Desmontando comportamientos monógamos.

La semana pasada fue una semana de descubrimientos interesantes. Por un lado gente nueva con aportes muy ricos a mi momento actual y por otro nuestra evolución como pareja.

Es esto último lo que más me interesa comentar por si a alguien le ayuda.
Fui yo la que abrió la pareja. En el momento en que yo expuse mis necesidades coloqué a mi pareja en una posición de decidir, decidir si quería continuar con nuestra pareja aceptando mi individualidad y mi forma de ser, o bien deshacer el vínculo para continuar cada uno su camino.

En este caso el amor nos hizo permanecer juntos y decidimos trabajar en equipo la apertura de la pareja. Mi pareja decidió quedarse y probar, con todas las dudas del mundo, eso sí, pero por lo menos intentarlo.

Se necesita siempre un impulsor/a, creo que es muy raro que los dos miembros de la pareja lleguen a la vez a la conclusión de que no son monógamos. Al convertirte en impulsor también te conviertes en líder, con todo lo que eso conlleva. Serás juzgada, cuestionada, vigilada y evaluada por todos los actos que hagas.

Sin quererlo te conviertes también en una referencia dentro de la propia pareja, y aquí se empieza a complicar todo porque hay una mezcla de roles. Eres la que ama y la persona amada, pero también eres la persona que hace daño, eres inexperta en lo tuyo pero para los ojos de tu pareja eres la experta en lo vuestro. Hay dos emociones o sentimientos que surgen a veces difíciles de gestionar: la envidia y la comparación.

En nuestro caso la envidia apareció por dos lados: uno, la facilidad con la que yo-mujer puedo acceder a los hombres y como estos se ofrecen cual botones de hotel a llevarte las maletas y lo que haga falta. Dos, mi propia evolución personal, la cual me ha permitido deconstruir más fácilmente la monogamia para construir un nuevo modelo que va acorde con mi forma de ser.

Lo primero, es una mierda, pero es un privilegio que tengo como mujer. No es para enorgullecerse, y muchas veces le he explicado a mi pareja que si es fácil acceder a hombres pero no es fácil encontrar personas con las que tener una relación honesta y que estén a la altura de comprenderme sin pensar más allá de que soy una anomalía exótica y follable. Entonces sí, te reconozco la cantidad pero no la calidad.

Lo segundo, llevo cuatro años haciendo trabajo personal y no ha sido gratis. Meter consciencia de cómo eres, de tus límites personales, de lo que puedes asumir y lo que no, ni es un trabajo fácil ni ameno. A veces es doloroso, sin respuestas fáciles y muchas veces he pensado en dejarme ir con la mayoría para no tener que pensar. Asumir los modelos establecidos desde luego te hace la vida más fácil. Mi problema ha sido siempre mi mente curiosa e inquieta y el porqué, el porqué de todo, entenderlo y sino darle una vuelta.

Esta semana mi pareja se volvió más monógamo que todo lo que había sido en estos 12 años. Encontré de repente la trampa en mi propia casa. Ocupó el papel de víctima, creo que no de manera consciente sino como algo aprendido durante siglos. Así que me dispuse a agarrar mi espada para luchar contra el dragón y me puse la capa de facilitadora. Tenemos un acuerdo en casa que es que el trabajo se queda fuera, es decir, yo no puedo ni debo de facilitar a mi pareja pero en este caso era la única manera de sacar algo en claro y no morir yo en el intento.

Ante su discurso de víctima empecé a meter más información, a hacer preguntas poderosas, esas que te hacen pensar y de repente tienes momentos de “ajá, coño era esto”, y así empezamos a desenredar la madeja. Cuando ya no tenía más energía me dijo: ”mierda, acabo de entenderlo todo. Con mis otras relaciones me comporto como poliamoroso y contigo como monógamo. No me atrevo a expresar mi felicidad porque creo que eso te hará daño”.

Y aquí rompí. Tuve la sensación de haber sido tratada injustamente, de haber estado expuesta, abierta, receptiva, tolerante, paciente, acogedora, comprensiva, y todo esto nunca fue apreciado. Me he comido la cara B de mi pareja desde abril mientras la cara A la disfrutaban las otras. Lo peor es que lo asumí como parte del peaje de abrir la pareja y yo también tuve un momento Ajá y dije NO.

No me lo creo, no me creo tu papel de víctima, no voy a dejar que la culpa entre en mi cabeza porque cada uno ha elegido donde quiere estar LIBREMENTE. Yo misma estaba repitiendo un esquema que no quiero de esposa abnegada, recibiendo palos por mi comportamiento amoral. Y esto sí que fue liberador para los dos. Aquí empezamos a tomar consciencia de donde estamos pero sobre todo de donde queremos estar, como nos queremos comunicar y que límites personales estamos dispuestos asumir y cuáles no.

Aún estoy un poco dolida la verdad, y aunque sé que es para bien y que esto son unos cimientos súper sólidos para nosotros, me agoté en el proceso. Ahora toca cuidarme y que me cuiden. Mi pareja, como dice el, “dejar la mierdas a un lado” y volver a conectar poco a poco.

Pues ahí vamos, desmontando la monogamia poco a poco y sin morir en el intento.

Desmontando comportamientos monógamos.

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