Deseo y placer.

Hace unos días estaba estudiando y me encontré de bruces con esta frase:

“Si con todo lo que tienes no eres feliz,

 con todo lo que te falta tampoco lo serás”

Erich Fromm (psicoanalista)

Estaba investigando sobre la felicidad y como definirla. La mayoría de la gente recurre al antónimo para explicar la felicidad porque nos parece más fácil definir cuando somos infelices.

Creo que también hay un rollo cultural judeocristiano de que si somos tremendamente felices y lo vamos diciendo por ahí nos caerá un rayo divino para equilibrar o algo así. Tiene que ver con la culpa, el castigo y el sufrimiento, algo tan nuestro. Hay culturas que ni siquiera tienen una palabra para definir la culpa. Bueno que me lio y no voy a lo que quiero contar.

Seguí avanzando en mi investigación y me encontré con la diferencia entre le deseo y el placer. Ambos son estados mentales, el DESEO es un estado de agitación y tensión, en el que la mente se entrega a elaborar fantasías que generan placer en forma de anticipación, va ligado a una sensación de urgencia mezclada con esperanza y miedo al fracaso. Suena emocionante pero si es demasiado intenso se convierte en agobiante.

El otro estado mental, el PLACER, es más sosegado y amable. Nos muestra una sensación de deleite de los sentidos y genera disfrute y relajación. En este estado la atención está orientada hacia el presente y hay una sensación de satisfacción real más potente que en el deseo. Suele ir asociado al amor.

Podríamos decir que el deseo se ocupa de lo que no se posee, mientras el placer se ocupa de lo que si se posee. Nos podemos mover entre uno y otro estado y usamos la seducción para movernos de un lado al otro.

Cuando leí sobre esto entendí muchas cosas. Yo he vivido siempre la ENR desde el deseo nunca desde el placer. Lo definía como sentir ANSIA y cuando era intenso se hacía insoportable. Es en el cortejo donde el deseo es el protagonista de todas mis acciones con un objetivo concreto. Si la otra persona está en el mismo estado con el contacto físico empezaría la experiencia del placer y aquí es cuando empezamos a liberar oxitocina a punta pala.

Cuando la otra persona está en el placer no vive ese ansia, el placer-amor intenta disfrutar de cada caricia, de cada beso y cada momento, son momentos de ternura. El deseo se convierte en pasión e  intenta ir cada vez más lejos. Es el baile entre estos dos estados mentales lo que  marca el transcurso de una relación.

Hace meses viví una experiencia así, yo en deseo y la otra persona el placer. Me costaba mucho dominar mi deseo porque no era capaz de volcarlo en la relación y parecía que nunca llegaba el momento de pasar al placer, y se convirtió en un calvario para mí. Meterle razón al deseo es como una misión imposible y en esta ocasión se desvaneció junto con la relación.

Sí que con el tiempo he conseguido tener sensación de placer y disfrutar los momentos con esta persona pero la relación es totalmente distinta. Queda un vínculo de amistad y cariño muy hermoso pero de amor no queda nada.

Hace poco me volví a encontrar con las mismas sensaciones y otro escenario. En esta ocasión si fui consciente de mi deseo. Y estaba dispuesto a vivirlo a tope. Estar en ese estado me proporciona mucha vitalidad, creatividad, me encuentro más sexy y mis fantasías sexuales se disparan, y eso me encanta. No contaba con que no podría llegar a la fusión. La distancia, distintas realidades, momentos vitales diferentes hicieron que no fuese momento de desplegar todo el deseo y eso me agobió. Mucho, muchísimo.

En esta ocasión me lo gestioné sola y no me quedó otra solución que probar otro camino. El camino de notar la sensación de deseo y explorar la capacidad de contemplarlo  sin tener que intentar satisfacerlo. Me pareció una mierda, para que negarlo, sobre todo cuando es impuesto. Soy tremendamente rebelde, y en estas ocasiones que estoy a flor de piel más todavía. Llegué incluso a pensar, si no puedo experimentarlo, no lo quiero.

Justo en ese momento di con mi investigación y pude entender que generaba la prisa, un estado  mental, pero un estado alterado, y que no era momento para tomar decisiones.

¿Puedo pasar del estado de deseo al de placer? A priori parece la solución más favorable. El ritmo baja, es más estable, y se vive el presente. Todas las experiencias se viven como si fuesen especiales sin presión.  Es curioso porque me doy cuenta de que a menudo vivo el estado de placer y lo disfruto pero cuando no estoy enamorada.

Vivo muchas de mis relaciones desde ahí, desde el disfrute de encontrar un día en la agenda y vivirlo como si fuese un día mágico. A menudo las despedidas son con un “nos llamamos y vamos viendo”, y eso nunca me costó, siempre me pareció muy lógico.

Creo que para mí el amor va ligado a ese momento de locura transitoria. Siempre lo viví desde ahí, para que  después se fuese desvaneciendo con el tiempo y se convirtiese en placer-amor. No sé hacerlo de otra forma, o no sabía. Ahora estoy en una situación que me obliga a aprender y experimentar otra manera si quiero vivir una relación.

¿lo conseguiré?

Deseo y placer.

Un comentario en “Deseo y placer.

  1. camilo dijo:

    Interesante articulo, El deseo es algo muy inherente a la mente y a la persona con quien se interactué, quiero compartir algo que que me sucede hace algunas semanas; Resulta que llevo con mi esposa 11 años de relación y siempre hemos tenido muy buena comunicación y empatia sexual a tal punto que hemos experiemtado fantasías de distinto tipo, llegando a ser swingers, mi esposa es bisexual y también constantemente hacemos tríos con diferentes amigas.
    Y pues lo que sucede es que estoy obsesionado sexualmente con la mejor amiga de mi esposa la cual es ajena a estas practicas y nunca ha interactuado con nosotros juntos ya que a ella no le gustan las mujeres y mi esposa la ve como a una hermana.
    La atracción sexual con ella ya lleva varios años la primera vez que tuvimos sexo siempre a escondidas de mi esposa fue hace tres años y de ahí en adelante hemos estado unas 6 veces, la verdad es muy eventual el sexo con ella pero es muy intenso y bastante excitante.
    Lo que pasa es que desde algunas semanas no puedo sacármela de la cabeza y cada vez que tengo sexo no puedo dejar de pensar en ella e imaginar que es ella con quien estoy teniendo relaciones.
    cada vez que tengo sexo con mi esposa me la inmagino a ella, hace 15 dias estuvimos con una pareja de intercambio y me paso lo mismo cuando estaba penetrando a la otra chica me la imagine a ella, y pues lo mas reciente es que ya estando consiente de lo que me pasa me fui y estuve con una prostituta para ver si me podía concentrar en alguien distinto y pues fue peor inconscientemente seleccione a una chica con muy parecida físicamente a la chica dueña de mi obsesión.
    Esto se convirtio para mi en algo complicado ya que con mi esposa siempre hemos tenido muy buena comunicación y sinceridad en todo lo que refiere al sexo y ella me deja acostarme con la chica que seleccionemos para ambos. pero en este caso no le puedo comentar el asunto por ende se me forma un nudo en la garganta tenaz…
    Lo único que creo que me puede sacar la obsesión es volver a tener sexo con ella.

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