Mi dibujante de almas.

Acabo de poner la “Meditación de Thais “de Massenet para empezar a escribir. Necesito la calma para escribir todo lo que bulle en esta cabecita y este cuerpo.

Mi semana de inmersión total en las emociones me trajo un regalo inesperado. Iba a aprender, a crear comunidad, a conocer un poco más ese lado de las emociones cuando estás abierta y expuesta a un grupo sin temer a nada.

Dejé escrito que me iba para avisar de que estaría parado el blog. Cuando llegué allí en un descanso miré mi correo y tenía un mensaje de “Entidad oscura”. Él vive en Madrid y decía que quería conocerme. Llevo tiempo conociendo a gente que me escribe y a la gente de la comunidad poliamor Galicia, y porqué no aprovechar que estaba allí. Tengo que reconocer que tocó mi lado vanidoso y pensé que ser “Saltando” tiene estas cosillas, al final es como un personaje.

Quedamos el viernes. Ese día por la noche íbamos a hacer una charla informal sobre el amor y la sexualidad. Era un entorno bastante afín al poliamor. Ellos no se identifican con el término pero llevan toda la vida viviendo el amor libre. Le comenté a mis profesores y compañeros que mi amigo me visitaría y me invitaron a que se integrase en el grupo.

Se perdió, y tras una par de llamadas consiguió encontrarme. La noche era oscura y en el campo ni siquiera la luna iluminaba los pasos. A lo lejos conseguí ver una pantalla de móvil y fui hacia allí. No le vi, pero le sentí. Y la primera emoción que me llegó fue la ternura. Un seguidor había venido a conocer al personaje de “Saltando”, no sabía sus intenciones pero me dispuse a hacer mi papel de la mejor manera posible.

Estaba nervioso, supongo que por conocerme pero también por integrarse en un grupo de locos emocionales. Cuando entramos en la sala, todos nos miraron, y rápidamente me dispuse a buscar un sitio tranquilo para que él estuviese cómodo. En cuanto me senté salió la madre protectora, la anfitriona, la terapeuta, la consultora. Me sentía segura y cómoda en ese lugar y supuse que era lo que esperaba de mí.

Después de hablar un rato entre nosotros, nos incorporamos a la charla. Yo estaba pendiente de él todo el rato, quería que se sintiese cómodo y confiado. De vez en cuando miraba de lado y tocaba su rodilla para preguntarle si estaba bien, si quería que nos fuésemos. Allí estuvimos hasta que se acabó la charla, hablamos un rato más solos y me dijo que se tenía que ir.

Le acompañé al coche y no le pregunté que le había parecido todo. Me quedé tranquila con la sensación del deber cumplido. No tenía ninguna expectativa sobre este encuentro y lo viví de una manera muy natural. Cuando nos despedimos temblaba, hacía mucho frio y volvió a salir la madre protectora. Un abrazo caluroso y un par de besos cariñosos fue la única herramienta que  se me ocurrió para darle calor, y se fue.

En cuanto llegué a mi habitación mis compañeros me preguntaron que tal y mi respuesta fue que me había parecido súper majo, que me sentía afortunada de poder conocer a la gente que me sigue en el blog, y que esperaba haberle ayudado con mis respuestas.

Pasaron dos días y yo seguí con mi inmersión total. El domingo se terminó el curso, cerramos la formación pero todo mi corazón quedó al descubierto, expuesto y latiendo.

Llegué a Madrid, y mi amiga y yo improvisamos un alojamiento de última hora en la casa de la tía de un compañero del curso. Intercambié un par de mensajes con  él, pasé mi tarde y cuando me metí en la cama  vi en mi móvil que estaba apenas a 400m de distancia. Pensé: estoy en Madrid que es enorme y estoy al lado de él, y me pareció muy curioso.

A la mañana siguiente, el lunes, recogimos nuestras cosas y a otra casa. Estábamos en el centro de Madrid esperando a entrar en el piso donde iba a dormir y nos paramos a desayunar. “Entidad oscura” me había mandado un mensaje diciéndome que se había pasado todo el domingo escribiendo sobre nuestro encuentro y me mandó el enlace de su blog.

Estas fueron las palabras que dieron un giro a mi vida.

http://entidadoscura.blogspot.com.es/2016/03/la-esfinge.html

Empecé a leerle el blog a mi amiga por curiosidad para saber cómo había sido el encuentro para “Entidad” con el mundo perroflautico y de repente encontré a la” Esfinge”. Hablaba de ella como un personaje intrigante y con mucha presencia. Era yo.

Cuando leí sus palabras empecé a llorar. Un mundo de emociones empezaron a aparecer. Reconocí al personaje de la” Esfinge” como  la activista que hay en mí. Reconocí al grupo tal como lo describe y me sorprendieron y conmovieron profundamente sus sentimientos.

Tenía que volver a verle, quería volver a ser la” Esfinge” por un momento, y mírarme en esos ojos. Otra casualidad, estaba trabajando a diez minutos de donde estaba yo y quedamos para vernos por la noche.

Allí estaba, apoyado en la boca de metro con sus cascos y su mochila. Un chico normal, pero que se había convertido para mí en un pozo de curiosidad. Y cuando mi curiosidad se despierta no hay quien la pare.

Creo que me duró el control de la situación una hora, lo que tardé en ponerle al día de mis aventuras en el curso y el estado actual de mis relaciones. Yo necesitaba un sitio más íntimo para someterle al tercer grado,  jijijijiji, pero en cuanto salimos a la calle me preguntó:¿Por qué das esa imagen de dura? Y aquí empezó mi caída al vacío.

Él no lo sabe, se estará enterando ahora, pero estuve oyendo esa frase toda la semana. Claro que me abrí en el curso, pero dejé una parte importante de mis sentimientos bien guardaditos para que nadie los descubriese. Pudieron conocer una parte de mí, una muy grande, pero no me mostré toda. Tenía miedo, mucho miedo a mostrarme desnuda emocionalmente. Además tengo mis herramientas para no hacerlo aunque estaba con 18 facilitadores. Soy dura , soy una chicarrona del norte, soy líder, soy madre, tengo que sostener a los grupos y a mis parejas.

Esquivé la pregunta como pude, pero él no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad de ver que había ahí detrás.

Cuando me lo volvió a preguntar, estaba sentada a su lado en un bar que se llama “El secuestrador de Besos”. Mi miró a los ojos y me rendí. Me rendí a todo, mandé a la mierda el personaje, las barreras, las protecciones, las expectativas, las ideas preconcebidas, y le mostré como era.

Le mostré a la mujer, vulnerable, nerviosa, indecisa, desconcertada, emocionada, con un miedo atroz pero viva, tremendamente viva. No sé lo que me hizo ni como, él dice que siguió mis señales, lo cierto es que me leyó y me vio como si fuese un libro de instrucciones para él.

Ahora que lo estoy recordando, tiemblo. Fue una sensación poderosa de dejarse caer, de confiar, de no temer, de abandonarse completamente en los ojos del otro, de conectar con su alma y crear un vínculo que se puede tocar con las manos. Durante unas horas conseguí apagar la voz analítica que hay en mí para simplemente disfrutar del momento y de él.

Él, mi “Dibujante de almas”, estaba sin quererlo esbozando una nueva yo. Haciendo un croquis con  su lápiz imaginario de mis emociones, me sentí ligera y frágil, y me encantó estar así. Él me sostenía con su mirada y me invitaba a seguir, seguir explorando ese lado vulnerable que nos conecta de una forma bestial, que hace que te mires en un espejo y ya no quieras mirar a otro lado.

Estaba envuelta en ese sueño maravilloso cuando sentí la escarcha. Sentía una necesidad dolorosa en el cuerpo por acercarme a él y besarle, él se dio cuenta y yo también, de que no nos está permitido. Y sentí ira, y rabia, e impotencia, frustración y dolor. Surgió la activista harta de vivir una y otra vez esta situación, y volvió la coraza. Ya me estaba cerrando a todo y él en vez de pasarlo por alto acogió con gusto el reto. Estamos en dos momentos vitales diferentes. Yo soy libre para hacer y deshacer, él aunque lleva años hablando con su pareja de cómo quiere vivir y como siente el mundo todavía no ha dado el paso, y no quiere darlo hasta no haber hablado con ella y dar espacio a abrir la relación. Cual mago consiguió devolverme a los diez minutos antes donde flotábamos en nuestro sueño particular. Prometió cuidarme y lo hizo.

Un abrazo largo fue nuestra despedida.

Han pasado cuatro días, cuatro días de correos y whats up donde hemos hablado de lo que sentimos sin palabras, donde hemos compartido miedos sin nombrarlos, donde hemos esbozado un futuro sin papel, donde no se necesita el sonido para comunicarse porque los mensajes van directos al corazón. Estamos conectados y no sabemos cómo ni porque.

Yo estoy muerta de miedo y por si acaso me he construido un plan B. Tengo miedo a sentir demasiado, a que salga bien, a que salga mal, a no poder sobrellevar la distancia, a no cumplir sus expectativas , a su proceso de abrir la pareja, a que haya sido un sueño efímero, al primer beso, a todo. Ayer mi pareja y una amiga me destrozaron mi plan B. Mi pareja me miró con ojos compasivos y vio a la niña. “Déjate de herramientas, de corazas y de mierdas” me dijo, y vive, vívelo.Llevas todo un año esperando esto, y vas a dejarlo ir¿ porque tienes miedo? Vive lo que sea aunque solo sea un rato, eso será mejor que quedarte protegida por el activismo viéndolo en los demás y no permitiéndotelo tú.”

“Dibujante de almas”, dibújame un camino de baldosas amarillas hacia el amor.

Mi dibujante de almas.

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