Una de Romanos y Celtas.

Después de dos semanas por fin conseguí quedar con “Stranger”.
La semana pasada nos fue imposible por agendas y mis temas hormonales, que me tuvieron en una constante montaña rusa emocional.

Esta semana después del festivo, paralicé toda mi agenda de vida social para dejar todos los posibles huecos para verle. Mi prioridad era ÉL. Así que fueron pasando los días y fui cancelando los demás encuentros y concentrando todo el trabajo para librar hoy.

Tengo un problema con las “esperas”. No es un tema de tenerlo todo controlado, es un tema de ilusión. En cuanto me dan una hora para quedar organizo todo mi día para tener libertad e ir con tiempo a los sitios, es de las pocas manías que tengo heredadas de mis padres, y estar tranquila. Si eso se altera y no consigo ponerme en contacto con la persona me pongo nerviosa y empiezo a pensar. Malo cuando pienso, sobre todo cuando pienso mucho mirando cómo van pasando los minutos en el ordenador.

Mi plan de hoy era tener “sexo en la oficina”. Creo que está arriba en el ranking de fantasías eróticas, así que me vestí sexy y un punto pilingui para sorprender a mi “Stranger”. Estuve toda la mañana paseando en tacones por mi casa mientras esperaba en vez de ponerme las zapatillas. Tendí la colada en tacones, puse la lavadora en tacones, doble ropa en tacones,… porque cojones no me puse las zapatillas para esperar tres horas. Soy una nécora!

Por fin salgo, como eran las dos, sin comer por supuesto, me alimento de ilusión por lo que me espera, una sesión de sexo fantástica en la oficina, jejejeje. He superado los nervios de la espera porque al final he conseguido hablar con él y parece que tiene tantas ganas como yo de verme y estar juntos.

80km después me planto en su oficina. Los zapatos no me han destrozado los pies y se han integrado tan bien a mi anatomía que no me los quito en las dos horas siguientes. Afortunadamente me he puesto medias de liguero que lo hacen todo más sexy y más fácil. Nos encontramos y ya arde la cosa, empezamos a desnudarnos, nos besamos, la cosa promete y suena un bip. Otro bip. “Stranger” saca una foto a su monitor y la envía y yo pregunto, porque una además de gilipollas es educada, y la contestación es la que me esperaba y me va a joder el polvo.

Afortunadamente “Stranger” no se ve alterado por el bip y continuamos nuestra sesión de sexo. Excitante y morboso lo de la oficina sí señor, pena que hoy tengo el día de pensar en vez de estar conectada con mi cuerpo. Entre la mañana de espera que me tuve que gestionar solita y con tacones, y el bip empiezo a tener problemas con mi orgasmo. Estoy súper excitada, me encanta “Stranger” , nos entendemos genial en el sexo ¿Qué cojones pasa?

En la parada técnica nos ponemos a charlar sobre nuestra semana, cosas cotidianas ya sabéis. Y por casualidad comentando algo de mi trabajo con una asociación me entero de que el pertenece a una, una especie de asociación donde se visten de Romanos. Resulta que en esta ciudad se celebra una vez al año una parte de la historia entre Romanos y Celtas.

Volvemos a excitarnos, esta vez sí que voy a desconectar la mente para disfrutar con mi “Stranger”. El segundo polvo siempre es mejor porque duramos más y siempre es más divertido, puedo decir que tuve tres ocasiones fantásticas para llegar al orgasmo, pero mi mente tuvo de repente una asociación de ideas de la leche. Me puse a pensar en mitad del polvo que Los romanos representaban a la monogamia y Los celtas el poliamor, y la jodí. La jodí bien jodida, porque además enlacé con el bip anterior que me catapultó (buen invento romano) a la realidad de que soy la AMANTE.

Soy un auténtico desastre. Convertí un encuentro que prometía aventura y excitación al máximo, en un autojuicio. Empecé a pensar en cómo juntar a un Romano regio y disciplinado, todo orden con su cardus y decumanus, con una Celta indomable y orgánica, y me pareció imposible. Y se fue a la mierda y empecé a agobiarme.

No sé cómo llevar esta situación siendo coherente. Quiero mi libertad de ser como soy y quiero respetar la libertad del otro. No quiero pedir nada ni que me pidan, tan solo coger y dar aquello que se sienta y apetezca en cada momento, pero hoy no fui capaz de vivir el momento. Creo que se juntó todo, ver su vida fue como una bofetada de la realidad porque en este tiempo que le estoy conociendo poco a poco me encanta, y no sé qué hacer con esto. Creo que para Stranger soy esa “oportunidad”, el morbo , la aventura , la emoción, lo prohibido, y sin embargo para mí él es una persona con toda una historia que estoy siguiendo interesada y curiosa. Con esto no digo que no me aprecie, que seguro que sí, y claro que también le importa mi historia, pero estamos como los Romanos y los Celtas, cada uno con su cultura, sus cosas y sus batallitas.

Que Romano más sexy por dios, me tenía que haber concentrado en esa imagen y dejarme de asociaciones gilipollas.

Para la próxima una de piratas seguro que esta vez no la cago.

Una de Romanos y Celtas.

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