Cabreo con los hombres

Acabo de volver de Alemania. Me pasé 15 días viviendo una experiencia intensa. Después de visitar 5 días Berlín me fui a una comunidad durante 10 días. El motivo no era otro que conocer la cuna de FORUM , una técnica de gestión emocional, pasar una semana practicando y aprendiendo  y viviendo en comunidad.

No llevaba expectativas. Me subí al avión con tres amigas que también se embarcaban en esta aventura, sin saber nada sobre Berlín más allá de lo típico. El primer viaje de mi vida que hago sin planificar nada y salió fenomenal. Me dejé llevar, esa fue la tónica general y desde luego el universo me colmó de sorpresas.

Ayer me desperté en Berlín, y por la noche mi intención era compartir toda mi experiencia en un post desde casa tranquila y descansada. Hay mucho que contar con respecto al tema del amor libre y más adelante lo contaré. Hoy no quiero.

Estuve desconectada durante 15 días de mis amores, no del todo, pero sí muy limitado. Todas las mañanas me cruzaba con un par de ardillas saliendo de mi tienda, pero cobertura poca y wifi inexistente. Así que lo que al principio me parecía insoportable se fue convirtiendo en un lujo, el poder estar desconectada disfrutando de mi misma y de mi experiencia allí. Los silencios, que otras veces los viví con tanta angustia, ahora los empezaba a vivir como una oportunidad.

Las mañanas las pasábamos trabajando y las tardes nos reuníamos en grupo los españoles para hablar de nuestras cosillas, de cómo nos estábamos sintiendo, de cosas de nuestras vidas, en un espacio que se fue creando de confianza y seguridad, esa es la magia del FORUM. Nos juntamos allí 12 personitas, 3 hombres y el resto mujeres. Yo estaba deseosa de escuchar historias y de compartir mis miedos para recibir feedback, y poder así entender los puntos ciegos que muchas veces tengo con un montón de cosas.

Entre las mujeres surgió una conexión brutal, mágica, que yo no había sentido hasta ahora y que ahora mirando hacia atrás tiene todo el sentido del mundo.

Hacia mitad de semana un hombre compartió en el centro como era vivir compitiendo entre hombres. Siempre con esa carga de ser el mejor, de mostrar la mejor cara, de ganar, de quedar por encima de otros, de triunfar, la envidia del éxito de sus semejantes, los celos profesionales. Lo que en otro momento me haría sentir empatía hacia esta situación de presión o sufrimiento , y reconocer la valentía de sacar ese tema al centro, me resultó una mierda. No fui la única, otras mujeres también se sintieron incómodas,  y no por verlo sino porque la persona pretendía hacer de un tema “de los hombres” algo de todos. Y claro que hay competencia entre mujeres, y celos, envidias y putadas, pero la manera en que lo dijo me hizo sentir que no quería estar en ese problema y que quería quedarme en el bando de las mujeres. Y en vez de conectar con él y sentir que se mostraba vulnerable abriendo tremendo tema, empecé a odiarle, lo cual es una putada porque es mi amigo.

Seguramente lo que me pasa es que no quiero abrir ese melón y me sale el: ”es vuestro puto problema, empezar a trabajar sobre ello, nosotras ya estamos luchando mucho y no vengas además a pedir reconocimiento ni mi ayuda.” Siempre he sentido que necesitábamos a los hombres como aliados, y yo tengo la suerte de tener a los mejores a mi lado, pero allí empecé a sentir repulsión hacia los hombres. Me sentía más cómoda con las mujeres, más cómplice, más escuchada, más respetada, juntas creamos como una hermandad y salió de manera espontánea. Vivir eso fue un auténtico regalo.

La semana transcurrió con ese fantasma de que los hombres y sus temas se habían apoderado de todos los espacios donde compartir, y nosotras no fuimos capaces de tomar al asalto ese espacio, por lo menos no allí, si, alrededor de una botella de vino tinto sentadas descalzas en un sofá compartiendo temas de sexualidad, amor, miedos, inseguridades, incertidumbres, confesiones y mucho, muchísimo humor. No luchamos , simplemente nos apartamos para crear nuestro propio espacio sin ellos y tener ese momento mágico para nosotras al final del día.

Al terminar una semana mi grupo se fue y yo me quedé sola entre 120 alemanes y extranjeros de distintas nacionalidades. Única española, y además ayudando a facilitar a mi profesora un nuevo grupo donde solo podía comunicarme en inglés (que no es la leche que digamos). No me dio tiempo casi a despedirme de mis amigos cuando ya estaba recibiendo a otros. Al día siguiente no paraba de llorar por todas las esquinas y los alemanes no saben muy bien qué hacer con las personas que sienten tristeza y lo viven sin esconderlo, o yo por lo menos no me encontré a ninguno. Curiosamente mis aliados fueron hombres, un americano que escuchó todo mi mantra de “como voy a sobrevivir a esta semana sola”, y un ingles que me dijo “estoy aquí si necesitas algo”.

La semana anterior no quería saber nada de los hombres, no los necesitaba, no quería escucharles, ni tocarles, mi comunicación con mis relaciones  en España se vio disminuida porque no sentía necesidad de hablar con ellos.

Poco a poco empecé a reconciliarme con el mundo de los hombres porque estos aliados no competían, y sobre todo no me decían como tenía que sentirme como mujer. Escuchaban con curiosidad a una persona de otra cultura y no sentí que me tratasen diferente, no me sentí juzgada sino más bien apoyada en todo momento.

Ayer cuando llegué y volví a mi vida normal tenía muchas ganas de conectar con los hombres de mi vida, tenía ganas de compartir todas mis experiencias y mis aprendizajes, de ser transparente con mis emociones y no me fue bien, y me di cuenta de que estoy cabreada con los hombres.

Me pasa una cosa y no soy capaz de salir de este bucle de mierda. He conseguido llegar a ser totalmente libre en cuanto a mis relaciones sexuales. Tengo unos acuerdos con mis dos parejas para protegernos todos y tener unas relaciones sanas y saludables. Acuerdos que yo suponía claros y que no haría falta aclarar salvo que quisiéramos cambiarlos.

Ayer compartí con mis parejas que había tenido encuentros eróticos con un chico de la comunidad, no quería que se enterasen por mi blog, quería hablarlo con ellos y que tuviesen toda la información de primera mano , contestar a todas sus preguntas y cuidar sus sentimientos. No me importa aclarar lo que sea  pero hay una pregunta que hace que salga toda la rabia de mi interior y me conecta de forma brutal con la frustración, me cabrea, me cabrea mucho.  Una de mis parejas me preguntó si me había protegido. Mientras decía el CLARO, y pensaba que era la cosa más obvia del mundo , una energía interior de odio empezaba a emerger y unas ganas locas de gritar: NO SOY UNA DESCEREBRADA, NI UNA IRRESPONSABLE, NI PROMISCUA.

A la vez pensaba ¿Por qué cojones te tengo que dar explicaciones si ya estaba claro y tenemos un acuerdo, es que no te fías? Y eso me engancha, me engancha mucho, porque cuando esta conversación se produce con alguien que no te conoce me parece la cosa más normal del mundo, incluso yo promuevo este tipo de conversaciones para tener seguridad si vas a tener un encuentro esporádico, no me siento juzgada, ni cuestionada. Pero cuando te lo pregunta alguien que te ama y te conoce, que sabe que vas a respetar todo lo que te pida me parece una mierda. Y me cabreo, porque a la vez surgen todas las mierdas que hago por amor, como contestar una pregunta que me incomoda y justificarme, como censurar mi blog para no perjudicar mi relación y proteger a todo el mundo, y me siento mal, me siento como una autentica zorra, porque quiero ser una mujer liberada y disfrutar de mi sexualidad, y si, hacer lo que me da la gana pero con responsabilidad,  y no tener que dar explicaciones de porque me apetece tener placer.

Lo compartí con mi otra pareja y me dijo: “si  no hay maldad en la pregunta, eso es algo tuyo”. Y si, es mío, y si me lo trabajaré, pero os odio. Os he odiado a los dos por no querer escuchar y entender como me sentía, como me sentía juzgada como mujer liberada y activa sexualmente. Mi alemán me miró a los ojos y compartimos un momento de complicidad entre dos adultos que quieren darse placer, respetándose y cuidándose, protegiéndose y hablando para sentirse cómodos cada uno en lo que podía hacer o no hacer, ahí me sentí libre y pude experimentar esa libertad plena de no tener que complacer y enamorar, de poder decir un no libremente y aceptarlo también, y simplemente compartir un lenguaje común, el  del placer.

Sin saberlo mi Carpintero me ayudó a mostrarme otra cara que no conocía de mí, la mujer empoderada que no necesita vínculos emocionales para follar, que se siente cómoda con su cuerpo y su sexualidad y no necesita la aprobación de nadie.

Este es mi bucle de mierda y siento toneladas de amor por mis parejas pero hoy les he odiado, creo que detrás hay un miedo a una mujer poderosa y libre, aunque quede muy chulo decirlo.

Ahora estoy intentando salir del cabreo, ya he dado pasitos hoy pero de vez en cuando a lo largo de la mañana me venían retazos de “no os necesito”.

Y he decidido algo, se acabó la censura de mis emociones, y asumo las consecuencias.

Cabreo con los hombres

4 comentarios en “Cabreo con los hombres

  1. Maria dijo:

    Mujer libre: mujer poderosa. He leido el blog de tirón. Ufff… pones palabras a pensamientos y emociones. Me has acompañado, sin saberlo, en un camino que se me ha puesto cuesta arriba. Estoy en el lugar de tu dibujante pero sin una decisión clara. Renunciar a otra manera de vivir, sentir, mirar… La posible (y real) perdida de tu compañero de vida. O pasarse al lado oscuro. Difícil.

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