Por la puerta grande

Desde luego este fin de semana ha sido cuando menos curioso en cuanto a avanzar en nuestra nueva forma de vida.

El domingo había planificado una salida con Siete porque hacía dos semanas que no nos veíamos. Como este fin de semana estaba sola lo organizamos para pasar el día con las peques y aprovechar el buen tiempo.

Ya les había dicho a las niñas que íbamos a pasar el día con Siete, comer por ahí y correr por la playa. En cuanto llegamos a su casa desde un principio nuestro comportamiento fue cariñoso. Lo cierto es que no había hablado antes con Siete de cómo comportarnos delante de mis hijas así que lo abordé de la manera más natural posible y vigilando que ellas no se sintiesen incómodas.

La comida les valió a mis hijas para estudiar profundamente a Siete, como hablaba, como nos relacionábamos e incluso lo que comía, y eso que no era la primera vez que la veían jajajaja. No abrieron la boca en toda la comida, vale que son tímidas pero ya rozaba la mala educación.

Nos fuimos a un pueblecito costero precioso que además tiene un parque con una tirolina. No sé quién es más niña, si Siete o las mías. Se pusieron las cuatro a tirarse por la tirolina como locas y aquí se las ganó. Creo que en sus mentes se convirtió en una adulta divertida y dejaron de verla como un rollo. Incluso me convenció a mí para que probase y conectar con mi lado de niña, jajajajaja.

Transcurrió la tarde de lo más divertido, ellas libres para ir y venir y hacer y deshacer, corriendo por la playa recogiendo cantidades astronómicas de conchas. Nosotras al sol con café, helado y mimos cariñosos. Y eso fue lo que vieron mis hijas, cariño y afecto, no hizo falta esconderse para besarse y cogerse de la mano. En un momento Siete me preguntó si las niñas no se molestarían por nuestro contacto le dije que era una conversación que me apetecía abordar y que lo haría con normalidad y procurando darles seguridad y confianza.

En casa me preparé para un batallón de preguntas. La mayor me preguntó que donde estaba el padre de la hija de Siete. Esta no me la esperaba. Ya me veis explicando lo que es una fecundación invitro, pero sobre todo porque Siete no necesitaba un “papá” porque le gustan las mujeres. La cara de mi hija era un poema, y no porque le gusten las mujeres. Lo de hacer un bebé en un tubo de ensayo no lo sabía y creo que además de la sorpresa se estará preguntando porque la gente hace eso.

Mientras hablaba con ellas escuché que las gemelas decían: ¿quién te parece más loca mamá o Siete? Pena que no escuché lo de antes. Cuando me asomé les pregunté inocentemente y me contestaron un poco avergonzadas. Creo que “locas” se refería precisamente a las muestras de cariño pero no conseguí que me hablasen de eso. Si me dijeron, que Siete les caía bien y las vi tranquilas y felices.

Les he dejado una puerta abierta a que me pregunten lo que quieran, cuando ellas quieran y lo necesiten, pero vi que lo vivían de forma muy natural. Me flipan mis hijas. Veremos como va.

Al mismo tiempo mi marido estaba cuidando de su madre en otra ciudad y había quedado en verse con su otra pareja. Yo creía que se iban a ver por la noche y  dormir juntos pero la invitó a casa de mi suegra a comer y la presentó como una amiga. Jajajajajaja, mi suegra menos mal que tiene memoria selectiva. Mi marido tuvo además la mala suerte que aquello empezó a parecerse  el camarote de los hermanos Marx, apareció su hermano con las sobrinas, llamaron sus hermanas, y cualquier intento de ser un encuentro discreto se quedó en eso, en intento, jajajajajajaja.

Fue improvisado pero creo que no fue mal. Supongo que mis cuñadas se habrán cruzado millones de llamadas haciendo hipótesis mientras levantaban una ceja. Ya hubo cachondeo con “vaya que amiga tan maja, no?”.

La familia de mi marido no sabe nada y creo que la conversación debería llegar en algún momento para evitar que especulen y se preocupen. Ellos no van a preguntar nada porque son la mar de discretos pero empezaran a mirarnos con lupa para ver si hay fisuras, y seguramente se preocuparan por mis hijas. No me gustaría además que pensasen que mi marido “me la está pegando” cuando tiene una explicación sencilla. Bueno, vale, sencilla sencilla no, y seguramente pondrán la misma cara que mi hermano, pero por lo menos estarán informados, y les daremos la posibilidad de que pregunten todo lo que quieran.

Otra cosa que veremos cómo va. Desde luego hemos salido por la puerta grande los dos este fin de semana, y un poco improvisado la verdad. Creo que si nosotros conseguimos vivirlo con normalidad y transmitirlo, y no aspiramos a que la gente lo entienda y lo comparta , tan solo que lo respete y no se sienta amenazada, lo consideraré un éxito.

Por la puerta grande

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