La tristeza de no haber sabido

 

Hoy podría tener varios motivos para estar un poco mustia.

Todavía sigo cansada, el frio se ha apoderado de mis pulmones trayéndome asma, Siete está a más de 1200 km, no he vuelto a ver a Stranger desde hace meses, pero todo eso no es nada comparado con mis dos últimos días con Easy.

Cuando le conocí me pareció todo tan fácil… He escrito varios post explicando como mi cuerpo reconocía al suyo de manera pasmosa y los caminos extraños de nuestra relación. Realmente solo hemos estado juntos tres veces pero hemos tenido muchísimas horas de conversación en estos meses.

Desde el principio me dejó claro que era monógamo, y que aunque mi opción le parecía interesante nunca sería la suya, y yo nunca podría cubrir sus necesidades. Así que empezamos a investigar que “tipo” de relación podíamos tener porque nos caíamos genial.

Pasamos una temporada como amigos con el rol de amigo que pregunta y amiga que responde y cuenta pero no consigue que su amigo le cuente. Empecé a sentirme cómoda con él porque podía hablarle de todo sin ser juzgada, y aunque yo intentaba que él también se sintiese cómodo y libre para contarme cualquier cosa “importante” nunca lo hizo. Fue aquí cuando empezó a crearse una desigualdad que ha pasado factura.

Solo se sintió libre para contarme sus fantasías sexuales, las cuales le encantaba compartir conmigo, pero de su vida casi NADA.

Hace un mes escribí un post sobre él titulado el RUM RUM , desde ese post solo nos vimos una vez y solucionamos nuestras diferencias con la comunicación que para nosotros era más fluida.

Pero esa no es la manera, está bien comunicarse con el cuerpo y yo he tenido más información de él, de sus emociones y sus sentimientos a través del sexo que preguntándole.

Esta semana necesitaba verle, llevaba cuidándome toda la semana, pendiente, con conversaciones para apoyarme con Siete, para preguntarme como me había sentido con la pareja de mi marido, como estaba y me sentía, y llegó un momento en que se me hizo insoportable no tenerle enfrente físicamente.

Yo necesito el contacto físico y necesitaba un abrazo, poder mirarle a los ojos y charlar. Estar a gusto compartiendo un café donde me recordara la suerte que tengo de tener a mi pareja y a Siete. Son solo 70km y no ha podido ser.

En cuanto le dije mi necesidad me propuso quedar el viernes pero su agenda se complicó y me dio todas las explicaciones precisas para dejarme tranquila. Ansiosa le propuse una alternativa a última hora de la tarde: ”puedo ir el domingo si quieres”. Y su respuesta fue: “no puedo”.

Ese “no puedo” desencadenó toda mi puñetera frustración acumulada durante todo este tiempo. Me hizo sentir insegura, patética por estar detrás de él dándole alternativas una tras otra haciendo malabares con mi calendario. Y me di cuenta de que la que no podía era yo. No podía con la falta de claridad porque he recibido dobles mensajes continuamente con él, cuando ya tenía claro que no iba a ponerse más en contacto conmigo volvía, y yo hacía lo mismo con él. No ha sido sano, yo me he comunicado siempre de manera clara pero él ha entendido que mis emociones que son MIAS las causa él y se siente culpable. Ideas de no ser suficiente, de estar inseguro por mi claridad a la hora de expresar mis necesidades, incluso miedo a expresarse de manera correcta, han sobrevolado su cabeza las últimas 48 horas.

Ayer estaba tan confundida por el desarrollo de los acontecimientos que tuve que llamar a “Hermano mayor” para que me explicase qué coño estaba pasando. Le pregunté:¿estoy tan desconectada de la realidad monógama que ya no sé cómo cojones relacionarme? Se puso el traje de la paciencia y me ofreció dos opciones: consejo o hachazo. Y pedí lo segundo. Le pedí una dosis de realidad de esas que duelen para ver si era capaz de empatizar con su posición.

Su respuesta fue:” es que tú eres la fuerte”, tú lo tienes todo claro, eres capaz de expresar lo que sientes, de poner límites, y entonces él supone que lo vas a decidir tú. Mierda, mierda y más mierda.

Evidentemente después de esta certeza hubo más mensajes y a la una de la mañana nos llamábamos y oírlo llorar me partió el corazón. Soy consciente de que no es por mí, sino que es algo más grande que está ahí. Algo que tiene que ver con su estado de ánimo y con heridas abiertas todavía, yo he llegado en un momento inoportuno y aunque le he tendido una mano no quiere o no puede cogerla.

Hace un rato me dijo que necesitaba parar aquí, y eso hemos hecho.

Siento la tristeza de no haber sabido

…parar a tiempo y no habernos hecho daño

…leer entre líneas su dolor profundo que necesita ser curado

…ser más empática con sus limites.

La tristeza de no haber sabido

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