aprendido que es la única manera de dejar ir las emociones, de ir suavizando el dolor y descargando la presión. De que tus iguales te miren y te vean de verdad, y como dice la frase no temer a ser descubierta, quiero reconocerme en los ojos de los que me quieren y no sentirme sola.

Mis pequeñas ardillas me miraban sorprendidas pero respetando y sin sentirse incómodas, de vez en cuando se acercaban a darme un abrazo o escalaban por mis piernas para quedarse quietas. Cuando me metí en cama la mayor vino y me preguntó porque estaba triste. Le conté que sentía que había perdido a mi amigo especial y no entendió muy bien el porqué. Le expliqué que a veces las personas no se sienten cómodas compartiendo a sus seres especiales con otros y tampoco lo entendió. Ella entiende la vida en términos de si esto te hace feliz a mi también. Cuando le dije que mi Dibujante tenía novia me dijo: ¿si? Normal es súper majo, es un vacilón, es normal que alguien le quiera (creo que ella también se había enamorado un poco de su encanto), y me compartió que a ella y a su mejor amiga les gustaba el mismo chico y que eso estaba bien para ella. ¿Puedes solucionarlo mamá? Y le dije que no, entonces me pidió que cerrase los ojos y pensase en todos los momentos bonitos que había pasado con mi Dibujante, en todas las palabras, en todas las imágenes y empecé a sentir tanto amor…y me encantó poder mostrárselo a ella porque las lágrimas son de tristeza por haber amado y eso es un aprendizaje bueno para mi y para ella.

Me quedan varias fases para ir pasando el duelo.

El duelo

Ayer pasé por la noche por el “no es posible, que ha pasado”. Ahora estoy en la angustia e intentando recolocarme. Le he escrito esta mañana para saber que tengo que hacer ahora, y tomar distancia es la única manera. El tiempo nos mostrará si podemos conservar la amistad mágica que creamos.

Tengo un montón de trampas en mi ordenador que seguramente utilizaré en los próximos días para fustigarme. Audios donde disertábamos y debatíamos, donde hablábamos de nuestros sentimientos, donde compartíamos el significado de cada caricia y cada beso. Fotos, de sus manos y sus horrorosos pies. Ahora estoy en fase patética y cursi pero también es una fase, y pasará, siempre se pasa.

Voy a seguir la grafiquita esta, darme espacio, escribirlo aquí, esta es mi forma de darme escucha activa. Ya he empezado a recibir el cariño de los que me aman y me aprecian, que se preocupan y que han pasado por esto infinidad de veces. “Esto es así” no me reconforta nada ¿Por qué es así? Yo estoy en otro paradigma para poder intentarlo. Solo tengo un miedo, un miedo atroz. Me abrí, me mostré, me dejé conocer, y amé, y ahora me siento desconfiada, siento que no voy a poder y ha vuelto la coraza, siento que me voy cerrando poco a poco para protegerme de la realidad. Dejaré el radar puesto y funcionando para seguir sintiendo emociones y poder trabajar con ellas, pero lo bloquearé para mí, espero que sea temporal y que la vida me vuelva a traer sorpresas como trajo a mi Dibujante.

El duelo

2 comentarios en “El duelo

  1. eva dijo:

    Seguramente, ya lo conozcas, pero quiero compartir contigo una historia:
    Una antigua leyenda cuenta que un famoso rey decidió reunir a sus principales sabios y eruditos en un conclave para solicitarles un favor.

    “Acabo de traer un gran anillo de mi última conquista” dijo el monarca; “es muy valioso y además me da la posibilidad que puedo guardar algo más valioso aun, en su interior. Necesito que ustedes, al final del día, me den una frase que sea lo más sabio que ningún mortal haya escuchado jamás. Quiero que arriben a una conclusión de sabiduría y luego lo escriban en un papel diminuto. Luego, yo guardare esa frase en mi anillo. Y si algún día, el infortunio permitiera que me encuentre en medio de una crisis muy profunda, abriré mi anillo y estoy seguro que esa frase me ayudara en el peor momento de mi vida”.

    Así que los sabios pasaron el resto del día debatiendo cual sería esa frase que resumiría toda la sabiduría que ningún humano había oído jamás.

    Cuando cayó la noche, uno de los eruditos del reino, en representación de todos los demás, se acerco al rey con una frase escrita en un pequeño papel.
    “Aquí esta, su Majestad. Solo tiene que guardarlo en su anillo y leerlo en caso que una gran crisis golpee su vida y su reino”.

    El monarca guardo el papel en su anillo y se olvido del tema.

    A los pocos años, el reino era saqueado por los enemigos y el palacio reducido a escombros. El rey logro escapar entre las sombras y se oculto entre unas rocas, en las afueras de su devastada corte. Allí, observando un precipicio, considero la posibilidad de quitarse la vida arrojándose al vacío, antes de caer en manos enemigas. Fue cuando recordó que aún conservaba el anillo, decidió abrirlo, desenrosco el diminuto papel y leyó, “Esto también pasara”. El rey sonrió en silencio, y cobro ánimo para ocultarse en una cueva, en medio de la oscuridad, hasta que ya no corriera peligro.

    La leyenda dice que veinte años después, el rey había recuperado todo su esplendor, a fuerza de nuevas batallas y conquistas. El trago amargo había quedado atrás, y ahora regresaba triunfante de la guerra, en medio de vítores y palmas de una multitud que no dejaba de ovacionarlo. Uno de los antiguos sabios que caminaba al lado del carruaje real, ya anciano, le susurro al rey, “Su majestad, creo que hoy también debería volver a mirar el interior de su anillo”.

    “¿Ahora?”

    “Para que habría de hacerlo? No estoy en medio de una crisis, sino todo lo contrario”, replico el rey.

    “Es que esa frase no solo fue escrita para los momentos difíciles, sino también para cuando crea que todo lo bueno pareciera que ha de perdurar por la eternidad”.

    El rey, en medio de los aplausos, abrió el anillo y volvió a leer, “Esto también pasara”, y descubrió en ese mismo instante, que sentía la misma paz que tuvo cuando estaba a punto de quitarse la vida. El mismo sosiego, la misma mesura lo invadió por completo. Aquel día descubrió que la frase que los sabios le habían entregado era para leerla en las derrotas y por sobre todo, en los tiempos de victoria.

    Espero que te guste, a mí siempre me consuela, o en su defecto, me hace vivir el momento.
    Date tu tiempo, siéntelo todo, es la única manera. Me encanta todo lo que estás enseñando a tus hijos…son maravillosas lecciones.
    Eva.

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